Antes de recoger campamento, nos quedamos sentados en las sillas, ese reposo que a veces nos regalamos al terminar la etapa. Hoy justo se nos ha roto el hornillo y no hemos podido hacernos el arroz, ni el té que marca un poco ese momento de relax. Sentados, contemplando el cielo, con una taza de té humeante y el sonido de la noche. Aquí la naturaleza habla con vehemencia y no hay mejor conversación que esa.