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ETAPA 62 BAKURIANI-NINOTSMINDA

74KM 1200+

La etapa puede complicarse y alargarse mucho, tenemos una subida inicial a 2500msn por camino, con posibles lluvias y 75km en total de etapa con tormentas previstas a final de etapa. Lo necesario para poner el despertador a las 6:00 y levantarse con pereza, pero motivados. Bajamos las bolsas para montar las bicis y el cuarto donde están guardadas está cerrado, así que toca despertar a la casera, una mujer de 54 años, médica de ambulancia, pero con diabetes, dificultad respiratoria y una movilidad al ritmo de un perezoso.

Montamos las bicis y subimos a desayunar algo. No tenemos nada de hambre, pero hay que meter algo de combustible, un huevo duro, una fruta y un café, parece más bien el desayuno de un monje budista. El cielo está despejado y hace muy buena temperatura, estamos a 1700msn y al salir del pueblo, a los dos kilómetros salimos a un camino de tierra que no dejaremos en 30km. Nada más comenzar la subida bajan dos camiones llenos de tierra y al poco suben otros tres. Nos imaginábamos una subida apacible por bosque y debe haber una cantera más arriba que nos conecta con la civilización.

Tenemos 14km de subida con 750+, factible y por suerte el firme a pesar de las lluvias del día anterior está decente. La primera parte de la subida es un camino de gravilla entre bosque y sin vistas, pero a partir de la mitad comienzan a asomar paisajes al valle que subimos el día anterior y que ya está muy abajo. No tiene pinta de que nos vaya a llover, por lo menos durante la mañana ni en la cima. Desde ahí, la pista va adaptándose a la ladera y traza una línea que se ve perfectamente y nos anuncia por donde subiremos. A esa altitud no quedan árboles con lo que es un manto verde hasta la cima. Pasadas cuatro curvas vemos las últimas eses y el alto de la subida, tan lejos y tan cerca. El ritmo podría ser algo mejor, pero el cambio de Sheila le deja sólo usar los dos de arriba. Con plato mediano va atrancada y con el pequeño ciclada, una u otra opción le suben las pulsaciones.

Los camiones no entienden de esfuerzo ni de altitud, sólo de que quieren pasar y varias veces nos sentimos indefensos ante un mastodonte que nos echa del camino. Antes de llegar a la cima nos cruzamos con tres más que bajan y es que la cantera de donde sacan la tierra está un poco más arriba de el paso. A punto de llegar vemos una estación de policía y uno vestido de militar nos da el alto y nos pide los pasaportes. Su actitud no es amigable y se marcha sin decir nada. No hay mucho que mirar, pero están aburridos y nos tienen más de quince minutos esperando para apuntar dos nombres, toca resignarse, pero alguna mirada de “os estáis pasando ya les llega”. Vaya lugar para trabajar y no entendemos el porqué de pedir el pasaporte, quizá sea un paso de inmigrantes habitual.

Desde ahí al alto hay un kilómetro suave y hemos llegado a 2.471msn en el Tshkratskaro pass. No hace frío, ni viento, es perfecto. Las vistas son de 360º, aunque la bruma impide ver el Elbrust que en días despejados se llega a ver. Hacia el sur se ve la silueta de las montañas, son las 10:00 de la mañana, una hora y media antes de lo previsto. Nos quedan 60km y la bajada no es tan gozosa como pensamos. La pista de gravilla da paso a un camino de piedras irregular que no nos deja pasar de 10km/h con lo que tardamos más de una hora en llegar a la carretera y hacer 16km. Al poco de empezar a bajar escuchamos el ladrido de unos perros que vienen de un campamento en la cima. Cuatro perros enormes se acercan a nosotros y nos obliga a bajarnos y protegernos con las bicis. Vemos a gente en el campamento tan tranquilos y comenzamos a silbar para que se hagan cargo de los animales. Por fin un niño baja y se los lleva, pero el susto y la indefensión queda ahí.

La bajada tan rocosa nos pone los ojos en el suelo y no en las vistas y no nos deja disfrutar del todo. Con otro tipo de bici y menos peso habría sido diferente. A los 16km pisamos asfalto y respiramos tranquilos. Rápidamente nos ponemos a 50km/h y ahora pasan las señales fugaces. A los 8km encontramos un supermercado con unas sillas a la sombra y paramos a comernos los bocadillos, son las 12:00 y tenemos hambre. El sol aprieta y nos echamos crema. En el rato que estamos ahí han pasado decenas de personas, muchas de ellas rusas y armenias. Los rusos nos ignoran, los armenios nos hablan amistosamente, aunque no entendemos nada.

Arrancamos con el estómago lleno, la idea es hacer los 38km que quedan del tirón a ver si no se nos hace muy tarde. Al poco de comenzar nos encontramos con un alemán y una iraní que viajan en bici y llevan mucho tiempo dando vueltas. Nos aportan unas webs interesantes y nos contamos nuestras historias, pero hace calor y a los cuatro nos interesa seguir para adelante, así que nos despedimos y seguimos la marcha. La zona esta plagada de pastos con montañas suaves al fondo. Es una zona muy rural y humilde. El perfil llanea y sube un poco hasta Akhalkalaki, lo que les gustan las kas para los nombres. Desde ahí el perfil será de ligera subida hacia el este. Hace mucho calor y hay mucho tráfico sin arcén. No sabemos si es la zona o que han coincidido todos los idiotas al volante en un día, pero nos encontramos con varios que dan ganas de darles con la mano abierta. Un par nos echan de la carretera, otro nos pide que nos apartemos de una salida porque quiere entrar en dirección contraria, así que respiramos profundamente para que cambie la dinámica de imbecilidad al volante y parece que funciona.

Hay ganas de llegar y aunque el perfil no es muy duro, el comienzo de etapa, la bajada de pie, hace que tengamos las piernas algo cansadas. Por el paisaje, el calor, el tipo de economía de la zona, parece que estamos en una llanura cercana al nivel del mar y lo curioso es que estamos cera de los 2000msn, más arriba que la estación de esquí. Llegamos a Ninotsminda antes de las 15:00 de la tarde, con mucho calor y ganas de descansar. Nos regalamos un café helado con tarta y buscamos en internet a ver si hay algo para dormir cerca a buen precio. A 25 metros hay un hotel, vamos caminando y está muy bien y por 15€, así que no se diga más. Subimos todo, duchazo, estirar, tareas, buena cena de pollo asado y a la cama que mañana nos esperan dos hitos más en el viaje. 

Ruta en strava.

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