Es la penúltima etapa en África, hemos subido hasta el alto de Melong donde hay una iglesia. El cura, joven nos deja dormir dentro de la casa, pero nos pide esperar hasta terminar una capilla que hay aledaña a la iglesia. Mientras los niños limpian y ordenan el templo, nosotros desmontamos las bicis y nos vamos duchando. El cura y su ayudante dan misa, son casi todo mujeres. La alegría con la que celebran misa aquí no creo que la veamos en otros lugares del mundo.