55KM 530+
La de alternativas que tiene una vida según las elecciones que hagamos es infinita. En nuestro caso, el error del chico del campamento al decirnos que el hotel estaba abierto nos abocó a dormir en el Göksu park. Lo cierto es que el lugar era un entorno natural, al lado del río, bajo enormes pinos y quizá fue una alternativa que se adecúa más a lo que nos gusta. La única pega del lugar era que era fin de semana y miles de personas estaban repartidas a lo largo del río en pequeños campamentos con barbacoas quitándole esa sensación de exclusividad y lejanía. Aún y todo lo disfrutamos mucho.
La noche ha sido fría, cerca de 4º y nos ha obligado a usar los dos sacos y abrigarnos, pero sin problema. Quizá al salir del cobijo del edredón. Una hora antes de levantarnos nos metemos la ropa que usaremos dentro de la cama para que se vaya calentando y no suponga un infarto al vestirse. Con ritmo caribeño recogemos las cosas y la verdad es que da pena marcharse de ahí, en ese momento somos las únicas personas y el sol se filtra entre los árboles, lo justo para secar la tienda de campaña por primera vez en el viaje antes de comenzar la etapa.
A las 8:15 estamos en la bici. Rodamos a 1600msn y hace frío, con perneras y camiseta larga. En esa meseta que se abre de vez en cuando al salir del bosque hay pueblos en las zonas más llanas. De casas sencillas con aspecto desgastado por la dureza del clima. Varios tractores salen a esa hora a trabajar y nos saludan con admiración. Una pequeña subida que calienta motores y nos abrigamos porque la bajada es heladora. Seis kilómetros por el bosque y paralelos al río donde hay zonas buenísimas para acampar que seguro echaremos de menos en todo rumbos olvidados. Antes de afrontar la bajada definitiva a Gerede subimos otros cinco kilómetros y esta vez el bosque da paso a un valle que se abre hasta la llanura principal. Montañas suaves, verdes, llenas de flores amarillas, rojas, moradas que dan al lugar un toque impresionista. El asfalto es bueno y dejamos atrás las montañas y nos obliga a sacarnos una foto para guardar el recuerdo. En ese momento una pareja en furgoneta para y nos pregunta si necesitamos algo. Les decimos que no, pero no pueden evitar ofrecernos algo, mira en la parte trasera de su furgoneta y nos ofrece zumo. Con una sonrisa declinamos el regalo, que seguro es valioso para ellos.
Seguimos subiendo y en el alto paramos a comer pan con nocilla, son las 10:00 de la mañana y tenemos hambre, esperar hasta encontrar un bar no tiene sentido y mejor balcón que ese no encontraremos abajo. La carretera baja, pero estaremos todo el día por encima de 1200msn. El día es soleado, pero hace viento en contra y nos obliga a seguir abrigados. En el fondo se agradece, llegarán días de mucho calor en los que echaremos de menos el frío.
Tratamos de disfrutar del paisaje bajando y en Tekedere nos unimos a la principal, paramos para quitarnos ropa y la pareja de antes aparece de nuevo para confirmar que estamos bien. Nos hacemos una foto y nos deseamos buen día. Queda más o menos la mitad de la etapa, y aunque no es larga ni dura, quizá el frío, o saber que toca descanso, pero los dos tenemos las piernas entumecidas. La carretera ha dado paso a una llanura inmensa que deja las montañas boscosas a las espaldas y da paso a campos de cereal ya cosechado. Una recta enorme que nos lleva a Gerede y al pasar la E80 comienza sin avisar una subida que parece poca cosa, pero las fuerzas nos han abandonado y los últimos 12km cuestan como 50. Por lo menos el paisaje es bonito, los campos verdean y al fondo vemos Gerede en el alto. La etapa inesperadamente está siendo super bonita. Los paisajes nos recuerdan a casa, a la zona de tierra Estella, pero es la hora del rezo y de fondo se escucha la llamada y nos regresa a Turquía.
La cuesta por fin termina y da paso a la ciudad, nada más entrar, en una panadería un grupo de chicas come pipas sentadas en una mesita y les preguntamos si conocen algún lugar a precio razonable para dormir, ya que todo lo que sale en internet supera los 90€ por noche. Recogen el guante y se alternan las llamadas a los hoteles hasta que nos negocian uno con desayuno por 50€ que tiene buena pinta. Una pena que no hablemos turco porque dan ganas de conversar con ellas. Chicas de quince años super amables y con una sonrisa enorme de habernos ayudado. Nos hacemos foto con ellas que luego les envío.
Encontramos el hotel en pleno cogollo, está muy bien, tranquilo y cerca hay un sitio donde dan comida turca, nos sale como un menú barato en España y comemos muy bien. Después ducha, estirar y sobre todo descansar y aprovecho para poner al día la web durante los dos días que nos quedamos en esta ciudad en altura. Las etapas que vienen son duras rumbo a Çorum y hay que anticipar muchas cosas.
Ruta en strava.
