76KM 130+
La noche há sido tranquila, ha sido uno de nuestros mejores acampadas, despertarse con vistas a un río, en una zona tranquila, bajo los árboles, con una hamaca es un lujo, pero tenemos que pasar una nueva frontera y el amanecer se limita a recoger todo y marcharnos. Uno nunca sabe donde poner los días de descanso. Si uno tuviera la información de cada lugar antes del viaje, sería más fácil. A lo largo del viaje, cuando tienes que acampar, los finales de etapa siempre son una incertidumbre, pones un punto donde por kilómetros, hora y desnivel crees que podrás acabar. Luego cuando llegas es una lotería. Unos días es un lujo como este o el de la iglesia, llegar, preguntar y recibir un sí instantáneo. Otros no hay un lugar claro y seguro donde acampar, que tenga agua, un sitio oculto para asearte, no estar expuesto. No es tan fácil. Ha habido lugares que todo es llano, sin árboles, son parcelas valladas donde las casas están lejos. La etapa ha sido larga, has pinchado, hace calor, estás cansado y encima no ves un sitio donde poner la tienda. Admito que nosotros por los proyectos y porque hemos gestionado bien nuestro dinero ahorrado, nos hemos permitido dormir más veces a cubierto, pero en un viaje de años, donde es necesario dormir con la tienda para ahorrar, estoy seguro que habrán sufrido mucho.
Con esta lección de acampadas, dejamos la casa de Jasna y Sanja mientras duermen y salimos hacia Sid, ciudad fronteriza de Serbia. La mañana ya tiene esa temperatura bochornosa que tienen las ciudades costeras. De nuevo nos sorprende la cantidad de coches y camiones que nos pasan. Lo hacen hasta Martinci. En Serbia hemos visto por la zona que hemos pasado a mucha gente moviéndose en bici, sobre todo personas mayores con bicis de paseo viejas. En Francia, Alemania, Noruega, mucha gente se mueve en bici, pero son más modernas, eléctricas y todo está adaptado al ciclista. Pero lo bonito de aquí es que son bicis muy antiguas, van con sus cestas con la compra, gente muy mayor y da gusto, te transmite calma. Constantemente nos cruzamos por los pueblos a ciclistas, pocos jóvenes, eso es verdad.
En Kuzmin, a los 17km paramos para desayunar algo y tomar un café. Frente a la oficina de correos, con dos sellos de personajes del siglo XIX, pintados en la pared y la bici del cartero apoyada sobre uno de ellos. Salimos del país y ya no tenemos dinares, le preguntamos al camarero si podemos pagar con tarjeta los cafés y el bar es viejo, no tiene. La cosa es que no duda ni un segundo en invitarnos. Los bares en estos países no tienen prohibido fumar dentro. Con lo que hay una espesa niebla y un hedor a tabaco enorme. Siempre nos quedamos fuera. En este ya hay varios parroquianos sentados en una esquina fumando como carreteros.
Comemos pan con embutido y untables que llevamos. Durante el rato que comemos pasan decenas de viejos con sus bicis. Podría hacer un reportaje sólo de este pueblo. Pero ni tengo cámara y hay ratos que me apetece mirar el mundo con mis ojos y no a través de un objetivo. Nos despedimos del camarero y vamos hacia Sid, otro golpe de 25km. La etapa de hoy es super llana, de nuevo de campos cosechados, por suerte hay menos coches desde ese pueblo. La pega es que Shei tiene una glándula en las ingles que le incomoda muchísimo. A ver si lo solucionamos al terminar la etapa. De momento tendrá que aguantar. Sid es una ciudad fronteriza que en 2016 con a crisis refugiada se saturó por la gestión de campos que se crearon. Serbia es un país que no está en la unión europea y provocó que en sus fronteras con Croacia y Hungría se llenasen de tiendas de campaña a la espera de que aprobasen su entrada. Aquel invierno fue muy duro y muchos compañeros de trabajo y amigos fueron a dar comida, leña y ropa. Yo estuve en Subótica, otra frontera más al norte. Hoy no es lo que fue, pero siguen habiendo refugiados, lo que ocurre que no se muestra.
En Sid paramos a comer tomar un refresco y comprar algo para comer durante la etapa. Nos sentamos a la sombra afuera y llenamos los botellines de agua. Ya llevamos varias etapas que el agua es potable. Desde Ucrania no era tan segura. A los 4km llegamos a la frontera y las filas de camiones anuncian el paso. “Goodbye Serbia”, nos sellan el pasaporte, esta vez en un lugar lógico y en la siguiente frontera hay aún más coches esperando. En esta no sellan desde marzo de este año. Nos sorprende la de coches de Francia, Italia, Eslovaquia, Dinamarca que pasan. Casi todos de alta gama, llenos de gente. Imagino que son Rumanos, Bosnios, Serbios que han venido en vacaciones y regresan, pero en la frontera, más de la mitad de los coches son de otros países y pocos de Croacia. Nos cuesta reconocer la matrícula del país porque buscamos una “CR”, pero es “HR”, de Hrvastka, que es como se dice en croata. Croacia es la manera en la que los romanos llamaban a ese país y el mundo ha aceptado aquella traducción, pero ellos se identifican con la forma eslava.
Rodamos unos pocos kilómetros por carretera, pero pronto vemos que hay un carril bici a la izquierda que casi nos durará el resto de la etapa hasta el final. El hecho de pasar una frontera no implica un cambio radical de paisaje, aunque en ocasiones como Serbia que nos metimos por el desfiladero del Danubio puede ocurrir. En este caso seguimos por zonas de cereal, llanuras y tráfico, pero al ir por el carril bici se ve de otra manera. Quizá menos bicis que en Serbia. Hoy llegamos a un lugar que se llama Vinkovci. Nuestro plan inicial es llegar a Pleternica en dos días y descansar ahí, pero coincide con una peregrinación mariana que cada vez es más famosa en el país y que casualmente celebran los 70 años y todo está ocupado desde hace meses. Así que decidimos hacer el descanso en Vinkovci para poner al día la web, además a Shei que se encuentra mal le vendrá bien.
Al llegar a Vinkovci, resulta que todo está ocupado y preguntamos si es por el tema de la peregrinación de Pleternica que está a casi 100km y nos miran con cara de “¿qué me estás hablando?”. Mañana hay un concierto en Vukovar por una celebración nacional, vienen unas 100.000 personas a escuchar a Marko Perkovic “Thompson”. Nosotros le miramos como que no sabemos de qué nos está hablando y nos cuenta que Vukovar es un símbolo nacional de resistencia en la guerra de los Balcanes. En lo que nos atañe, todo está ocupado también aquí, pero el chico de la ferretería llama a un lugar que es de los más asequibles y le dice que tiene una habitación por 53€. No queda otra y vamos a preguntar.
Las calles están tranquilas, llegamos al sitio y un chico joven nos dice que le queda una y casualmente una de las camas está rota, son de 90Cm, le digo que no se preocupe, que podemos poner el colchón en el suelo. Directamente nos la deja a 30€, nosotros encantados, 50€ de ahorro de golpe. Así que bajamos a desmontar maletas y mientras lo hacemos llega otro chico joven, que es el jefe. “¿Sois los de la 303?”, le digo que sí. Y de repente me pide perdón por lo de la cama, le digo que no se preocupe. Y entonces me dice que no hace falta que paguemos nada, que es gratis, además con lo que estáis haciendo con más razón. Así que de golpe nos ahorramos 106€ que vendrán muy bien para futuros gastos extras.
Subimos todo, comemos el embutido que tenemos, que ahora sabe mucho mejor, nos relajamos y nos vamos a la estación de tren a preguntar por horarios a Vukovar. Tenemos cierta curiosidad. El jefe de estación con el que hablamos nos dice que habrá mucha gente, pero que es un concierto muy importante. Nos deja porque llega tren, se cala la gorra roja, saca la paleta y le marca al tren la llegada. Decidimos ir, quizá nos equivoquemos, pero ese lugar es un símbolo. Hacemos la compra para cenar y nos vamos a descansar, que al día siguiente toca turismo.