74KM 890+
El camping está justo al lado de la carretera, pero el cansancio es imperativo y aunque pasan muchos camiones nos quedamos dormidos. Antes de que suene el despertador los gallos del camping se encargan de anunciarnos el nuevo día, aún es de noche, pero ya queda poco y comenzamos a recoger las cosas. Queremos llegar lo más pronto posible a Iguazú.
Al salir de la tienda hay una niebla densa, queremos salir pronto, pero no con tan poca visibilidad. A pesar de la humedad, la tienda está bastantes seca, la que nos sorprende es la lona que protege pegada al suelo, que está sobre una placa de hormigón está empapada. El día anterior le preguntamos se hay agua corriente y nos mostró dos grifos: “esta la traigo de un acuífero cercano, es más sana que la que salen de los grifos”, cargamos las botellas y los botellines y nos damos cuenta de que hay cosas en suspensión, así que no contamos con agua hasta la primera parada.
Salimos a una carretera donde ya hay bastante tráfico aunque es sábado, pero tener arcén te da cierta tranquilidad. Volvemos a subir la cuesta que hicimos al final de la etapa anterior, 80+ extras. Estamos cerca de Iguazú y el paisaje es casi tropical, pero la mano del hombre ha desplazado los árboles nativos y casi todo son bosques de pinos. A vista de pájaro puede parecer un bosque enorme, pero en el camino de plantar para madera se han cargado ecosistemas enteros.
Hasta Wanda tenemos 25km y ya llegamos con casi 500+, pero con buen ritmo. A la hora de comenzar se ha ido la niebla y el sol que hay detrás está motivado, sumado a la humedad, regresamos a nuestras camisetas empapadas en sudor. Al entrar en Wanda hay un negocio pequeño que vende un poco de todo y algo de comida, pero no cafés. Aquí te harán mate cocido en muchos sitios, pero café a veces es complicado y muchas veces es soluble, al igual que en Chile, no tienen mucha cultura cafetera. Como tiene las perolas en el fuego tampoco nos puede dar agua caliente, así que tomamos de nuestro café frío. Nos vacía y llena de nuevo los botellines, esta vez sin resto orgánicos flotando. Le pedimos unas empanadas por el favor y por descansar en una de sus mesas. Con el estómago lleno ya miramos hacia el final de Argentina.
Nos quedan 50km hasta Puerto Iguazú y el resto de la etapa es el perfil de las tres etapas anteriores, subes y bajas constantes, pero ahora hay más señales de animales. Una que se repite mucho es la del coatí. Desde que comenzamos rumbos es increíble la de señales de animales diferentes que hemos visto y eso da una dimensión de lo que estamos haciendo, sólo por la diversidad en cuanto a la fauna: camellos, llamas, elefantes, jirafas, canguros, daría para un reportaje exclusivo de nuestro viaje a través de las señales.
Con el buen día que hace y con la felicidad de llegar a un hito en nuestro viaje, disfrutamos de las pedaladas. En un momento dado pasamos por la presa del embalse Uruguay, otro de los ríos que desemboca en el río Paranná. No vemos mucho camping en la zona, pero dan ganas de parar e instalar campamento, y sobre todo darse un baño. A falta de 10km llegamos a la 101, ahí un cartel marca hacia la derecha Cataratas y a la izquierda Iguazú. Se nos pone la piel de gallina, estamos dentro del Parque Nacional, de uno de los sitios más espectaculares del planeta. Hace nada pedaleábamos por el desierto de Atacama y ahora por un lugar que tiene agua por castigo, caprichos de la naturaleza.
La última parte es sin arcén y hay mucho coche, vamos en fila india y bien concentrados, sobre todo cuando vemos el cartel con un puma y el mensaje “paso de pumas en los próximos kilómetros”, hay cosas que a uno le motiva a pedalear más rápido, esta es una de ellas.
La ciudad es muy turística, todos los extranjeros que no hemos visto desde Corrientes los veremos ahora multiplicados por mil. Conforme entramos en la ciudad se ven grandes complejos hoteleros, por supuesto fuera de nuestro alcance. Siempre alucino como el turismo puede crear estas burbujas en cualquier sitio, vale que Argentina no es África, pero hemos pasado por lugares muy humildes, con pensiones muy sencillas y donde parece que desde el gobierno no hay dinero para mejorar las infraestructuras, pero si van a venir más de un millón de turistas al año, entonces sí. La cuestión es que el turista llega a estos mega complejos ajenos a la realidad del país. En África es mucho más acusado. El problema radica en que puede regresar a tu casa después de quince días de tour casi sin ser consciente de los problemas. “¿qué tal por Tanzania?”, “¡Todo precioso, la comida buenísima, piscinas…!” y nada más lejos de la realidad. Esto daría para un capítulo, pero ahí lanzo la reflexión. ¿Y si el turismo tuviera cierta obligatoriedad de conocer el contexto de los lugares?
Nuestro hostal es de un amigo de Manuel, que conocimos la etapa anterior y que nos ayuda con el precio, ya que aquí todo es muy caro. El sitio está muy bien comparado con los lugares donde solemos dormir, así que felices. Secamos tienda y lonas antes de subir al cuarto. El sol es tan fuerte que necesitamos sólo minutos. Dejamos las alforjas y sin ducharnos nos vamos a buscar un lugar donde comer algo, son más de las 15:00, al lado hacen milanesas, y lo siguientes están lejos, en el centro. La pega es que es el más caro con diferencia en el que hemos comido y por dos milanesas pagamos 20€, “Bienvenidos a Iguazú”.
Nos duchamos y aunque hay ganas de siesta, hoy nos regalamos un masaje. Llevamos 6.000km y seis meses desde Windhoek sin cuidar el cuerpo y se lo merece. Es sábado y el favorazo noslo hace Bruno, un amigo de Bernardo, que además de atendernos en fin de semana, nos cobra 30€ a los dos. Nos da una sesión de una hora que nos deja serenos y suaves a los dos. El cuerpo pedía a gritos algo así. Son muchas horas sobre la bici. Al salir ya es de noche, la ciudad al ser turística es más segura, pero tampoco vamos como por Australia. Compramos algo de cena y comida para los próximos días. Los precios son altos y con nada superamos los 30€, hoy el día se sale de presupuesto, pero no será así de normal, así que hay que asumir que ciertos lugares descompensan.
Regresamos al hostal, nos hacemos la cena y dejamos las tareas para otro día, hoy fiesta. Se nota que tenemos dos días de descanso porque el cuerpo está tranquilo, nos vemos hasta una película y nos dormimos casi a las 0:00 de la noche. Cuando despertemos iremos a las Cataratas de Iguazú.