Estamos en Dilijan, tercer día en Armenia. Tenemos el lago Sevan cerca para visitarlo, pero coladas, poner en orden la bici, escribir las etapas y el artículo y sobre todo descansar, nos anclan en una casa de pueblo que podría ser la de nuestros abuelos. En el salón que articula las habitaciones, hay una nevera que de vez en cuando se queja, y lo hace con voz de cualquier cosa menos de nevera.