72KM 785+
Dormir en una habitación con un ventanuco más pequeño que la ventilación de un calabozo, que ha acumulado calor durante el día, supone descansar mal. Si le sumas comer sandía que te obliga a ir al baño varias veces, resulta una noche larga hasta que suena el despertador y quieres que sea parte del sueño, pero no, así que toca tirar de espíritu. Preparamos todo y bajamos todas las cosas al jardín de la casa de pueblo en la que hemos pasado dos días. Una sensación de haber visitado a los abuelos hace cincuenta años. Charlamos con una mujer armenia que vive en Alemania y que está de visita y busca la batería en las bicis. “Las piernas, ahí está la batería”, se echa las manos a la cabeza. Mos hace una foto y nos desea buen viaje. A punto de arrancar, Vladimir, el anfitrión nos saca dos trozos de tarta y un zumo. Un poco de energía que nos vendrá bien.
La etapa tiene dos partes claras, una bajada de 45km y dos subidas para rematar el día con todo el calor. La idea es aprovechar el perfil favorable casi sin parar y evitar las horas de más calor, con lo que pedaleamos a buen ritmo acompañando el río Aghstev. Descenderemos de 1300msn hasta los 600msn, con lo que hay muchos ratos que no damos pedales y simplemente nos limitamos a disfrutar de las vistas. Paredes de roca y árboles que parten desde el río con algunos pueblos que cruzamos de vez en cuando. Es la mejor media de velocidad de todo el viaje y creo que no volveremos a encontrarnos en otra igual. A los 35km llegamos a Ijevan y es buen momento para tomar un café y comer algo para las subidas del día que llegarán en breve. Buscamos un lugar donde nos vendan café y debemos tenerlo escrito en la cara, un señor desde el otro lado de la carretera nos hace señas para que vayamos a unos toldos rojos con sofás, precario pero efectivo. Le decimos que no tenemos efectivo y si podemos pagarle con tarjeta. Dice que no, pero que no pasa nada. Un señor mayor con un cigarro en la boca nos prepare un café armenio, que lo hacen como los turcos, pero nombrar esa palabra aquí es prohibido por todo el sufrimiento que padecieron a comienzos del siglo XX con el genocidio y persecución de millones de armenios y que a día de hoy es un tema no resuelto, donde parece que los turcos no han sabido pedir disculpas correctamente.
Nos saca un café, caramelos, ciruelas, sandía y se sienta con nosotros. Conversamos difícilmente con el móvil, con lo que es un rato en silencio. Le ofrecemos dinero georgiano y no lo acepta y le agradecemos la invitación. Antes de irnos nos lleva a unos baños que hay detrás donde podemos lavarnos.
Despedimos a Bartacán y afrontamos los últimos 12km favorables. Desde Ijevan el paisaje se seca de golpe, como si hubieran dejado el horno abierto y el verde de todos los días anteriores hubiera perdido el color. Campos de cereales cosechados y se nota que estamos más abajo, el calor es más intenso y el sonido de las cigarras retumba cuando eres capaz de separarlo del resto de sonidos.
Nos separamos definitivamente del río que sigue su curso hacia Azerbaiyán y ahí mismo comienza la primera de las dos subidas. La primera es de 7,5km y las primeras rampas del 10% con calor sin avisar suben las pulsaciones y toca gestionar las respiración y los descansos para nos desfondarnos. La carretera sube por un paisaje de campos amarillos sin grandes curvas. Lentamente, arañando metros a la montaña y el objetivo es llegar hasta el alto sin parar, pero hay que comprar comida y a falta de 2km hay uno enorme. Aprovechamos para comer algo de fruta y descansar. En ese momento aparecen un checo y un inglés que van a dar la vuelta al mundo y que van en sentido contrario estos días, pero que volarán como nosotros a Kazajistán en breve. Charlamos un rato, pero sus ritmos y distancias son muy superiores a los nuestros, hoy harán 130km con mucho desnivel. Tras ese breve parón lo que queda de subida se hace más fácil.
Tenemos una pequeña bajada hasta un punto que evita Azerbaiyán, estamos en la frontera y a veces a dado problemas debido al conflicto del Nagorno Karabaj. Hacemos tres kilómetros más subiendo suave hasta un cartel con un soldado armenio y una iglesia de fondo que marca territorio. Desde ahí vemos claramente como el asfalto sube. Tenemos 4,6km 350+ a 35º a la 13:00 del mediodía. Las rampas llegan muchas veces al 10% y aunque estamos frescos de piernas es cierto que aún no tenemos el cuerpo aclimatado a esos calores y nos hipotensa. Se nota en el ritmo y a los 2km hacemos una parada de hidratación y mojarnos algo la cabeza para bajar temperatura. La segunda parte la hacemos algo más rápido. Al llegar arriba vemos que desde que hemos comenzado a subir han pasado dos horas y media para 19km.
Justo en el alto toca cruzar 700m en territorio azerí y nos sabemos si habrá soldados que nos pongan trabas como otras veces. Por suerte los pasamos sin impedimentos y pronto vemos un desvío por un camino muy empinado hacia abajo a Voskepar, final de etapa. Bajamos abusando de freno por calles con muros de piedra, casas viejas, tuberías del gas que abastecen las casas a plena vista y árboles que dan cobijo. En la plaza principal hay un ultramarinos donde compramos algo de pan y un refresco y nos sentamos en las escaleras de afuera a la sombra. Tres coches parecidos a los seat 124 y que son los más vistos en el país están aparcados en frente y los chicos salen de ellos para interesarse por los dos viajeros. Uno de ellos se queda todo el rato que comemos y nos dice que hay un río abajo donde podemos acampar.
Bajamos por un camino empedrado como podemos y abajo cierto es que hay un río, pero también cientos de chicos bañándose. Rellenamos agua en una fuente que sale helada y buscamos un lugar más tranquilo río arriba. Una zona de árboles con sombra y donde no es tan divertido porque cubre poco y no hay saltos es perfecto. Nos damos el primer baño en río del viaje y el agua está casi caliente. Buena ducha y pasamos el resto de la tarde con el sonido de las cigarras y con la visita de vez en cuando de vacas que cruzan el río y buscan paso entre los árboles para evitarnos y de chavales que tratan de pescar en las pequeñas pozas.
Tarea, cena y a dormir en campamento que hacía diez días que no sacábamos la tienda de la bolsa.
Ruta en strava.
