68KM 1730+
Durante toda la noche ha llovido, si continúa así la etapa puede ser muy dura, pero a las 6:00 poco antes del despertador deja de llover. Comemos algo en el cuarto para comenzar la etapa con energía, hoy de nuevo será dura. Al salir al patio del hotel, somos casi los únicos inquilinos, nos espera un cielo encapotado, pero no llueve, la temperatura es buena.
Salimos de Sapecho con la dinámica del último mes, colas inmensas esperando en las gasolineras. La primera antes del cruzar el puente del río Mojoy y la segunda al otro lado. La gente de las colas, a pesar de las circunstancias nos saluda y nos da ánimos. Sinceramente, nos parecen muy amables. Seguro que nos encontramos alguna persona en algún bloqueo que no lo sea, pero la mayoría es acogedora. Desde ese punto comienza una jornada exigente, primero una subida de 4km al 6%. A pesar de la lluvia la carretera está seca. La aplicación con la que elaboro los desniveles de la etapa, me marca que la subida será por asfalto, pero la dejadez gubernamental durante años, las lluvias y muchos factores más hacen que haya trozos de tierra y piedras. Los bloqueos van latiendo poco a poco y el tránsito de camiones y vehículos fluye algo más, por las arterias del país circulan cada vez más bolas de oxígeno con alimentos, combustible y víveres que tanto anhela la gente. Las bicis limpias van perfectamente, se agradece escuchar sólo el sonido de la cadena y que nada roza. Hay humedad por la niebla, aunque aún estamos a 500msnm y hoy pasaremos a 1600msnm y ahí está toda la nube agarrada. Esta primera subida sirve para calentar motores y sumar desnivel positivo. Sobre el papel puede ser la etapa que más tenga en todo el viaje, veremos al final. En menos de una hora estamos arriba, bebemos un poco y como la temperatura es buena y aún no llueve, no nos abrigamos para hacer el descenso hasta Caserío nueve, es camino de tierra, las bicis han durado 8km limpias. El camino está muy roto y los camiones que ya pasan más fluido nos obligan a apartarnos, no hay mucho margen de paso. Durante la bajada un chico que nos hemos cruzado subiendo, se para y nos regala dos helados de hielo. Se los aceptamos por cortesía, pero están hecho con agua del grifo y no podemos arriesgarnos. Conforme bajamos se los regalamos a dos camioneros que están parados arreglando sus camiones. Uno es de Santa Cruz y se alegra de la labor que estamos haciendo.
Cuando llegamos abajo, nada más cruzar el puente comienza nuestra subida más importante en meses, 25km con 1200+ hasta los 1600 metros de altitud. De momento no llueve, pero arriba en la montaña se ve una chapela enorme de nubes donde habrá llovizna casi seguro. No sabemos como responderá el cuerpo con la subida, nos planteamos hacerla en tres tiradas. Las rampas medias son del 7%, con algún que otro descanso. Subimos por una carretera sinuosa con vistas al valle, verde, frondoso. Tenemos 8km de carretera hasta Alto Beni. Nos adelantan de vez en cuando motos y movilidades (monovolúmenes que hacen de taxis). Sin los problemas de combustible imagino que el paso sería constante. Voy motivando a Shei, la subida es larga y hay que ir gestionando la cabeza. De vez en cuando hay algún trozo de tierra, pero el asfalto es aceptable. Cuando me marca que comienza la tierra llegamos al pueblo adoquinado y por ambos lados hay colas de coches y motos que apuntan hacia la única gasolinera que hay. Todos nos sonríen y animan.
Al salir del pueblo comienza la tierra, por la niebla y las lluvias todo está embarrado y pronto nuestras bicis se cubren de barro. La cadena y los cambios se quejan. Nos quedan 12km de subida por camino hasta el primer alto. Le propongo a Sheila parar a falta de 7km para que no se le haga muy larga y poco a poco vamos tirando. A momentos encontramos camiones de combustible, que los conductores nos dicen que están llenos parados y arreglando el camino con piedras para que no se atoren y bloqueen la ruta. Porque hay tanta cola y camiones llenos de combustible no lo sabemos, y sobre todo, nos alucina que nadie en esta situación tan desesperada no haya parado a los camioneros y asaltado los depósitos. Habla muy bien de los bolivianos. A los 13km de subida paramos en mitad, lloviznea, pero ya estamos mojados, comemos algo, descongestionamos piernas y Shei se mete un poco de coca en la boca, por lo visto estimula y tiene muchas propiedades. Conforme subimos el camino está peor, es más alto, llueve más y el paso de los camiones lo destroza, pero se deja ciclar y conseguimos llegar a los más alto. El último tramo es por asfalto y se nota como la bici se lanza, hay mucha diferencia, sobre todo si no tienes las ruedas adecuadas. En esa primera cima hay unos puestecitos de comida, aunque ya no les queda, pero nos dejan sentarnos a cubierto y comer un poco. Sacamos panes, plátanos, untables y café frío. Se agradece y apetece. Desde ahí hay una bajadita y otros 3km de subida hasta lo más alto del día.
El perfil marca que ya no habrá más tierra, pero no es verdad. A tramos hay franjas de piedras y barro. Tenemos una bajada de 11km que nos da algo de vida. Ya que la etapa son 70km, llevamos 36 y son casi las 14:00 de la tarde. Al llegar abajo la temperatura sube mucho, todo está mucho más seco, tanto que los caminos son de un polvo fino que se mete por todo. El pueblo es José Carrasco, inicialmente es donde íbamos a dormir, pero preferimos seguir hasta Caranavi y no estar en mitad de la nada. De nuevo las colas son tremendas y te da rabia e impotencia su situación. Desde ahí nos quedan caminos más rotos con polvo y piedras, subes y bajas y las piernas ya no están para esos trotes. Nos quedan 20km que se hacen largos. Las bicis se quejan cada vez más y gastamos el poco agua que tenemos en limpiar algo los piñones para que no se atasquen y no desgasten la cadena. Pero rápido se llenan de polvo. En un momento dado, parece que la etapa nos da tregua y ya mira hacia el río Yara. El cielo está más o menos despejado y la verdad que excepto la niebla, casi no nos hemos mojado. Bajamos hacia Caranavi, una ciudad que se ve marrón desde la distancia por los ladrillos. Es bastante grande y quizá la más importante antes de La Paz por esta carretera. Parece increíble, que esta vía tan rota sea la que lleva a la capital desde el departamento del Beni.
Cuando llegamos a bajo nos metemos hacia la ciudad dejando el puente a la izquierda, justo después del puente hay uno de esos bloqueos que nos llevan avisando. Este ha sido duro, lleva 40 días. Primero vamos a comer, buscar sitio para dormir, descansar un día y ya veremos como superamos ese bloqueo. De momento hemos comprado coca que mastican ellos para regalar en las conversaciones. La ciudad es bastante grande y comemos algo de arroz con carne en uno de las decenas de puestos que humean por la calle. Hay cientos de talleres, tiendas, de todo, mucho alojamiento, así que seguro hubiéramos encontrado algo barato, pero lo reservamos por si acaso. Dejamos las bicis en el hotel y nos damos un paseo para comprar la cena. La plaza principal está llena de gente, todas las calles de alrededor tienen puestos de ropa y comida, un poco más abajo, camiones traen el producto y lo venden a pie de carretera. Camiones enteros de huevos, arroz, verduras. Hay mucha vidilla. Tras las compras, regresamos con ganas de ducharnos. Dejamos la limpieza de bicis, tarea de web para el día siguiente. Y sobre todo, preparar los 160km que nos quedan a La Paz, nunca algo tan cercano estuvo tan lejos. La idea es hacerlo en cinco etapas. Os iremos contando como superamos el clima, la altitud, el desnivel, los bloqueos y el frío.