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ETAPA 264 VINKOVCI-DJEDINA RIJEKA

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84KM 605+

La habitación ha sido gratuita y hemos tenido mucha suerte, aunque al ser ático y sin aire acondicionado hemos sudado como campeones. Mientras nosotros hacíamos las tareas la noche anterior a saber como terminaban los del concierto, a las 4:00 de la madrugada hemos escuchado a varias personas llegar a diferentes habitaciones, pero nada alarmante. Recogemos todo y comienza el baile de pisos para bajar todo. Algunas habitaciones tienen la puerta abierta de par en par y dentro se ven los restos de algunas personas tirados sobre las camas. Ni se inmutan de nuestras idas y venidas. Con las bicis ya montadas nos tomamos un café en el hotel y nos despedimos de Mario, que se ha portado genial con nosotros.

Salimos hacia una carretera secundaria y cruzo los dedos para que gran parte de esas 100.000 personas del día anterior no regresen a sus casas casi sin dormir, pero hay suerte y casi no hay tráfico. Es domingo y lo que si escuchamos es en varios pueblos las campanadas. Los pueblos que nos encontramos hoy son como si alguien hubiera cogido una masa de pan y la hubiera estirado hasta dejar un churro. Seguimos con esas personas mayores con bicis viejas que se mueven de pueblo en pueblo con sus cestas llenas de la compra.

Paramos pronto, a los 10km, queremos meter algo en el estómago y vemos una cafetería en Stari Mikanovic. En la terraza sólo hay hombres, al igual que en muchas que hemos visto en los países balcánicos. Le comento a Shei si algo le resulta curioso y se da cuenta de que casi no hay mujeres. Nos sale la afirmación de que luego la gente suelta perlas de que los musulmanes anulan a las mujeres y aquí ocurre tres cuartos de lo mismo. Con el estómago lleno ya lanzamos la etapa que hoy no es corta.

Nuestra idea es dormir en Pleternica, pero casualmente hay una peregrinación mariana con festividades durante una semana y todo está masificado. Mañana lanzaré la reflexión y la coincidencia que hemos vivido entre Vukovar y Pleternica. De momento la etapa acabará algo antes de ese pueblo. Siguiente parada Dakovo, los carriles bicis del primer día ya no están y vamos por carreteras sin arcén, pero poco coche. Seguimos con los paisajes de cereal cosechado, pero al fondo vemos más verde, es un paisaje más amable. Las lluvias del día anterior se han esfumado y vamos con un día despejado, algo caluroso. Cuando llegamos a Dakovo desde lo lejos vemos dos torres de la basílica, callejeamos siguiendo las torres que asoman por las casas y llegamos a una gran plaza y una iglesia muy alta, marrón. Un chico que viaja en bici, al vernos se acerca feliz. Es suizo, 21 años, va descalzo y ha dejado su país sin fecha de vuelta. No le motiva este sistema y no cree que vuelva a su país. Lleva menos de dos meses y charlamos con él, le damos algún contacto, algún consejo, como que no trate de cruzar a China este año, porque llegará en pleno invierno. Lo ve razonable y se quedará por Turquía y bajará hacia Irak. Echamos un vistazo a una basílica impresionante e inesperada. Llena hasta la bandera de gente comulgando, mucha gente joven, ahora ya no hay ortodoxos, son católicos.

Nos sentamos en una sombre de una calle peatonal a comer algo de fruta. Los del bar de al lado nos dan agua y nos dejan usar el wifi para llamar a nuestra sobrina que cumple años. Justo se publica el artículo 16 el día de su 16 cumpleaños. Esas bonitas coincidencias. Nos alegra el día verla y nos carga pilas para seguir camino.

De momento la etapa sigue parecida de paisaje, pero la carretera comienza a ondularse cada vez más. Vamos por una más secundaria y casi solos. Hacía mucho que no sentíamos ese placer de ir en paralelo charlando, sin preocuparnos. Cada vez hay más bosque y los campos de cereal van perdiendo terreno. Pequeños pueblos con sus tractores, casas de una planta a dos aguas, mucho granero. Los coches en las puertas son de alta gama, pero las casas se ven viejas. Paramos a la 13:30 en un pueblito para que no se nos haga tarde para comer. Un supermercado tiene un techado con bancos y sombra y es perfecto. Compramos un refresco, una berenjena para la cena y unos donuts de postre. Comemos unos sándwiches, el refresco es una especie de sirope y tenemos que ir rebajando con agua porque es super intenso y cuando llega el postre los donuts tienen lo menos una semana y están como piedras. Mojados en el café frío más o menos los arreglamos. Shei se tira un poco en el banco, el cuerpo pide siesta. Mientras tanto de fondo de vez en cuando pasan los jóvenes del pueblo con sus coches acelerando y haciendo derrapes. Es curioso que los tontos están en todos los lados, da igual que lugar del mundo. Los antropólogos debería estudiar esta evolución en el ser humano, el homo flipadus.

Nos quedan 25km donde se acumulan todas las subidas. Son cortas, pero son las 14:30, el cuerpo pide sofá, hace calor y ya llevamos cuatro horas de bici. El paisaje cada vez es más bonito. Nos metemos por valles y subidas y bajadas por bosque. Son de esas etapas que dan sentido a un viaje en bici y creo que las otras dos que quedan hasta Zagreb serán parecidas, así que felices. Hacemos cinco pequeñas subidas de un kilómetro cada una que cada vez van costando más a Shei. Aunque el cuerpo ya lo tiene mucho mejor de esa inflamación en la ingle que le había mermado los días anteriores. Cuando vemos el cruce hacia Pleternica ya nos desviamos por una carretera aún más pequeña y llegamos a Djedina Rijeka, en la puerta de una casa nos saludan unos hombres que están a la fresca y llegamos hasta una pequeña iglesia. Pegado está un parque de bomberos voluntarios donde no hay nadie y vamos en frente a preguntar si no hay problema en dormir detrás de la iglesia donde el campo de fútbol. La chica, Mariana, con el traductor nos dice que sin problemas. Le pido agua para la ducha y al final nos deja ducharnos en su casa, nos prepara un café y nos saca galletas. Se tienen que ir a la novena de Pleternica y nos hace el favor antes de irse.

El resto de la tarde la pasamos en el campo de fútbol. Yo cambio la rueda delantera que ya tenía un par de bultos que molestaban al andar en bici. Viene conmigo desde Shaydon, 13.500km, 5 proyectos, 5 continentes. Creo que ha cumplido con creces. Pocas ruedas de cicloviajeros podrán decir lo mismo. Se merece un buen homenaje. Pongo una rueda, que es la única que encontré de mi medida, pero es como la de un tractor, a ver si no peno mucho. Tras la sesión mecánica, instalamos campamento mientras las ovejas pastan, algunos paisanos hacen sus labores y atardece. Que ganas de estas acampadas. Refresca como hace mucho y toca hasta chaqueta, a parte de que hay mucho mosquito. Escribimos etapa, nos hacemos un arroz muy rico y nos vamos a la cama. 

 

 
 
 
 
 
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Una publicación compartida de Y OS LO CUENTO/RUMBOS OLVIDADOS (@yoslocuento)

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