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ENSAYO VILLANCICO

Después de la dura etapa del día anterior, aún nos queda el esfuerzo de llegar a Acurenam. La satisfacción de saber que al final de etapa te espera una casa amiga ayuda a afrontar la etapa con otra energía, pero es igualmente dura. En Acurenam dormimos detrás de la iglesia, en casa de Antonio, el cura. Nos acoge como si nos conociese de toda la vida, nos lleva a comer, nos invita a cenar en su casa y mientras cenamos escuchamos villancicos de fondo, en español. Se hace raro escuchar castellano en África, pero encima cantando villancicos con este calor te provoca una disonancia cognitiva, tienes que construir esa asociación en la cabeza porque no se lo cree. 

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