Estamos en Bata, nuestro último lugar en Guinea Ecuatorial, no es la capital, pero si la ciudad más importante del país en el continente. Ahí pasamos dos días en casa de Alejandro el hermano de Antonio el cura que nos acogió en Acurenam. El primer día vamos a comer cerca de la playa y el taxista es muy amigable, charlamos con él y resulta que vive justo en el barrio que vivimos. Al día siguiente, desde casa escuchamos percusiones, sermones, canciones durante toda la mañana, cuando salimos de casa, algo se representa. Ahí está el taxista, que forma parte del teatro, nos invita a verlo, a grabarlo, no sabemos que quieren contar, pero es bonito ver a una comunidad participar unida del relato oral.