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ETAPA 213 LA ASUNTA-EL PUENTE

79KM 530+

Silvia es una chica emprendedora, tenaz y muy válida. Es ingeniera agrónoma y con tres hijas y una adoptada estudia derecho por las noches. Ha montado un lugar de eventos, que está cerrado ahora por culpa de los bloqueos. Como alternativa compra sacos de ropa que procede de EEUU al peso y monta mercadillos todas las tardes, alquila un campo de fútbol sala que ha hecho en su casa para sacar algo de dinero, tiene vacas, gallinas, no descansa mientras otros viven de las ayudas que les da el gobierno y se conforman con lo justo. Se merece todo lo bueno que le pueda pasar.

Los que alquilaron la pista la noche anterior se marchan a las 22:00 y se apagan las luces y llega el silencio. Por la razón que sea el parón de diez días nos ha vaciado y estamos muy cansados al final de cada etapa. Shei se duerme editando y yo no puedo leer ni dos hojas del libro. A las 5:30 tenemos a todos los gallos y pájaros del lugar hablando a la vez. Es increíble que nos hayamos ido tres días a la selva y prácticamente no hayamos oído nada y en un pueblo en mitad de la carretera parezca la selva. Termino el vídeo de la etapa anterior para subirlo a Instagram y ya toca levantarse. Las hijas de Silvia van pronto a la escuela y queremos tener todo listo antes de que desayunemos. Comemos revuelto de huevos de gallinas felices, hacemos unos panqueques y algo de fruta. Desayunamos en familia y Silvia se marcha a llevar a la hija de cuatro años y nos quedamos con Benjamín de siete meses hasta que vuelve. Nos despedimos con la esperanza de volver a verla y comienza la etapa.

Se ha hecho algo tarde, pero la ocasión lo merecía. A los pocos kilómetros nos encontramos otro bloqueo y este es más serio. Troncos cruzados y montones de arena que impiden el paso de camiones y coches. Nos dejan pasar, pero tenemos que ser nosotros los que apartemos la rama y pasamos caminando. Les animamos y la gente es amable. Hay unos tres kilómetros de camiones parados. Campamentos, vendedores oportunistas de comida. Algunos camioneros cruzan cuerdas que te impiden el paso para que les des dinero ya que llevan diez días parados. No es nuestra guerra y si damos dinero a toda esa hilera de camiones podríamos pagar un pozo en África. Al final entienden que tienen que dejarnos paso. Pero pensamos que muchos de ellos estarían haciendo un viaje normal y se encuentran sin comida, sin abrigo teniendo que pasar mucho tiempo en una cuneta. Lo peor de todo es que todos los bloqueos están causados por gente pagada. La causa puede parecer legítima, pero en realidad es un medio para desestabilizar al gobierno actual. Y los collas, que son un grupo cultural de Bolivia, partidarios de Evo, no saben que en realidad él no lucha por ellos, lucha por si mismo sin importarle si la gente sufre o no.

Pasado el bloqueo ponemos parada en San Ramón a los 20km de etapa. Hay algo que nos favorece de los bloqueos y es que casi no tenemos tráfico. La carretera, aunque tiene agujeros, no está tan mal como nos habían dicho. Quizá para los coches si ya que tienen que esquivarlos. Hasta San Ramón, que es donde se desvía la ruta hacia Trinidad, es llano, campos de cereal y comenzamos a ver montes al fondo y más vegetación. Una subida nos lleva a está pequeña ciudad que es un cruce de caminos y por fin vemos un cartel que indica Trinidad. Es el lugar al que tenemos que ir desde que aterrizamos en Chile hace tres meses, el destino de nuestro proyecto donde donaremos las incubadoras y la máquina para laparoscopias. Hace tres meses comenzábamos a pedalear en el continente americano con todo por recorrer, con dudas, miedos y mucha ilusión, 4000km estamos a días de llegar a nuestro objetivo con cientos de experiencias en las alforjas.

En San Ramón tomamos un café en la parada de motos del mercado. Compramos algo de pan y fruta y descansamos un poco para un perfil más ondulado que lo que hemos hecho desde Santa Cruz. Hasta Ascensión tendremos algo más de desnivel. Las piernas se han relajado y cuesta afrontar las subidas, habrá que ir mentalizándose para ir hasta La Paz, porque nos esperan ocho días muy exigentes.

Entramos en un paisaje de curvas, subidas y bajadas, bosque, menos campos de cereal y de ganado. Seguimos con poco tráfico y la carretera salvo trozos de muchos agujeros está decente. El cielo amenaza lluvia, pero se mantiene. Rodamos tranquilos y nos ponemos parada a los 55km de etapa. Hay pocos pueblos donde abastecerse y en el mapa no marca nada. Tenemos algo de provisiones y tiraremos con eso. Las piernas no van finas y aunque hemos desayunado bien, el cuerpo va algo apajarado. No son subidas muy fuertes, pero se atragantan y al no ver casas ponemos parada en uno de los altos para afrontar el arranque en bajada. Nos sentamos en el bordillo de la carretera y sacamos dos latas de atún que caen con los panes que hemos comprado. Un café frío, pan con untables y recordamos viejos tiempos africanos. En Sudamérica, el precio de las cosas y la facilidad para encontrar comida hace que no tenga sentido comer de latas. Pero hay hambre, son horas y el cuerpo pide comida. Descansamos una hora, recuperamos y saludamos a los pocos camiones que pasan y nos pitan con entusiasmo.

Como nos ha pasado algunas veces en el viaje, a los 3km había un pueblo con sombra, café caliente y comida, pero no sale en el mapa y el cuerpo pedía descanso, a veces aciertas y otras te paras a 3km de un buen café. Por suerte no hacía mucho calor.

Desde ahí nos quedan 22km para llegar al Puente. Notamos la parada y haber repostado y el pedaleo es más alegre. Queremos llegar antes de las 16:00 para que no se haga muy tarde. Hay ganas de acabar etapa y como tenemos que trabajar y organizar la cooperación que haremos en una semana pensamos que si hay un lugar relativamente barato, mejor dormir bajo techo y no andar buscando alguien que nos deje dormir. Justo a la entrada hay un alojamiento por horas, pero es demasiado antro. El único alojamiento nos deja a un precio medio decente y no perdemos tiempo, entramos, nos instalamos y nos relajamos. Tenemos toda la tarde, pero se nos va hablando con la médico de Trinidad y reformulando el plan, ya que han dado festivo varios de los días destinados a los talleres, la campaña en el río con comunidades indígenas termina tres días antes y modificamos el plan. Por no hablar de que justo hoy los bloqueos de La Paz han impedido el acceso al aeropuerto y se han cancelado llegadas y salidas. Jancarla está preocupada por nuestra salida de allí porque se está enturbiando mucho la situación. Confiamos que cambie para cuando lleguemos nosotros. Nos vamos a la cama tarde, pero con un nuevo plan ya estructurado. 

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