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ETAPA 219 SAN IGNACIO-SAN BORJA

140KM 125+

La noche ha sido muy corta, Leo ha llegado a las 2:00 y entre duchas, comer algo y los mosquitos se duerme a las 4:30. Me despierto para editar el vídeo y pasar los vídeos al ordenador. Shei prepara los bocatas y un café. Montamos las bicis, café rápido y salimos con las primeras luces, son las 6:20. Las calles están vacías, hileras de coches durmiendo haciendo cola para la gasolinera, cientos de motos una detrás de otra en orden para lo mismo. Despedimos San Ignacio y comenzamos una etapa muy larga, nos planteamos llegar a las 18:00 si la media es baja. Pero de momento rodamos ligeros. No hay coches, está fresco y el paisaje es bonito.

A las dos horas paramos en el único pueblo que veremos en el día. Son tres casas y nada está abierto. Nos sentamos en la parada de bus, comemos algo, que ya tenemos hambre, y suena el despertador, parada de veinte minutos para que no se nos vaya el tiempo. Cumplimos y seguimos etapa. Llana, una selva a ambos lados con zonas de pastos anegados. Hoy hay más señales, además de cocodrilos, jaguares y zorros, hay cebús, caballos, tortugas, osos hormigueros y perezosos, un zoológico al completo. Potencialmente puede ser muy interesante, pero los únicos animales que vemos están muertos, zorros, armadillos y los cerdos que tiran de los camiones bloqueados, más las aves que hay encima.

A las 11:00 paramos a comer algo de fruta, llevamos 70km, mitad de etapa, vamos muy bien. Descansamos apoyados a un quitamiedos que arde. Lo cubrimos, y comemos algo de fruta. El cansancio aparece, llevamos la distancia de una etapa media y aún nos queda el doble. Desde ahí comienza un trabajo de cabeza, el calor, el cansancio acumulado de 3000km en dos meses, dos proyectos y muchos problemas potenciales que tendremos hacia La Paz. A los 15km Shei pide para a la sombra, la cabeza le duele. Nos queda mucho, así que paramos un poco, le mojo la cabeza y descansamos un poco. No mucho para no eternizar la etapa y nos volvemos a lanzar al asfalto. Pasan pocos coches y de nuevo Leo, está saliendo tarde, aún no ha encontrado movilidad y con los problema de gasolina y que nadie viaja, no sabemos si podrá llegar. Nos quedan 54km y nos marcamos hacer 20km. Hay que avanzar como sea, al final todo termina, pero cuando estás ahí parece que no lo hará nunca. La etapa es llana, con mucha recta y aunque es casi selva, es aburrida. A los 104km hay una parada de bus con sombra, tenemos hambre y paramos a meter combustible, ya de camino hemos ido comiendo bollos pasados, pero aunque duros, nos sientan bien, lo necesitábamos. Comemos un bollo con mortadela y huevo, galletas, café frío y vamos a por los últimos 36km, la idea es hacerlos del tirón. El ritmo del principio era muy bueno, ahora no tanto, aunque la media es mayor a lo pronosticado, quizá le quitemos dos horas a la etapa. Seguimos pasando señales de animales sin animales a la vista, sólo vacas, caballos, perros y para de contar. A falta de 15km nos refugiamos en otra parada de bus, por suerte hoy había varias, porque no hemos visto pueblos. Shei se echa en el banco, sube las piernas, está agotada. Bebemos algo, llevamos más de cinco litros cada uno, hace calor y humedad. Apetece echarse una siesta, pero hay que rematar esta etapa, llega una semana de descanso. Así que con esa motivación y ver que queda tan poco rodamos algo más ligeros y por fin vemos carteles de Bienvenido a San Borja, aunque las calles se hacen de rogar. Es más grande de lo esperado, desde la carretera salen perpendiculares de tierra y de nuevo hay filas de coches aparcados por todo hasta que haya gasolina. Se lo toman con bastante calma, en España estaríamos indignados y enfurecidos.

Hoy dormimos en Emmaus, unas monjas nos ceden un espacio en un dormitorio compartido. Son las 17:00 Elsa y Karina nos esperan con una limonada fresca que compensa todos los esfuerzos. Mientras descargamos todo, llega Leo que ha conseguido salir a las 15:15 de la tarde, ha tenido suerte porque nadie salía para aquí. Justo cuando nos vamos a duchar, se va la luz y tenemos que lavarnos con cubo de agua fría. No importa mucho porque hace calor. El resto de la tarde gestionamos que nos vamos dos días a una comunidad en el río, preparamos mochilas, y toca buscar algo de comida, aceite para la barca y nuestra cena. La ong con la que vamos ha pasado de pagarnos todas esas cosas a pedirnos todo a última hora, un gesto bastante feo que asumimos algo indignados y que nos abre los ojos, ya que teníamos intención de colaborar en un futuro con ellos, pero no parecen de fiar, son Solidaridad médica boliviana. 

 

 
 
 
 
 
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Una publicación compartida de Y OS LO CUENTO/RUMBOS OLVIDADOS (@yoslocuento)

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