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ETAPA 296 LANNEMEZAN-BETHARRAM

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66KM 780+

La noche en nuestro estudio de Lannemezan ha sido tranquila. Una habitación con dos sofás cama, una mesa y una encimera para cocinar. Suficiente. La etapa de hoy es corta, así que Shei va a por un poco de pan y desayunamos algo antes de salir. La mañana está nublada, da la sensación de que hoy nos mojaremos, pero vamos a confiar en el parte del tiempo. Estamos ya en un punto donde dejamos el Garona y subimos poco a poco hacia los valles que llegan a los Pirineos. No sé que hago que me despisto con el mapa y nos regalamos 6km extras para comenzar la etapa para llegar a Capvern, desde ahí hay una pequeña subida hasta el Castillo de Mauvezin. Llama tanto la atención en el paisaje que callejeamos y subimos hasta aparcar las bicis en sus muros. Desde ahí tenemos unas vistas increíbles a los Pirineos y nos sentimos minúsculos bajo esas paredes de piedras enormes. Si fuera otro momento del día pararíamos a comer en las mesas que hay en una campa y si pudiéramos dejar las bicis a buen recaudo entrábamos, pero llevamos sólo 10km de etapa y no es el momento. El castillo tiene más de 1.000 años y un personaje destacado fue Gastón Febús, uno de estos personajes con titulitis que les gusta figurar entre monarquías. Por rebotes del destino el castillo llega a sus manos y le debía gustar la caza y escribió un tratado “El libro de la caza”, que se convirtió en referencia en Europa. Una especie de best seller de la época.

Desde ahí bajamos un poco y tenemos la subida más dura del día. Los primeros kilómetros al 8% que nos vienen bien para entrenarnos para la gran subida que haremos para entrar en Navarra: La Piedra de San Martín. La segunda parte suaviza justo a la altura de la abadía cisterciense de Escaladieu. Los monjes inicialmente querían ubicarse en la zona de Tourmalet, pero el clima en invierno era muy duro y acabaron construyendo aquí. Lo curioso es que la red de estos monjes se extendió hacia Navarra en Fitero y Carcastillo y también en Veruela, cerca de casa de Sheila en Tarazona. Desde ahí bajamos hasta Bagneres de Bigorre hasta el río Adur. Hace dos años llegábamos a esta ciudad en dirección al Tourmalet entrenando para Rumbos Olvidados, con todas las dudas de si seríamos capaces de estar año y medio sobre la bici y si superaríamos todos los colosos montañosos. Hoy ya sabemos la respuesta y es que hemos aprobado con matrícula. Esta es una zona conocida por sus aguas termales y a donde han venido muchos científicos para estudiar la geología termal de la zona.

Comemos un plátano en una parada de bus y pensamos que es mejor seguir hasta Lourdes y que la comida sea más potente ahí a falta de 16km para terminar la etapa. Para llegar a Lourdes tenemos un par de subidas, pero pronto avistamos esta ciudad que es un centro de peregrinación mundial. Hasta aquí vienen de 3 a 6 millones de personas al año por su aguas sanadoras. La historia comienza cuando una niña de 14 años, Bernadette Soubirous, en 1858, afirma haber visto hasta 14 veces a la virgen María en la gruta de Massabielle. En una de esas apariciones le indicó que escarbará en un lugar y salió un manatial de aguas curativas y hasta hoy la película, donde la iglesia ha reconocido de los 7.000 expedientes hasta 72 milagros. Debido a eso, aunque sólo tiene 15.000 habitantes, es la segunda ciudad con mayor capacidad hotelera después de París. No es nuestro turismo y nosotros vamos a un supermercado, nos compramos ensaladilla y pizza y eso sí que nos cura el hambre. Bordeamos la ciudad y vemos el castillo-museo Fort Pyrenean que resalta en una isla en mitad de la ciudad. Al otro lado del río Ousse está el santuario donde seguro hay miles de personas rezando y comprando botellas de agua milagrosa. No lo sabemos, seguimos camino para los 15km que nos quedan. Una carretera que recordamos de haberla hecho a la inversa. Pasamos por un pueblo muy bonito, Saint Pé de Bigorre y nos acordamos que en una pequeña panadería disfrutábamos de sus pasteles, sentados con los primeros rayos de sol.

Cuando llegamos a Lestelle Betharram, justo a los pies del sitio donde vamos a dormir hacemos los 21.000km de rumbos olvidados. Como siempre digo, no sé si es mucho o poco, pero nos sentimos muy orgullosos de lo recorrido. Dormimos en un albergue de la congregación de Notre Damme. Estamos casi solos, nos atiende un cura muy mayor y este lugar ha sido famoso por el juicio que duró hasta 2025 por los abusos de violencia y sexuales que cometieron los docentes con los alumnos. Está puesto este centro en el ojo del huracán, pero fueron muchos más por toda Europa y el silencio no ha sacado a la luz todo aquello. En Navarra en concreto tanto en monjas como en curas, existen en mismo número de casos que en toda España junta. Un documental muy interesante que ha sacado a la luz varios de esos casos en tierra Estella, se llama “Todos lo sabían”, lo ha realizado Iratxe Pérez y ahora está sacando a la luz una historia muy oscura de Puente la Reina. Como en otros ámbitos, queda mucho por reparar y la realidad política actual no es muy esperanzadora para devolver justicia. Espero que esto sea algo pasajero y las futuras generaciones dejen de escuchar esos cantos de sirena de fabulistas y mentirosos. Nosotros seguiremos nuestro camino para hacer un mundo un poco mejor y con menos odio. 

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