La primera etapa en Guinea ha sido una de las más duras del viaje. La falta de información en google maps y las indicaciones erróneas de la gente local hacen que una etapa larga, sea eterna. Saber que hsólo hay un pueblo en esa carretera, que hay elefantes que atacan a la noche, nos obliga a seguir hasta encontrar Nviayong. Cansados pero llegamos. Ahí el jefe del pueblo nos deja dormir en la casa donde se aloja el cura cuando va a dar misa. Suelo de tierra con olor a patatal, tablas de madera, ratoncitos, estamos como en la calle, pero a cubierto. Al día siguiente nos levantamos pronto, porque la etapa vuelve a ser dura hasta Acurenam. Nos despertamos con los sonidos habituales de África.