43KM 1180+
Nos vamos a la cama con mucho viento y algo de lluvia, esperamos que la cosa no se agrave y nos de una noche tranquila. A pesar de la temperatura, no hace mucho frío y dormimos bastante bien. El viento para pasada la media noche y a pesar de estar en mitad de Tasmania no escuchamos ningún animal. Somos los primeros en despertarnos, no hace nada de viento y la temperatura se soporta incluso en pantalón corto. De la tienda donde duerme un niño y su madre se escucha la conversación que tiene nada más levantarse. Ese volumen infantil que no controlan y las típicas preguntas infantiles que no cesan. La verdad que da gusto ver con la energía que se levantan y esa inocencia que les hace investigar todo. Mientras preparamos las cosas de desayuno, Nury, el niño sale con un palo a jugar y nos saluda efusivo. Su madre resignada va detrás de él, se le ha terminado el calor del saco y la posibilidad de dormir algo más.
Desayunamos nuestro menú estrella del viaje, pan de molde con crema de cacahuete y café soluble frío. Hoy la etapa va a ser dura y queremos salir con algo de punch. Mientras recogemos la tienda de campaña sale Mark, un chico alemán que también viaja en bici, nosotros comenzamos, para él es su último día en la isla. El tiempo a él no le ha acompañado, esperamos tener más suerte. Con el casco puesto la otra madre con la niña salen de la furgo para despedirse de nosotros y desearnos buen viaje.
Comenzamos con un camino de tierra compactada con rampas al 10% con las piernas dormidas. Entramos en calor rápido y el desayuno bailando en el estómago. Pronto pasamos a asfalto y somos consciente de la tranquilidad de la mañana, las vacas pastan parcelas de hierba amarilla. Hace mucho que no veíamos vacas como las nuestras, las de África estaban mucho más delgadas y son las que tienen joroba y cuernos enormes. En el cruce desviamos trescientos metros a ver si la única tienda en todo el día está abierta. El pueblecito es de película americana, dos surtidores viejos al lado de una oficina de correos con el techo de madera descolorido y gastado por el clima, un museo de algún personaje real con forma de pequeña iglesia de madera y muchos aperos de labranza apilados por todo. La oficina de correos hace de tienda, pero el abastecimiento llega mañana y no tiene más que pan congelado. Nos da agua potable y con una sonrisa enorme y un acento inglés incomprensible nos desea buena pedalada.
A los pocos metros vemos un cartel de cruce de canguros, esa señal sólo la veremos en este país, de hecho muchas de las señales de animales que veremos, wombats, wallabies, demonios de Tasmania, koalas… sólo están aquí, la evolución ha seguido un curso muy diferente en esta parte del planeta y es increíble. Nos hacemos la foto de rigor y comienza la subida. Hoy tenemos 43km con 1200+ y no va a ser fácil. Vamos de manga larga, pero el viento hoy juega en nuestra contra con temperaturas bajas con lo que no deja entrar en calor del todo. Por lo menos da el sol y se agradece. El paisaje a ratos se abre a la inmensidad de bosques de eucaliptos y otros árboles que no desciframos. Volvemos a ver un muchos wallabies por la carretera. Y la primera subida acaba con un kilómetro al 18% que saca lo mejor de nosotros y en concreto baja de la bici a Sheila. A los 10km llevamos 500+ y deseamos que el perfil programado cumpla y no siga ese ritmo. El cuerpo nos pide comer, pero es pronto, en ocho kilómetros hay una cafetería y la marcamos como parada del día.
Pedaleamos por una carretera sinuosa entre bosques y rocas, con matices de todos los colores que nos hace disfrutar la etapa. Una pequeña bajada nos lleva a un cruce en Moina. Sale marcado en el mapa como si fuera un pueblo, pero sólo es la cafetería, no hay tienda ni nada más. Dos cafés y dos bocadillitos son 15€, pedir algo en Australia es asumir mucho gasto, por suerte el dólar está bajo respecto al euro, si no habrían sido 25€. Comemos fuera, al sol, pero no al calor. Viene bien ese tentempié y la parada. Desde ahí de nuevo tenemos subida. Si algo tiene bueno es que el paisaje es una chulada y compensa la dureza, las rampas son algo más suaves, pero a ratos pega un repechón que te pone a mil. Conforme subimos la temperatura va bajando y el viento no cede con lo que las calorías se esfuman sin darse cuenta.
Seguimos con el festival de buzones artísticos y de vez en cuando en los árboles que tienen agujero abajo, han puesto una puerta, tiene un punto entre hortera, gracioso y amable. Estamos a 800msnm, y supongo que el tipo de clima hace que esa altitud aquí sea agresiva, cada vez hay menos vegetación, hay mezcla entre la mano del ser humano, el clima y los animales. Pero hay zonas totalmente desoladas con muchos árboles pelados y caídos. Hay zonas muy parecidas al señor de los anillos que se rodó en Nueva Zelanda.
A partir de los 30km, el viento es más fuerte, nuestras fuerzas bajan y tenemos muchas ganas de acabar. Buscamos el desvío a Cradle Mountain con ganas. Vamos algo apajarados, comemos un poco, pero sabemos que lo mejor es llegar, entrar en calor, ducharnos y descansar, con lo que hacemos un esfuerzo. Las pocas cuestas que quedan se hacen duras, sobre todo porque las nubes cubren el cielo, comienza a llover muy frío y quemamos calorías por segundos. El camping está antes de lo esperado y aunque es caro, hoy sale barato. La alternativa era acampar en mitad de la nada sin ninguna infraestructura y hoy no era el día. 36€ para poner la tienda de campaña, pero en frente hay un edificio enorme que hace de cocina, es como un refugio de piedra donde hay fuegos, mesas y calor. Comemos con ansia nuestras latas de atún con pan de molde y cereales con leche que hemos comprado en el camping. Ahora sí, ya hemos recuperado la sonrisa y un poco de calor. Montamos la tienda de campaña y nos vamos a la ducha, caliente. Se nos ha hecho algo tarde, pero nos regalamos una mini siesta que nos deja algo aplatanados, pero necesaria. El resto de la tarde la pasamos en la cocina al olor de todas las cenas que se hace la gente que duerme en tiendas de campaña. Cuando terminan los del horario oceánico aprovechamos para hacernos nuestra lata de carne y a dormir. El pronóstico da 8º esa noche y la etapa del día siguiente amenaza lluvia.