72KM 825+
El viaje desde Australia es un viaje en el tiempo, salimos un 28 de febrero a las 12:30 y 18 horas después de viajes y escalas son las 16:45 de la tarde del mismo día cuando aterrizamos en Puerto Montt. La pega del viaje ha sido tener que refacturar las maletas en Santiago de Chile, con el estrés que genera saber si saldrán las maletas. En nuestro caso han sido las últimas, tanto las cajas como los bolsos, no quedaba nadie más y mirábamos esa cinta con visión de rayos X, sabíamos que todo viajaba con nosotros porque habíamos visto como las subían. Pero por fin salen y tenemos que pasar aduanas, policía, refacturar e ir a la otra terminal. Primer cambio significativo, que todos los carteles están en castellano, la fisionomía de la gente, el calor de la capital a más de 30º, el paisaje super montañoso de los Andes casi desértico. Estamos en un nuevo continente, el 5º del viaje, y en el país 27: Chile.
Al llegar no tenemos teléfono, tampoco dinero y conseguimos negociar con un taxista que nos lleve a la ciudad por 20€, el del autobús a pesar de costar 3€ por persona, nos quiere cobrar 52€ los dos, ya hemos llegado a latino américa… El cielo esta nublado, lloviznea, ya nos han avisado de que al sur de Chile llueve mucho. Franco, el conductor es muy amable, los chilenos tienen un acento característico que finaliza agudizando las frases. Nos deja en la casa donde dormiremos dos días. Un hospedaje que tiene cuatro habitaciones sin ventanas con literas. Dentro hace mucho calor por la cocina económica, la mujer mayor, habla rápido y a penas la entendemos. Los cuartos son pequeños, tamaño cama con muchas mantas, intuimos que hará frío. Antes de ducharnos, nos vamos a un centro comercial que hay cerca para hacer la tarjeta de teléfono, comprar la comida y sacar dinero. El barrio donde vivimos es de casas bajas de madera, parecido a Tasmania, pero algo más precarias. Los coches son algo peores y el estado de todo en general es más precario, pero podría ser la versión pobre de Tasmania. En el centro comercial, el cajero nos cobra mucha comisión y además nos hace mal cambio. La primera vez que nos pasa que un cajero no te de el cambio oficial y te de como si fuera una casa de cambio, primera vez en más de noventa países que he viajado. Tras el atraco de 19€, vamos a por la tarjeta, venden la SIM, pero no recargan y nos manda a la tienda de otro centro comercial en la ciudad. Así que compramos la comida para los próximos días y nos vamos a casa. La comida es cara y el costo de vida en general, parecido a Europa. En la casa pasamos dos días viendo llover por la ventana, por momentos mucho, como el viaje por Chile sea así, vamos a sufrir bastante. Al día siguiente montamos las bicis en el pequeño salón y preparamos las alforjas para el nuevo continente. Tratamos de descansar, pero a la tarde vamos al otro centro comercial y la tienda oficial no vende tarjetas ni recarga, compramos la tarjeta en una tiendecita, pero tenemos que regresar a casa a activarla. Nos podíamos haber ahorrado el viaje si la chica del día anterior nos hubiera avisado. Al final nos vamos tarde a la cama.
Madrugamos para la primera etapa, la mujer nos ha preparado una tortilla y con pan casero metemos algo de combustible en el cuerpo. De momento no llueve, incluso está despejado. Salimos a las 8:00 por las calles de Puerto Montt, en el mapa parecía pequeña, pero es una ciudad costera bastante grande. Bajamos hasta la costa y lo primero que hacemos es cargar la gasolina, lo segundo la foto de inicio en el paseo y lo tercero ver si podemos recargar el móvil para tener datos, pero todo está cerrado. Entramos en un ultramarinos que está abierto y venden chips, pero no recargan, un señor que escucha la conversación, Hector, me pregunta que ocurre, le explico que no me deja entrar en la aplicación y que por ser extranjero no me dan planes de teléfono, me saca a la calle y desde su móvil nos manda una recarga y encima nos activa un plan casi infinito para lo que nos queda de mes. Como tarda en activarse nos dice que no le paguemos, no vaya a ser que no funcione. Un capitán de la marina que nos ofrece ayuda sin dudarlo y nos pone en comunicación con el mundo.
Entre una cosa y otra se nos ha ido una hora de sol muy necesaria dado el clima tan adverso de la zona. Arrancamos definitivamente la etapa desde una ciudad volcada al mar. El puerto es enorme, cientos de barcos pesqueros hablan de una economía que vive del mar, el salmón es la estrella. Barcos atracados, fondeados, en el mar, industrias de frío y conservación por todo. Varios kilómetros de pueblos con el mismo escenario. De vez en cuando rampas durísimas que nos ponen en nuestro sitio, hace dos semanas que no pedaleamos y el estrés de los últimos días, el mal descanso por los viajes hace que no estemos en plena forma.
El tiempo respeta de momento, pero vemos que las nubes evolucionan muy rápido, ese cielo despejado del comienzo pinta nubes negras por casi todo. El paisaje de eucaliptos, pastos, casas de madera y todoterrenos, puede ser perfectamente Tasmania, con la diferencia de pedalear por al derecha, no hay animales muertos por todo y que los carteles los entendemos. De repente comienza a llover ligeramente y por suerte, aquí si hay paradas de bus por todo y nos refugiamos para ponernos el chubasquero. La lluvia es fina y nos ponemos el cortavientos fino, pero arrecia y nos paramos en la siguiente marquesina. Sacamos el chubasquero, nos abrigamos más, ahora llueve intenso. Entre que recogemos y nos cambiamos, de nuevo sale el sol. Nos quitamos todo otra vez y arrancamos, a los veinte metros comienza a llover y regresamos a la marquesina al plan inicial. Como el día sea así, no vamos a llegar nunca.
Salimos a la carretera con el chubasquero y de momento llueve, hasta que a los 2km sale el sol y nos achicharramos. Paramos en otra marquesina, que hay por todo. Y vamos por el cuarto modelo del día. Comienza a llover, así que decidimos comer algo a ver si el tiempo se aclara y nos da algo de tregua. Al final, parece que para y salimos con camiseta y chaleco. Mientras decidimos que haremos vemos que la carretera está cortada hacia donde vamos, no sabemos si será para todos o para vehículos pesados. La alternativa es hacer 50km más, así que arriesgamos. No tenemos alojamiento, con este clima acampar puede ser danzar bajo la lluvia. Además el cuerpo no funciona, está destemplado de los últimos días y de estos fríos repentinos y nos pide algo de descanso.
La carretera cortada es una nueva circunvalación, pero está recién terminada, aunque pronto se convierte en una carretera sin arcén por la que pasan muchos camiones hacia la ruta 5, la principal del país que es enorme y con mucho tráfico. Pronto nos desviamos hacia una secundaria que va a Colaco. La verdad es que los vehículos nos han respetado bastante, la gente desde los arcenes nos saluda y nos anima, algún coche nos pita y parece que somos bien recibidos. Los últimos kilómetros con toboganes los hacemos rápido, ya que ha dejado de llover y aunque hay nubes, están dormidas. Los eucaliptos han dado paso a los pinos y entre sus ramas de vez en cuando vemos el mar. Está oscuro, parece hostil, estamos muy al sur del pacífico y ya es frío. Antes de un puente en obras y justo al final de Aucha, un pequeño pueblo, vemos unas cabañas y preguntamos si hay un techo donde acampar, pero no tienen, nos descuentan 15€ por una de las cabañas y dado nuestro cuerpo, aceptamos. Una pareja mayor muy amable con la que conversamos sobre como la industria del pescado se está automatizando y con ello destruyendo empleo. Antes de meternos a la cabaña, nos sentamos en una piedra de la playa viendo las gaviotas pescar y con la temperatura que hace y las nubes amenazantes de fondo, descartamos darnos un baño, aunque esperamos que en estos días de aquí a Valdivia mejore o salga el sol cuando pisemos playa, ya que no volveremos a ver el mar en todo el viaje. Regresamos a la cabaña, nos duchamos y caemos en un profundo sueño. El cuerpo después del turismo australiano, escribir el décimo artículo, embalar las bicis, el estrés de los aeropuertos y la llegada ha dicho basta. Nos despertamos como si estuviéramos en otro mundo, desubicados y lo justo nos da para escribir la etapa y editar el vídeo antes de ir a dormir.