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ETAPA 284 ALBERTVILLE-ENTRE DEUX GUIERS

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74KM 515+

El día de descanso de nuevo pasa volando, la idea es tomar notas para un artículo sobre Ucrania y por las justas hago la bitácora de la web. Nos despedimos de Gaetan, el fotógrafo que estrena sus aventuras en viaje ese día. Se ha dejado toalla, cosas para cocinar y muchas cosas, pero no se le ve preocupado. Me acerco a la autocaravana de Beatriz a ver si el pinchazo está en su sitio y sigue inflada, así que contentos. Nos invitan a tomar café a la noche y después de todo el día, ya de noche nos sentamos un buen rato con ellos. Nos muestran felices su casa rodante y nos vamos a la cama que de nuevo retomamos la ruta. La temperatura es muy buena y aprovechamos que el tiempo sigue estable.

Al despertarnos, andamos espesos, Shei no encuentra su chaleco y le damos vuelta a todo. Al final, le digo: “desayunamos, preguntamos en recepción cuando abran y si no está por suerte hay un Decathlon a 2km”. Así que metemos un poco de pan con nocilla, café frío y nos ponemos en marcha. Son las 9:10 y la recepción está cerrada, Shei toca por si acaso y un chico corre la cortina, ha dormido dentro. Le explicamos que nos falta un chaleco amarillo y nos saca uno del cajón y nos riñe que andemos más atentos. Estamos felices de encontrarlo y nos vamos, pero en un camping tan pequeño y con cuatro ciclistas acampados, que en dos días no se hayan dignado a dar una vuelta por las tiendas de campaña y decir si alguien se ha olvidado eso, me parece tremendo.

Arranca la etapa algo tarde, a las 9:15, pero no es muy dura, esperemos que no se nos complique. Cruzamos Albertville por el centro y tenemos la alternativa suave paralela al río o la que va por el interior con subes y bajas. Pensamos que siendo Francia quizá haya un carril bici y vamos por el río. Pues nada, sin arcén y mucho tráfico. A los pocos kilómetros un hombre nos hace señas para que paremos. Hay un jabalí muerto, no sabemos si lo ha atropellado él o se lo ha encontrado, pero quiere meterlo en el maletero y me pide ayuda. No sé si la normativa aquí pide que vengan los de bosques, tampoco si es un hombre que pasa mucha hambre, así que le ayudo a meterlo. Todas las tripas cuelgan del maletero y lo mete sangrando detrás. Yo no meto un jabalí sucio, con sangre, con las tripas fuera y lleno de pulgas en mi coche sin plástico ni aunque me paguen, pero allá él. Le lavo las manos con agua del botellín, me lavo las mías y seguimos camino (a las horas nos preguntamos cómo habrá acabado esa película, si le habrán echado una bronca de mil leches en casa por poner el coche como un sandios).

Seguimos ruta en un momento dado un camión nos pasa pitando y casi echando de la carretera, que manía tienen cuando son tan grandes. Al poco de ese susto paramos porque toca foto, 6.000km en continente europeo. A veces hablo con Shei que no soy consciente de si hacer 6.000km es mucho o poco. Hemos visto historias de gente que hace proezas de hacer 30.000km en menos de tres meses, pero son cosas que se salen de lo normal y que hacer casi 400km al día no tiene que ser placentero. Luego estuvo Heinz Stücke, que viajo 51 años en bici y que falleció hace poco. Hizo más de 600.000km en toda su vida. Son cifras locas. Pero creo que cualquiera de los periplos ya es una aventura increíble. El simple hecho de habernos ido desde casa hasta un pueblo en Tayikistán, ya habría sido el viaje de nuestras vidas. Creo que hagamos lo que hagamos, lo importante es que lo hemos disfrutado y que tenemos mucha suerte, los números son sólo números.

Al poco de hacernos la foto encontramos un carril bici que nos relaja durante un buen rato el paso de coches. Vamos entre viñedos, con vistas a las montañas. La uva ya está recogida, pero el paisaje de líneas sigue siendo muy fotogénico. De vez en cuando se ven casitas entre los viñedos y pedaleamos tranquilos hasta Chambery. El barrio de Madrid se llama así por esta ciudad. En la guerra de independencia española a comienzos del XIX, los soldados de Napoleón acampados en esa zona de Madrid, llamaron al lugar Chambery en honor a su ciudad natal. La gente local, terminó adoptando y adaptando el nombre y se quedó así el nombre del barrio.

Ahí paramos para comer algo, que es casi la 13:00. Tenemos hambre y de paso compramos la cena. Nos quedan 26km hasta un camping y 12km son de subida suave. Vamos entre dos cordilleras pequeñas, con prados y pueblitos al estilo francés. He recorrido mucha Francia y algo que me gusta que es la reconoces en todos los lugares por esa arquitectura que es como antigua, pero rural. No me parece muy diferente una ciudad del norte que del sur. En España no ocurre eso y hay mucha variedad. Tienen algo los pueblitos franceses que me dan mucha tranquilidad. Bajamos por un valle y a la izquierda hay una especie de isla montañosa, Chartreusse. Cuando acaba la subida nos quedan 8km de bajada que se abren al valle hasta Les Echelles. Allí compramos algo y al cruzar el puente ya estamos en otro pueblo, Entre deux guiers, el pueblo se llama así, porque en lo alto de la montaña, un río que se llama Guiers se divide y baja por dos lados y se une en ese pueblo. Uno se llama Guiers vivo y el otro muerto. Ahí hay un camping y como sigue haciendo buen tiempo aprovechamos. Es tranquilo, tiene de todo y es bastante más barato que Italia y Suiza. A la tarde hacemos la tarea, gestionamos alojamientos en Francia, ya que viene malo y cenamos por enésima vez en el viaje, arroz con verduras. 

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