
Hemos regresado a Georgia, un día en el que hemos amanecido en Azerbaiyán, hemos pasado por Armenia y hemos acabado en Georgia. Tres países en un día con un comienzo duro y un paso fronterizo con mucho calor. Nos queda una etapa para llegar a Tiflis y queremos acampar a unos 40km, se nos antoja comer ensalada y hay varios puestos en la carretera, pero uno, nos hace detenernos, el de Amina, una mujer azerí que nos adopta como hijos, nos hace pasar y nos da agua fresca, nos invita a comer y nos deja dormir en su casa. Dormimos en un salón cocina, a la noche hace mucho calor, las ventanas y la puerta están abiertas y caemos en un profundo sueño. Al despertar con el gallo, en ese momento somos conscientes del sonido del reloj, que junto al gallo nos marcan la hora de levantar.