90KM 460+
Alondra y Felipe madrugan, tienen que salir pronto de casa para ir a los trabajos, nos dejan quedarnos en casa. Nos levantamos para despedirlos y aprovechamos estar despiertos para ponernos en marcha, aunque apetece quedarse en la cama y desayunar con calma, la etapa es larga y nos sabemos si nos lloverá. Aún es de noche, nos tomamos un café y montamos las bicis con el sol apareciendo entre las nubes, no es una mañana muy luminosa, el cielo está gris, pero por lo menos no llueve como decía el parte días antes.
Dejamos la casa de esta pareja que pronto serán tres, Sol está en camino y les deseamos lo mejor para esta nueva etapa en la vida. Alondra dibuja muy bien y hay un cuarto super chulo esperando. Hemos dormido en un barrio algo alejado y la entrada a Villarrica está atascada, cuesta pasar entre los coches y es una pena que sea tan pronto, pero apetece tomarse un buen café con vistas al lago del mismo nombre. Al fondo si se despejasen las nubes veríamos uno de los volcanes activos que tiene Chile. El sol se filtra y al cruzar el puente hay una foto muy bonita del lago con reflejos y las montañas al fondo.
La etapa es fría y excepto alguna subida la tendencia es hacia abajo, con lo que no llegamos a quitarnos el cortavientos en casi todo el día. Vamos por una carretera secundaria y el tráfico de coches y camiones es constante. A veces no entiendo como en un país tan grande y con tan pocos habitantes que supuestamente están trabajando, en la escuela o en casa puede haber tanto coche todo el rato. Hay que ponerse en situación de un viaje en bicicleta de dos personas. Son muchas horas en la carretera y el ideal es poder ir los dos en paralelo hablando, pero hay días sin arcén donde tienes que ir en fila, con lo que la conversación ya se hace más complicada, si le añades coches que interrumpen tu conversación porque no se escucha bien o el viento o la lluvia que añade un chubasquero en la cabeza, entonces hay etapas que se hacen muy largas uno detrás del otro con ganas de comentar cosas. Con lo que un viaje en pareja, puede ser muy solitario dependiendo de como sea la carretera, el clima o el tráfico.
Hoy la etapa es bastante llana y eso suele ir acompañado de grandes campos de cultivo, como mucho árboles a ambos lados de la carretera plantados. No hemos desayunado y nos proponemos parar en la primera cafetería que haya a partir de los 25km, hoy da la casualidad de que no hay ninguna en 55km. Antes paramos al borde de la carretera para hacer una foto y un vídeo contando que llevamos 12.000km de rumbos olvidados en casi once meses. El tiempo vuela y hace nada estábamos en África y ahora estamos camino de Argentina.
A los 55km vemos el camping La granja, estos días ha hecho malo y no hay mucha gente, pero está abierto. El hombre, gustavo nos deja pasar a dentro y comer nuestra comida. Le pedimos dos cafés y charlamos un rato sobre lo que estamos haciendo. Al final nos dice que nos invita a los cafés y nos dice que a los ciclistas los cuida bastante, les hace precio. Desde ahí tenemos 35km a Temuco y los primeros diez son por autovía, no hay otra alternativa. No entiendo porque cuando construyen vías rápidas no hay caminos paralelos donde puedan ir vehículos lentos o ciclistas. Así que pedaleamos rápido con los camiones pasando a más de 100kmh cerca para salir en Quepe por una calle de servicio. Desde ahí tocan 15km paralelos a la autovía que no son muy bonitos, con una valla lateral y con el cielo amenazando con llover. Las salidas de la autovía caen directa a la calle de servicio y en algunos momentos es peligroso como salga un coche rápido. Poco a poco aparece Temuco al fondo, la ciudad es bastante grande, más de 400.000 habitantes y para llegar a ella cruzamos el río Cautín. Nuestro alojamiento está alejado en un barrio periférico. Era lo más barato que encontramos, pero no sabíamos que estaba tan alejado y en una etapa larga, 8km más y en subida marcan la diferencia. Vamos pasando cruces, calles y por suerte no llueve, porque manejarse lloviendo con el gps en calles con tráfico es estresante. En este tipo de ciudades otra de las preocupaciones es saber porque barrios te metes ya que hay cierta inseguridad y pueden robarte el móvil o el gps y te fastidian el viaje. Por suerte nada de eso pasa y llegamos al sitio donde vivimos. Han sido más de cinco horas de etapa y nuestro alojamiento es el patio trasero de una vivienda particular. La casa es bastante escasa, algo sucia y oscura, pero suficiente para pasar dos días. Dejamos todo y nos vamos a comer.
Encontramos un lugar cerca donde dan comida rápida y pedimos una chorrillana, cama de patatas con carnes, queso y huevos. No es barata, pero nos satisface. Lo interesante es que el que nos sirve es de Perú y el que cocina es de Bolivia. Charlamos un buen rato con ellos, dos nuevos seguidores. Lo más interesante es que el boliviano, Javier, es médico y está aquí convalidando su título para poder ejercer, ya que gana mucho más que en su país. Nosotros hace tiempo que vemos sólo personas, nada de migrantes, pero te da rabia que en Chile te hablan de la delincuencia por culpa de los inmigrantes, en España igual, en EEUU se les está tratando vulnerando todos los derechos y la realidad es que son personas humildes, trabajadoras en busca de una oportunidad. Después de comer hacemos la compra y regresamos a casa para descansar y preparar los días que vienen. Hay algunas modificaciones en la ruta y ciertos puntos que nos preocupan cuando entremos en Argentina.
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Una publicación compartida de Y OS LO CUENTO/RUMBOS OLVIDADOS (@yoslocuento)