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ETAPA 288 REVEL TOURDAN-LAC DEVESSET

80KM 1395+

Casualmente estoy algo enfermo y el día de descanso me viene muy bien. Vemos llover todo el día desde la ventana, la estadística de días que ha llovido en días de descanso es enorme. Nuestro plan era visitar el proyecto de Françoise, pero tengo una placa en la garganta bastante fea y decidimos quedarnos en casa y tratar de recuperar todo lo que pueda. El día pasa rápido y no llego a disfrutar de los cómics que me deja para leer. Tomo nota y me los dejo en el debo. La comida la hacemos nosotros, low cost, pasta con carne picada, bacon, nata. Pero la cena ya combinamos con productos de Françoise y sube el nivel. Nos ha cogido cariño y se nota, hace bizcochos y la conversaciones son largas. Nos vamos a la cama más tarde de lo esperado.

El día de etapa, Françoise se tiene que ir a las 6:30 y no quiere despertarnos, pero salimos a darle un abrazo y darle las gracias. El simple hecho de que nos de las gracias por levantarnos a despedirla, demuestra que en dos días hemos conectado mucho. Cuando subimos a hacernos el desayuno nos ha dejado una nota muy bonita. Otra persona que sentimos que volveremos a ver. Son muchas las que hemos conocido en el viaje que han supuesto una experiencia maravillosa. Algunas como Mutabar en Tayikistán, creo que será difícil que haya reencuentro, pero otras como Françoise, es muy fácil que un día devolvamos en nuestra casa su generosidad.

Nos despedimos de otro hogar en el camino y salimos a una mañana con buena temperatura. Tenemos un perfil favorable hasta Serrieres. Esta zona sigue siendo de campos de cereal, viñedos y estamos bajos. En Anjou paramos para echar postales que tenemos acumuladas desde Eslovenia. Nos gastamos 40€ en sellos, es un gasto extra que ha alegrado a las madres y hermanos durante todo el viaje y merece la pena. Aún tenemos pendientes de otros países donde fue imposible encontrarlas. Seguimos bajando hasta el Ródano hasta casi los 100msnm. A veces me parece imposible que con lo lejos que está el mar, con ese poco desnivel que les queda, lleguen. Nos pasó con el Danubio en Serbia que quedaban cientos de kilómetros y estábamos a 100msnm también. Cruzamos el río por un puente azul, de hierro, bastante antiguo. Y a partir de ahí comenzamos la parte dura de la etapa. Una subida de 5km para calentar hasta Peaugres. Ahí llevamos 30km, vemos una panadería que nos alegra el día y como los osos a la miel entramos sin pensarlo. Un café, dos galletas, un par de barras de pan para comer y a seguir etapa. Es increíble la mierda pan que hemos comido en gran parte del viaje. Desde Turquía hasta Tayikistán muy bueno. En África regulero malo, Australia, malo, Sudamérica regulero y a partir de Italia retomamos esas barras de pan que alimentan de verlas. Tanto la dependienta como algún cliente nos preguntan que estamos haciendo y la verdad que las cifras ya son destacables y el objetivo siempre saca un “Bravo” y después “bon courage”, que es algo así como ánimo.

Bajamos hasta Annonay, una ciudad relativamente grande, de calles retorcidas, estrechas, con muchas construcciones antiguas y con encanto. Pero esta ciudad destaca por dos cosas. Las ideas luteranas del s.XVI llegaron hasta aquí y ese siglo fue una sucesión de conflictos civiles-religiosos que asoló varias veces la ciudad. La zona se vio castigada durante esos años por todos estos conflictos religiosos. El segundo hecho es más flipante, los hermanos Montgolfier, el 4 de junio de 1783 hicieron en la zona el primer vuelo de un globo aerostático. Fue sin personas, a los meses, en París un globo construido por ellos, lo haría ya con personas dentro. Eso supuso los primeros pasos de la aerostación y la aeronáutica del futuro.

Desde ahí comienzan 26km de subida hasta Saint Bonnet le Froid. Es una etapa, que sin ser muy dura, irá acumulando desnivel. Salimos de carreteras principales e iremos subiendo por una carretera entre bosques, pequeñas montañas, pueblitos con poco esfuerzo que es un regalo, además de que hace muy buen día. El cansancio se acumula por distancia y desnivel acumulado, no por dureza. Al final llegamos hasta los 1.200msnm y hace nada estábamos a 100m, aunque no sea duro, es paliza.

Cuando llegamos a la cima hay un pueblo muy pintoresco, Saint Bonnet le Froid. Con esas calles llenas de curvas, casas de piedra, plazas bonitas y todas las terrazas llenas. Nos sentamos en un banco frente a un lugar para jugar a la petanca o los bolos. De hecho podríamos jugar, pero tenemos más hambre que ganas de retarnos. Llevamos pensando en esa barra de pan, con jamón ahumado y queso, media subida. Nos sienta a gloria y el café con bollo de la pastelería que hay al lado otro tanto. Casualmente la dependienta ha sido profesora de español y le hace mucha ilusión hablar con nosotros. Le dejamos contacto por si regresa a  España y pasa por Pamplona.

Nos queda un pequeño regalito de 5km de subida suave y descenso hasta Devesset. Estamos a más de 1.000m y el aire fresco se nota. Ahora las vistas a todos los valles son buenísimas y cuando acabamos de subir toca dejarse llevar hasta el Lago. Esa zona también se vio afectada por estas guerra de religión entre cristianos y hugonotes. Lo peor es que el siglo anterior en 1453 terminaba la guerra de los cien años (116 para ser correctos), con lo que la zona fue muy castigada casi 200 años. Uno piensa cuanto tiempo ha pasado el mundo en paz y el porcentaje es ofensivamente bajo.

Llegamos al camping del lago, en el que sólo hay una caseta con gente, no hay nadie más. Es ya octubre, a la noche bajamos a casi 0º y es normal. Se nos ha hecho tarde, por lo que por las justas nos duchamos, escribimos etapa y hacemos la cena. Nos vamos lo más pronto que podemos a la cama, que al día siguiente nos queda otro tanto hasta Pradelles. 

 

 
 
 
 
 
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Una publicación compartida de Y OS LO CUENTO/RUMBOS OLVIDADOS (@yoslocuento)

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