
Es día de descanso en Ayni, un pequeño pueblo desde el que nos desviamos hacia Khujand. Toca abastecerse un poco y recuperar las piernas ya que tenemos cansancio acumulado y llega la etapa más dura hasta la fecha para subir al túnel de Sacristán a 2.750msnm. Dormimos en una casa familiar y en ella vive una señora mayor con sus nietos. Son dos niños de menos de diez años, pero se responsabilizan de los huéspedes como adultos atendiéndoles, pero a la hora de la verdad son niños. Mientras hacemos nuestras cosas ellos pasan el tiempo viendo los dibujos animados de la tele. Al igual que cuando éramos niños, a pesar de los sofás, prefieren estar en el suelo frente a la tele.