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ETAPA 158 BEAUMARIS-DERBY

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97KM 1645+

Despertamos con la calma, aunque temprano en casa de Myra y Ann, ellas ya están levantadas desayunando en la terraza con vistas al mar. Da mucha envida una cosa tan sencilla como poder levantarte cada mañana y poder tomarte un café así. Desayunamos con ellas y seguimos charlando, pero Myra tiene que irse a trabajar. Se nota que está a gusto y le da rabia marcharse. Entre una cosa y otra salimos a las 8:15 y tenemos una etapa exigente por delante hasta Derby.

Salimos abrigados y hasta St Helens acompañamos al mar. Está nublado y el viento sopla de frente. Hay bastante tráfico y la pega de Tasmania es la falta de arcenes que te impiden relajarte y poder mirar el paisaje. Llegamos pronto a St Helens y como hace algo de frío, nos tomamos un café caliente y comemos un poquito para lo que viene. A partir de ahí tenemos mucho desnivel con una subida exigente pasada la mitad. St Helens en una ciudad turística que da al mar y tiene muchos negocios enfocados a la náutica. Es bonita, pero cuando hablas con gente local, pone esa cara de “hay demasiado turismo y pierde su esencia”. Como estamos abastecidos iniciamos desde ahí mismo los 60km de subidas. Seguimos las indicaciones de google maps y nos parece raro, pero la carretera se desvía hacia una zona de montañas y casi no hay coches, pensábamos que iba a estar más saturada, así que mejor. De momento el perfil coincide con lo que esperábamos y nos hemos quitado dos subidas.

De repente la carretera da paso a una pista de gravel y nos parece raro, pero quizá sea que la están renovando, se rueda bien y nos perdemos en un bosque precioso. La etapa está siendo más chulo de lo esperado. Tenemos algo de hambre y decidimos parar en el alto de la tercera subida, pero no termina de llegar y algo no cuadra con el perfil inicial, así que miramos el móvil a ver donde estamos y en ese momento vemos que estamos muy lejos de la carretera principal y sobre todo de donde queremos acabar. No deseo a nadie ese momento en el que te das cuenta que una etapa dura va a ser muy dura. Intento recalcular la ruta y la casualidad es que no hay cobertura y justo en ese momento pasa un hombre con una quad y se para, da la vuelta y nos pregunta si necesitamos algo. Le decimos que queremos ir a Derby y nos aconseja una serie de caminos para llegar a la carretera donde deberíamos estar. Con una sonrisa va dibujando en el suelo cruces y nos dice nombre. En el móvil voy anotando y marcando los puntos y creemos que esa será la mejor solución. Seguir su ruta son 18km hasta la carretera por caminos del bosque, desandar y seguir la ruta normal, serían 33km, así que nos la jugamos.

Lo cierto es que la ruta por el bosque es preciosa, vamos entre árboles, solos y es exigente, pero perdernos nos ha dado un paseo bonito, eso sí, seguimos sin ver muchos animales. Tras hora y media de naturaleza encontramos la carretera y desde la distancia ya se escuchan los coches. El despiste nos suponen 22km y 400+ extras a una etapa. Lo peor es que salimos antes de todo lo duro y nos quedan 46km y 900+. Toca meter combustible porque ya empieza a ser tarde y conforme pasen las subidas estaremos más fundidos.

Los primeros kilómetros desde ahí hace sol, aunque el viento va subiendo poco a poco. Una carretera sinuosa entre árboles que convierte la etapa en una de las más bonitas de Tasmania. Hacemos una subida de dos kilómetros con rampas duras que nos avisa de que vamos cansados y cuando llevamos 63km comienza un puerto de 8km con una primera parte al 10%. Por lo menos es una subida bonita entre bosques donde no paran de pasar motos. Cuando pasamos lo duro, paramos un poco para coger aire y estamos en ese tipo de días, que al pararte te quedas helado del frío que hace. La segunda parte del puerto se abre al paisaje y el viento complica mucho. Llegamos a zona de pastos y aunque es más suave, las piernas ya van pesando. Cuando llegamos al alto, el viento es tan fuerte que las bicis se caen con la pata y tenemos que bajar para buscar un sitio donde comer algo.

Ese lugar es Weldborough, un pueblito con casas que parecen del oeste donde hay un bar. Son más de las 15:00 de la tarde, estamos hambrientos y con ganas de acabar. Nos quedan 20km. Ahí una pareja con bicis eléctricas conversa con nosotros sobre lo chula que es esa zona para el MTB. En realidad es una zona preparada y a la que van muchas personas a hacer descensos por las pistas preparadas.

En ese momento nos damos cuenta de que acabamos de cumplir 11.000km, mientras nos hacemos la foto comienza a llover. Parece que hemos terminado, pero nos queda mucho por hacer. Tenemos alguna subida más y llega un descenso por bosque, pero la carretera está mojada, hace mucho viento y no llegamos a disfrutar el descenso. En plena bajada, a 11km de terminar la etapa nos adelanta una furgoneta y se para. De ella sale Carlos, el warmshowers que nos va a alojar, que al escribirle que estábamos en Weldborough y ver el tiempo ha ido en nuestra busca. Ya llevamos 10km de más en esos momentos y estamos super cansados, pero por alguna razón queremos acabar por nuestros medios y entrenar el cuerpo a esos días difíciles donde nadie nos podrá ayudar. Desde ahí quedan subidas y bajadas, parecen poco, 11km, pero pasan uno a uno y demasiado lentos. El viento supera los 50km/h a ratos que nos saca de la carretera y obliga a contrarrestar. Cada rampa es una victoria, cada bajada un impulso, pero la lluvia, el frío nos tienen al límite, quizá de las etapas más duras del viaje. Si seguimos es porque nos espera una casa, una ducha caliente y un lugar donde refugiarnos. Si no hace mucho que habríamos parado.

Por fin vemos una casita a 100 metros de la carretera y se asoma Carlos. Hemos termiando, guardamos las bicis en el garaje y nos abrazamos. Prueba superada y seguro que un buen crecimiento mental para etapas duras. Nos reciben Marina y Carlos, tienen preparada una habitación que parece de hotel rural. La casa tiene un salón cocina con ventanales al paisaje. Después de la ducha, nos sentamos a charlar, cenamos y sin darnos cuenta es hora de dormir. No hemos editado, ni escrito ni nada. Mientras paso los vídeos al ordenador para no perderlos, Sheila se duerme de agotamiento y yo doy cabezazos y lucho para no dormirme. Tras varias batallas perdidas, consigo pasar todo y me rindo, ya haré la tarea otro día. 

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