74KM 60+
Más vale que hemos dormido a refugio, durante toda la noche ha estado lloviendo y la zona donde hubiéramos puesto la tienda de campaña estaba inundada. Aunque el cuarto tenía camas, dormimos en la tienda de campaña porque tiene mosquitera. La verdad que hemos descansado bien, recogemos todo y comemos algo antes de arrancar la etapa, ya que el pronóstico es de lluvia y además no hay ningún lugar donde pararse hasta final de etapa. Jerónimo está dormido y no podemos despedirnos de él, le dejamos unos tomates en la ventana y una nota de agradecimiento. Sería interesante conversar más con él, nosotros hemos vivido un mundo paralelo. Cuando vives ajeno y sin interés por las drogas, por ejemplo, crees que no existen, que nadie consume, pero la realidad es muy diferente, hay muchos problemas, adicciones, familias rotas que no se ven a simple vista. Personas como Jerónimo son grandes reportajes que te dan una visión real de ese submundo en el que todos están metidos, la ley no escapa a lo turbio de las drogas, políticos, policías, jueces involucrados.
Ha llovido toda la noche, y para llegar a la carretera tenemos 1km de barro, suficiente para hacer una capa en las bicis y poner las playeras de otro color. Al salir a la carretera van saltando proyectiles de tierra en todas las direcciones. De momento no llueve, pero el cielo está cubierto de nubes negras. El viento sigue en contra nuestra y parece que será la dinámica hasta Iguazú. De nuevo el perfil es absolutamente llano, salimos a 75msnm y llegamos a la misma altitud, la máxima velocidad es 20km/h y no hay un solo momento en el que dejemos de dar pedales, con lo que es agotador.
La carretera no tiene arcén, hay una franja de tierra con hierba que ahora es un barrizal donde no podemos meternos para descansar. Es primera hora y casi no pasan coches, pero poco a poco el tráfico aumenta y comienza a chispear inocentemente. Queremos aguantar sin chubasquero, hace calor y dentro te achicharras y sudas tanto que parece que llueve de dentro para afuera. Algunos camiones se apiadan de nosotros, pero otros pasan cerca y entre el aire que mueven y el agua que salpican cada uno como un tortazo con la palma mojada. Hoy hemos hecho unas cuantas peinetas con el deseo de que por casualidad se les pinchara una rueda y poder devolverles el tortazo.
Imaginad un paisaje llano, verde a los dos lados, lloviendo, sin ningún sitio donde parar en 75km que te obliga a pedalear constantemente. Me temo que nos quedan algunas etapas de lluvia más, así que hay que estar preparados. Hoy no nos cubrimos las piernas, ya que por lo menos vamos algo ventilados aunque nos mojemos. Aunque hay menos motos que por la zona de Salta, seguimos cruzándonos moteros que nos saludan con el símbolo de victoria con los dedos y nos animan. Hoy sobre todo, al igual que muchos coches que pasan pitando para motivarnos. En días como estos pienso en la conversación dentro del coche, “pero qué hacen esos dos andando en bici con este día…”, pero toca avanzar y como siempre decimos es parte del viaje.
Hoy la etapa ha sido mirar hacia delante y al cuentakilómetros viendo pasar uno a uno y descontando. Esta zona está reforestada y hay más bosques artificiales, aunque se siguen viendo muchas vacas y caballos. Aunque la noche anterior nos dijo Jerónimo que además de los yacarey (cocodrilos), hay una especie de tigres, con lo que acampar en cualquier sitio queda descartado.
Ya quedan 15km para final de etapa y 415km hasta las cataratas de Iguazú. En pocos días estaremos viendo una de las siete maravillas del mundo y estamos super contentos. Aunque hemos desayunado tenemos mucha hambre y valoramos comer algo antes de ir a la cabaña que hemos reservado. La dueña, Marta, apoyando el proyecto nos ha hecho buen precio. Hay un restaurante justo por la calle de entrada a la ciudad, pero aunque está en la carretera no tiene precio de menú de camioneros, es caro, así que decidimos comprar algo de comida y hacérnosla nosotros. Cuando llegamos ahí están Franco y Marta, madre e hijo esperando. Nos reciben con mucha alegría, están contentos de ayudarnos. Metemos todas las cosas mojadas en la casa y charlamos un rato, justo al lado hay un pequeño supermercado y vamos sin ducharnos para comer lo antes posible. Son las 14:30. Compramos pasta, algo de verduras, para hacer ensalada a la noche y para desayunar huevos. Pero al regresar, justo la bombona de butano se acaba y tenemos que escribir a Marta para ver si nos puede traer una. Como viven algo lejos tardan un rato, pero la realidad es que es domingo y todo está cerrado para encontrar una bombona y nos han traído la de su casa. Mientras cocinamos charlamos de muchas cosas, sobre todo del tema de la droga en la zona corroborando lo que nos contaba Jerónimo, de la falta de oportunidades en los chavales. Franco tiene 18 años, tiene las ideas muy claras y no quiere vivir la vida de los jóvenes actuales. Cuando la pasta está hecha, se marchan y nos despedimos, una familia super amable que ha dado gusto conocer. Entre una cosa y otra se hace tarde y la tarde la pasamos tranquilos en la cabaña escuchando llover y el paso de las motos por el camino de barro a toda velocidad. Ituzaingo tiene una de las mayores obras de ingeniería de Sudamérica con la central hidroeléctrica de Yacyretá que conecta Argentina con Paraguay. La pena es que está a 25km y supondrían 50km extras para verla, pero seguro que merece la pena. Además están las islas Apipé que pertenecen a Argentina en aguas paraguayas siendo motivo de conflicto. Mañana si el tiempo lo permite podremos ver la zona más ancha del río Paraná.