Las monjas nos han alojado en una habitación sencilla, pero acogedora, quieren que estemos bien y se afanan en que todo esté limpio. Hay varias chicas internas que viven en el recinto, aprenden a leer, escribir, cocinar, coser y ser útiles en la vida. Al atardecer limpian el suelo del recinto, las lluvias traen barro y se mancha mucho el suelo.