Las carreteras de montaña sufren mucho por los cambios drásticos del tiempo. Mucho frío, nieves, lluvias, mucho calor y sumado a los desprendimientos que caen por las paredes verticales, supone un mantenimiento constante de un pavimento para un lugar poco poblado y poco accesible. Ver excavadoras, camiones y obreros ha sido una constante durante varios días por esta zona montañosa.