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ETAPA 235 BIELSK PODLASKI-GRANJA VLADI

73KM 365+

Hemos descansado bien, como casi siempre que dormimos en nuestra tienda. Uno piensa que la tienda de campaña sólo es para ponerla en un camping o en la naturaleza, pero ha sido nuestro refugio en sitios insospechados, alcaldías, centros de salud, mezquitas, escuelas, casas particulares, casas en obras, galería comercial… tener un pantallazo de abrir la cremallera e ir viendo los diferentes escenarios sería algo digno de ver, la última en un garaje particular.

A las 7:30 estamos desmontando la tienda y Camila y Bogumil ya están despiertos. Ella es risueña, nos ha hecho dos pulseras con gomas y le pido hacerle una foto con nuestro cartel. Bogumil nos espera con dos cafés y nos despide porque se tiene que marchar a Bialystok pronto. Nosotros tenemos una etapa algo más corta y encima es el primer día que las nubes no son negras, son blancas y vemos trozos de cielo azul. Después de once días desde que aterrizamos por fin vemos el sol. No es que antes estuviéramos enfadados, pero notamos otra energía, otra clase de felicidad. Comenzamos la etapa como si fuera verano azul, casi podemos escuchar la música a lo lejos. En Polonia no hay mucho carril bici, pero cuando aparece, hay una señal en la carretera que pone prohibido bicis y tienes que ir si o si. A veces es más molestia que ayuda, porque no están en buen estado, entran y salen y aún peor, el carril dura 200 metros y otra vez a la carretera.

A los 20km hay un pueblito, Bocki, con un supermercado, tenemos hambre y nos metemos para comprar algo. El sol luce tanto, que tenemos que buscar una sombra para sentarnos. El supermercado se llama Biedronka, es una especie de Lidl a la polaca. Pillamos unas empanadas y verduras para comer y cenar. A fuera nos sentamos a desayunar, tranquilos, como hacía días que no lo hacíamos. Sin ese cuello encogido por la lluvia y el frío. Mientras desayunamos, colas de gente meten envases de plástico en una máquina que hemos visto desde que llegamos a Riga. En muchas superficies te devuelven dinero por los envases, es más, cuando haces la compra, los envases que son susceptibles de que te devuelvan dinero, te cobran más, ¿y si no puedo ir a la máquina? Todo el rato que desayunamos escuchamos la  gente meter botellas, latas y la máquina masticarlas. Hoy hace sol, nos lo tomamos con calma, cómo echábamos de menos esa sensación de no tener prisa.

Salimos de ese pequeño pueblo a la 19 para continuar etapa. Es muy probable que el recuerdo que nos llevemos de estos días sea la lluvia y el tráfico. Por lo menos la mayoría son bastante respetuosos y los camiones paran cuando no hay visibilidad, pero nos pone las piernas a fuego, porque para no desesperar mucho al conductor aceleramos. Tenemos 30km de campos de cereal, granjas y bosques. No tenemos mucha hambre porque se nos ha ocurrido pillarnos unos trozos de pizza para desayunar y nos repite todo. A partir de ahora, si encontramos supermercado compraremos yogur, frutas y cereales y metemos algo más sano al cuerpo. Paramos en otro supermercado, compramos un zumo y nos tumbamos en las zapatas que sujetan el cartel del supermercado. Que gusto da sentir el sol en la cara, nos entra una modorra inmensa y me levanto antes de que nos quedemos dormidos. Sólo quedan 20km y mejor descansar al final.

Comentamos que en realidad no hemos descansado mucho desde hace un mes y que en el fondo, aunque está lloviendo, tenemos suerte. Hace nada estábamos bajo cero, si en vez de llegar a los 15º que estamos teniendo, llegamos a los 40º de España, igual nos da un soponcio. Así que la transición está siendo buena. Aunque vemos en el pronóstico que los días en Ucrania para llegar al proyecto nos va a llover de nuevo. No queda otra que asumirlo. Disfrutamos de estos rayos de sol y pronto llegamos a una granja con la que ha hablado Bogumil a la mañana y que nos va a alojar gratis. Lo único que tenemos que esperar a las 17:00 porque va al médico. Llegamos pronto, es un alojamiento turístico, pero ahora debe tenerlo lleno de gente que trabaja en empresas de la zona. Comemos tranquilamente en una mesa que tiene fuera y nos ponemos con la tarea de la web. Al rato llega Vladi, no habla nada de inglés y nos manejamos con el traductor. Es un hombre amable y nos deja dormir en un cuarto que tiene en la casa para apoyar el proyecto.

Al rato aparece con una chica colombiana, en esa misma granja hay nueve y dos ucranianas, así que charlamos un buen rato. Las ucranianas nos dan un abrazo enorme por ir a ayudar a su país y con las colombianas charlamos de todo el proyecto. Llevan un año ahí y después compartimos un rato después de la cena. Vladi me pide datos porque nos va a entrevistar. El momento es muy bonito, Vladi está feliz de tenernos en casa, la pena es que en ese momento hay una tormenta eléctrica enorme y el internet va fatal, con lo que nuestra herramienta de comunicación, que es el traductor del móvil va lento y la conversación no fluye al nivel de las historias, aún y todo él está contento y es en esos momentos, cuando te das cuenta de las cosas que has hecho. Llevamos tanto tiempo pedaleando y viviendo experiencias que parece lo normal. Es como el agua del grifo que sale en las casas de Pamplona, no es lo normal, aunque pensemos que sí.

Con esta experiencia tan chula, nos vamos a la cama con la lluvia golpeando la claraboya y con la esperanza de que descargue todo. 

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