Tiflis es la capital de un país cristiano ortodoxo y la Iglesia más llamativa es la Santísima Trinidad construida en 1995. Dentro te sientes pequeño, pero la blancura de sus piedras y las líneas rectas la hacen amable. Al entrar la gente reza pegada a las imágenes, las toca, las besa, la gente escucha al cura salmodiar como si radiara un partido de fútbol o recitara la lección rápido para repasar un examen. Así como los imanes te transportan a un trance, estos pastores te estresan un poco.