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ETAPA 245 RISCANI-RATUS

95KM 705+

Primer día de descanso en Moldavia y no me dio tiempo a actualizar la web, necesitaré un par de descansos más para ponerme al día. Hacía tiempo que no dormíamos con cortinas opacas y se hace raro, pero la verdad es que se descansa más. Nos ponemos despertador a las 7:00 y entre que nos lo tomamos con calma y que nos cuesta arrancar salimos casi a las 9:00 de la mañana. Con 100km por delante no es buena idea. Cruzamos Riscani, nos ha sorprendido el tamaño de los pueblos, parecen más pequeños en el mapa. Tienen de todo. Tenemos 7km hasta regresar a la carretera. A veces encontrar un sitio donde dormir no es fácil y en este caso hemos hecho 14km extras por no haber nada.

Hay mucho tráfico, es una de las carreteras que van a la capital, por suerte no es de tierra como muchas otras, pero el estado no es bueno y hay muchos coches. El parque móvil son coches de gama alta con llantas y de horteras al volante, furgonetas de pasajeros y dacias de campesinos, mucho dacia, se nota que su vecino los fabrica. Desde el comienzo de la etapa tenemos los puestos en la carretera de vendedores de fruta, sobre todo melones y sandías. En ocasiones son puestos de madera y chapa fijos, otros con un camión que abren el lateral, otros con su furgoneta que la llenan hasta los topes y algunos que lo ponen en frente de su casa. En muchas ocasiones niños supervisando el puesto. Pasamos varios campos llenos de sandías por todo. Es pronto y no hace el calor suficiente ni las ganas, pero un día a final de etapa nos daremos el gustazo de comprar una, no estará muy fresca pero a 35º que ya está comenzando a hacer será un placer.

Nos tememos que las dos etapas hasta Chisinau van a ser bastante feas. A ratos carretera de dos carriles y de vez en cuando de dos, pero con pocos árboles, campos de cultivo a ambos lados y mucho calor. Nos ponemos llegar a Balti para hacer la primera parada. Hacía mucho que no teníamos buenos carteles de carretera. En Bolivia no sabíamos ni que carretera era, aquí hay un mojón marcando el número, qué carretera y cuanto queda a las dos poblaciones siguientes. A veces viene bien porque ves que ya queda poco para llegar a Balti, pero otras te desesperas porque los kilómetros no avanzan.

Balti es más grande de los esperado, tenemos una entrada larga y no llegamos a pasar por el centro. Paramos en un sitio donde hace café y también es para los que no se quieren bajar de los coches. Llegamos, entramos, pedimos café, salimos, nos sentamos a tomarlo y aún sigue el coche que estaba esperando delante del banco. Este tipo de sitios me han parecido el sumun de la vagancia siempre y no son más ágiles. Todos los coches que pasan son bmw, mercedes, audi, tuneados y con tipos fumando dentro, parece que han clonado a todos. Tanto en Ucrania como aquí el americano no es muy largo. No ha habido manera de que nos pongan un café en vaso grande simplemente con más agua caliente. “¿puedes ponerme el americano en este vaso por favor?”, “no ese vaso es de café con leche, el de americano es este”, “ya, ¿pero puedes ponerme el café en este y lo alargas con agua hasta arriba?”, “pero el vaso de americano es este”, “vale, déjalo…” pongo cara del perro de los Simpson y me voy resoplando, con estas nuevas generaciones nos vamos al garete.

Después del café nos quedan todavía 60km. Cuesta salir de la ciudad y tiene buenas cuestas para regresar a la carretera principal. En realidad hoy no tenemos sitio donde dormir. Moldavia y Rumania no tienen buena infraestructura para campings, vamos un poco a la aventura a ver si a partir de los 90kms encontramos un lugar que nos llame la atención. De momento vamos pasando pequeños pueblos. Aquí no hay fuentes, hay una especie de tejadillos super decorados que resguardan un pozo. Todos son abiertos, pero sorprende ver como en pleno 2026 en un país de Europa haya sistemas tan básicos. La gente en sus casas tienen grifos y en una casa de pueblo entiendo los pozos, pero en plena calle principal que para echarte un vaso de agua haya pozos es curioso. Incluso en casos hay un vaso metálico. Lo cierto es que no hemos visto a nadie usarlos.

Queremos hacer otros 40km, pero pasamos Singerei hacia la 13:15 y pensamos que es buena hora para comer algo y refugiarnos un poco del calor. De nuevo un pueblo super largo, este hasta con carril bici de un lado a otro. Cuando encontramos una pequeña tienda, justo tiene una parada de bus con asiento y sombra. Compramos algo de fruta y comemos unos sándwiches con embutido. En ese momento viene un señor mayor que no dice nada y se sienta al otro lado del banco. No tiene pinta de estar en sus cabales y esta meado de arriba abajo, con lo que huele a baño de fiestas y nos obliga irnos detrás de la parada a terminar de comer. Es curioso a lo que acostumbras el cuerpo, hace unos días estábamos en el orfanato y nos cebaban como si fueran a sacrificarnos, pero no dejábamos nada en el plato. Cuando nos ponemos en etapa, sobre todo si hace calor y aún quedan kilómetros, comemos algo de pan con embutido o lata de atún y tan contentos. Tampoco voy a engañaros, si aparee alguien con un cachopo y un plato de lentejas, no le haría ascos, pero por lo menos sabemos que podemos tirar con conservas de supermercado.

Nos planteamos hacer unos 25km más e ir viendo donde poder dormir. Son las 14:00 de la tarde, el sol está rusiente y lo notamos en las subidas. No es una etapa que trascenderá en nuestro recuerdo de paisajes. Se van sucediendo un pueblo detrás de otro, lo bueno es que los nombres los entendemos ya que las letras son como las nuestras. El rumano es parecido al latín, de hecho comparte mucho vocabulario con el italiano y el español, solo que con influencias de los países eslavos vecinos. A parte gran parte de la población habla ruso. Moldavia ha tenido influencia rusa primero de 1812 a 1917 y luego de 1940 a 1991, aunque Rusia sigue ingiriendo por la zona de Transnitria al este del país. Con lo que hemos aprendido algunas cosas en Rumano y todo el mundo habla ruso.

A partir de Banesti, donde cargamos agua en uno de los pozos empezamos a buscar un sitio. El problema es que casi no hay árboles, todo son campos, casas individuales. No hay sitios claros que te puedas apartar a refugio de los árboles. Paramos en una gasolinera en Ratus y miramos el mapa a la sombra. Un chico moldavo que vive en Londres nos ofrece ayuda, pero con la visión de alguien que va en coche. “A una hora de aquí hay un sitio super chulo para acamapar” “¿en serio, dónde?” Me enseña el mapa y está a 100km, le volvemos a poner cara del perro de los Simpson. Le agradecemos la ayuda y seguimos camino para ver si vemos algo que nos llame la atención. Shei ve una iglesia con sus techos brilli brilli y nos acercamos a preguntar. Esto no es Turquía, ni Sudamérica, las iglesias rara vez son un lugar de refugio. Un señora mayor sale, pasa dentro con Shei, parece que nos va a ayudar y primero le ha preguntado cuánto vamos a pagar y segundo que se ha acordado que no puede. Así que preguntamos en una tienda-bar que hay en frente. En un callejón que hay detrás nos dice que podemos poner la tienda. Cuando tenemos sillas fuera, la ducha con una lona preparada aparecen varios coches y sale gente para casarse a 25 metros. Nosotros en bolingas tras la lona y los invitados mirando alucinados. Somos ese campamento rumano, pero a la española. Nos aseamos, nos sentamos y pasamos la tarde ante la mirada de una segunda boda, unos viejillos que vienen a echarse e café y de los adolescentes que alucinan con esos extranjeros que se han instalado en mitad del pueblo. Esperamos que no nos toquen mucho las narices durante la noche. Mañana lo sabremos. 

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