97KM 120+
Escribir el artículo se extendió hasta tarde y el rato de relax para leer se esfumó cuando a las 22:00 seguía sentado frente al ordenador. Por lo menos llegué a tiempo y envié el resumen de nuestro mes número 13 de viaje. Durante la noche no hay mucho ruido y descansamos bien, aunque el despertador suena pronto porque la etapa es larga. Montamos las bicis y vamos al mercado, el día anterior desayunamos huevos revueltos y empanadas con queso y la señora nos dice que estará desde las cinco, pero al llegar hay un niño sirviendo café que hay en un termo y empanadas que le han dejado hechas. Ya son dos mujeres que nos han dejado plantadas en el mercado en dos días. El mercado está medio vacío pero ya llega gente. La luz del sol se filtra diagonal y crea claroscuros con en todos los puestos, echo mucho de menos la cámara. Desayunamos fuera con la mirada de los niños y los viajeros de la terminal que comen algo antes del viaje. Toda la calle lateral son decenas de puestos de madera cerrados, en una hora la calle será muy diferente.
Antes de las 8:00 salimos de Ascensión, comenzamos bajando y el resto de la etapa es prácticamente llana. De vez en cuando hay alguna curva, pero casi todo son rectas. Tenemos casi 100km hasta final de etapa. De nuevo pedaleamos casi sin coches y vamos tranquilos. Al poco de comenzar pasamos por la entrada del parque Ambue Ari, que es mayor que Navarra, varias señales de cuidado cruce de animales, un zorro, una serpiente y una tortuga, parece la adivinanza para saber cuál tienes que pasar primero. Tenemos un túnel de árboles que nos da sombra y nos da esperanza de que dure mucho, pero se extiende hacia la izquierda y pronto salimos de esa vegetación fresca y frondosa. Nos avisaron de que esta zona tiene mucho cruce de animales, pero de momento seguimos con el casillero a cero. Ese parque lo deben mantener australianos, a veces piensas que le lleva a una persona a dejar su país para montar un parque nacional en un país de Sudamérica.
El día es favorable, hace calor, quizá el primer día en semanas. Campos extensos a ambos lados, a ratos árboles, pero dejamos la influencia del parque nacional y el paisaje se llena de tractores y vacas. En un momento dado pasamos junto a vacas y tres comienzan a correr y crean la alarma en el resto. Es como una gran bola de nieve y en poco rato pedaleamos con cientos de vacas corriendo asustadas por el campo. La avalancha es imparable y las dejamos atrás metiéndose hacia los árboles, por suerte no salen a la carretera. Paramos en Santa María a comer algo y descansar. Nos cuesta encontrar pan porque generalmente lo hacen a la tarde y por suerte encontramos algo en una tiendecita, por si acaso no hay lugar para comer a final de etapa. Comemos un poco de fruta, un refresco y reponemos fuerza, nos quedan 60km de etapa y no podemos despistarnos.
Nos sorprende el poco tráfico que hay, cuando llegamos a Bolivia nos dijeron que esta carretera era peligrosa por todos los camiones que había, pero no pasa nadie, para nosotros mejor. Hacia mitad de etapa comenzamos a ver una hilera enorme de camiones, otro bloqueo con el que no contábamos. La fila es muy larga, llevan días, gente tumbada bajo los camiones, hay un olor intenso a pis y la causa es que muchos de los camiones transportan cerdos y vacas. El drama es que se están muriendo, hay varios muertos en el arcén. Lo que nos sorprende es la tranquilidad de los conductores ante ese hecho, nadie está enfadado, asumen esos bloqueos con naturalidad. Otras de las personas que hay son los menonitas, algunas son terceras generaciones, vienen desde EEUU y Canadá y tienen sus asentamientos donde viven a su manera, pero casi no se mezclan. En este bloqueo hay muchos, con sus petos y gorros de granjero, no interactúan a penas con la gente local. Cuando llegamos a la cabeza, hay dos troncos cruzados. Sin llegar al frente un señor bastante borracho nos comienza a gritar: “¡Gringos, iros de aquí!, hasta que el presidente no se marche, no pasáis! Nos cuesta hacerle entender que nada tenemos que ver, que vamos a un hospital y que no es nuestra lucha. Por suerte varios locales median, pero hay varios problemas, uno es que están borrachos, otro es que son unos pobres campesinos comprados y manipulados por Evo Morales para desestabilizar el país, tercero que nos consideran enemigos. Llegado un momento nos piden documentación, les decimos que no son nadie para pedir pasaporte a nadie, la gente les hace entender que no tienen derecho, les piden que nos dejen pasar y la respuesta graciosa es: “esa respuesta la daría la DEA (los de narcóticos de EEUU), sois espías. Nos reímos, “has visto demasiadas películas”, al final nos dejan pasar a regañadientes. Preferimos no entrar en debates, hemos solventado todo sin una palabra más alta que la otra, pero dan ganas de decirles que están afectando a los bolivianos, a gente que nada tiene que ver y que el que les paga vive feliz en su castillo de oro, pero no vamos a llegar a ningún sitio de encuentro y mejor seguir camino. Poco más adelante, pasado Cerro Grande está el otro bloqueo, aquí nos dejan pasar sin problemas, y de nuevo hay kilómetros de camiones. En el fondo los que han bloqueado son cuatro campesinos borrachos con un discurso ya desgastado, no entendemos como todos esos camioneros a los que se les están muriendo los animales, o viajeros estancados no marchan en masa y les ponen en su sitio.
Seguimos ruta y al poco rato paramos porque hacemos 4.000km en Sudamérica. Hace nada estábamos aterrizando y ahora las cifras ya son reseñables. Hacemos la foto, el vídeo y seguimos. Casi sin coches y ahora entendemos por qué. Nos quedan 30km y nos vamos mentalizando para una de las etapas que hay cuando lleguemos al proyecto de 140km, hoy estamos cansados ya a los 70km de etapa. Seguimos sin ver animales, alguna serpiente muerta, pero poca cosa. Tenemos ganas de llegar a fin de etapa y a falta de 8km nos encontramos a un señor mayor que ha pinchado. Tiene la moto desmontada, toda su carga por el arcén y la rueda suelta. Su bomba de hinchar está rota y no puede inflar la rueda. Nos paramos, justo en ese momento vemos un armadillo cruzar a lo lejos. Le ayudo a desmontar el neumático, a montar el nuevo y le hincho con mi bomba de bici, parece que funciona y es suficiente para que llegue a una gasolinera y pueda meterle la presión necesaria. El hombre está feliz porque le quedan 200km y se le estaba haciendo tarde. Nos cuenta que ha discutido en el bloqueo y uno de ellos le ha clavado un pincho. No entendemos como pueden hacer eso con gente campesina. Nos pregunta cuanto nos debe y no le aceptamos el dinero. Alucina y nos da bendiciones, le dejamos montando la rueda y acabamos etapa en Nueva Jerusalén.
Al entrar hay una escuelita, tiene un cubierto donde los niños juegan a fútbol. El estado es muy precario, paredes sucias, muebles viejos, muy oscura. La directora, Marciana nos recibe, está dando clase a niños de primaria. Secundaria a la mañana y a la tarde los más pequeños. Nos deja dormir en una aula de madera que se ha construido en un lateral. Les sobra algo de comida y nos invitan a un arroz con pollo. Mientras los niños están en la escuela charlamos con las profesoras, una de ellas ha vivido en Sabadell y tiene un hermano que sigue allí. Aprovecho para escribir la etapa en la mesa donde se reúnen antes de que cierren la escuela.
A las 17:30 se marchan, se vacía el colegio y nos quedamos de custodios, tranquilos y pasamos la tarde relajados, al día siguiente tenemos que alargar etapa, la idea era dormir en Villa Banzer, pero nos avisan que se separa por camino de tierra dos kilómetros al interior y que suele haber jaguares en ese trozo, que avancemos diez más hasta Casárabe, así que serán otros 100km. Cenamos una ensalada a solas y nos vamos a la cama pronto que a las 7:00 tenemos que salir del cole.
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Una publicación compartida de Y OS LO CUENTO/RUMBOS OLVIDADOS (@yoslocuento)