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ETAPA 170 VALDIVIA-PUNCAL

97KM 1030+

En casa de Carlos y Cata dormimos los dos en una cama de 90cm. Nos hacen un gran favor alojándonos y no queremos molestarles mucho, pero no llegamos a dormir muy bien. Además en Valdivia, al ser zona húmeda hay mosquitos y en mi caso me han producido una reacción fuerte y algunos picotazos se han infectado. Nos despertamos antes que ellos y bajamos las cosas en todo el silencio que podemos. Nos hacemos un café y bajan para despedirse. Da gusto hablar con ellos, son jóvenes, pero están muy informados y compartimos ideología, con lo que nos daría para mucho. Nos despedimos de ellos en una mañana fresca y soleada. Por delante tenemos 97km y se nos ha hecho un poco tarde, las 8:30.

Por las calles no hay tanto tráfico como cuando llegamos. Cruzamos el río Callecalle para salir de la ciudad. Lo increíble de Valdivia es que hasta cinco ríos la rodean, el Cruces, el Callecalle, el Anganchilla, el Futa y el Torragaleones. Seguro que hay alguno más. Otra nota interesante es que el terremoto que sufrió el 22 de mayo de 1960, fue el más grave registrado de la historia de la Humanidad. No hubo muchos muertos, pero si fue el que mayor escala Richter tuvo, 9,5. La ciudad quedó arrasada y es casi toda nueva.

Los primeros 26km rodamos por una carretera principal con un arcén donde cabemos los dos. Los árboles dan sombra y cuesta entrar en calor, así que cuando nos da el sol, se agradece. Rodamos rápido y es importante porque la etapa es larga y hay que avanzar todo lo que podamos para cuando lleguen las dificultades. Vemos el río Cruces, enorme a la izquierda y lo dejamos para ir dirección Cayumapu, al que acompaña otro río del mismo nombre. Lo curioso, es que hay mucha agua, pero en muchos sitios no tienen agua potable en el grifo.

Desde el km26 nos desviamos por secundarias y con el día soleado, sin viento, disfrutamos de un perfil semi llano, por zonas de granjas, entre árboles y de su calma. Empezamos a tener hambre, ya que hemos salido con una pavía como desayuno y han pasado ya tres horas de bici. La casualidad hace que no haya lugares para desayunar o comer algo, hay uno en el km50 y apostamos todo a pararnos ahí, pero al llegar está cerrado y nos sentamos en una parada de bus que hay en frente. Mientras comemos los coches que pasan saludan, algunos que se incorporan en la parada nos preguntan de donde somos y por lo general, los españoles caen simpáticos. Nos metemos un bocadillo de embutido con huevo y ya con la batería de combustible a tope afrontamos la segunda mitad de la etapa, la que tiene casi toda la subida.

El perfil va subiendo ligeramente y en un desvío, en google maps me dice que el camino es de tierra, pero las aplicaciones dicen que es asfalto. Confiamos que no esté actualizado google, pero las que fallan son las aplicaciones y nos comemos 13km con subidas por caminos de gravilla que nos baja mucho el ritmo y sobre todo nos acumula mucho cansancio. En Chile ya llevamos cinco etapas con caminos que no son muy cómodos. A punto de llegar a la carretera, en Malihue, hay un puesto de salud donde descansamos un poco. Nos recuerda mucho a las atenciones que hemos hecho en los proyectos, con una casita muy sencilla que atiende a gente muy humilde que trabaja en el campo. Conversamos con un chico de los problemas de la zona y de nuevo sale el tema del agua y la falta de potabilización. Consigo mandar un mensaje a la cabaña donde dormiremos, pero la cobertura no es muy buena.

Nos quedan 23km por carretera ya más concurrida y con 600+, no son muy duros, pero sube todo el rato y ya llevamos 75km en las piernas. La zona es muy bonita, árboles nativos que parecen robles que hacen pasillos a los dos lados de la carretera y por los que se filtra el sol. Todo está muy verde y tratamos de disfrutar del paseo, aunque tenemos ganas de llegar. Por los pastos hay muchos tipos de vacas, en ocasiones cientos. Ahora seguimos el transcurso del río San Pedro. Es zona de lagos y el pronóstico lluvioso es probable que nos impida verlos en su esplendor e incluso bañarnos.

Al final llegamos a Pancul, no es un pueblo como tal, es un conjunto de casas que se extiende a lo largo de la carretera, con varios supermercados, lugares donde comer, cabañas de alquiler. Dejamos varios sitios donde comer de lado, ya que tenemos comida y por ahorrar. También porque tenemos muchas ganas de llegar, llevamos más de ocho horas de etapa y más de seis sobre la bici. Un camino empinado es el lugar donde está nuestra cabaña. La dueña nos ha rebajado bastante apoyando la labor que hacemos. Hay varias cabañas y una con dos habitaciones es la nuestra. Un perro y un gato hacen de anfitriones y al rato sale un señor que nos atiende super amable.

Terminamos la etapa muy cansados, hervimos diez litros de agua para el día siguiente y el resto de la tarde es descanso, ducha, escribir y preparar la etapa del día siguiente. Da rabia tener una cabaña forestal para ti y no poder sacarle partido. 

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