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ETAPA 143 DEVONPORT-WILMOT

39KM 735+

El día de descanso ha pasado rápido y nos despertamos con la calma. Aunque el sol durante el día cuando sale pega calienta mucho, la temperatura baja mucho de noche y las casas están mal aisladas, durante el día hace mucho calor y de noche la habitación se pone a 12º. Primeras noches de frío en meses y tendremos que acostumbrar el cuerpo a eso.

Desayunamos con la calma y nos despedimos de Jhon, el dueño de la casa, un señor mayor que alquila habitaciones. Nos hacemos tostadas con huevos y yogur con cereales, nos regalamos un rato para disfrutar de la comida, ya que a partir de ahora tocarán muchos días de acampadas y pan bimbo con nocilla. Montamos las bicis y regresamos a una rutina que parece olvidada. Es el chiste de siempre de que no lo hacemos desde el año anterior, pero es verdad. Han pasado entre proyectos, viajes y averías tres semanas.

Salimos de Devonport, una de las ciudades más grandes de la isla y hasta Hobart es probable que no tengamos yan buenas infraestructuras. Calles en cuadrícula de casitas pequeñas de una planta que son lo que nosotros tenemos en mente para vivir. Un buen repertorio para tomar notas. En varias calles pasamos de lo urbano a lo rural. Zona de pastos y granjas. La hierba ya está muy seca por todo y el verano está en la mitad, nos imaginábamos todo más verde. La carretera no tiene arcenes, pero no hay mucho tráfico.

Ya nos habían avisado de que íbamos a ver muchos animales muertos por la carretera y efectivamente desde el primer momento hay wallabies, que son como pequeños canguros, muertos por la carretera, aplastados. Da la sensación de que hay miles y que se cruzan de noche a cada instante. La etapa para comenzar va a ser corta y con un perfil algo duro. En cuanto llegamos a Forth, último pueblo con abastecimiento desviamos la carretera hacia zona de bosque. Se nos olvida cargar las botellas de agua y después nos arrepentiremos, bajamos la guardia al ver todo tan civilizado.

La mayoría de los árboles son eucaliptos, pequeños arroyos, vacas, caballos, ovejas, tractores que nos adelantan, granjeros que saludan. La gente es super amable, son como Flanders de los simpons, demasiado correctos. Algo que nos sorprende es el tiempo, pensábamos que veníamos a un calorón tremendo, pero es muy fresco y cuando se tapa el sol pasamos frío. Las personas que vamos conociendo por el camino ya nos avisan, el tiempo es impredecible en la isla. Esperamos que no nos condicione el plan. En el continente demasiado calor con fuegos y aquí demasiado frío, no hay término medio.

A los 22km la etapa se pone interesante, toca la subida del día, unos diez kilómetros con bastantes rampas al 9%. La isla va a ser exigente. Subimos por un bosque y se agradece poder estar atento al paisaje y poder registrarlo. Hemos estado mucho tiempo donde los agujeros de la carretera, los caminos de tierra, el tráfico constante y muchos más elementos que nos han desviado la mirada al suelo y no a la vida. El único problema es que los piñones que nos han puesto a Sheila y a mi son diferentes y mis desarrollos son más duros y el ritmo se nota, yo me adelanto más y ahora vamos más separados. Le voy esperando en los altos. En uno de ellos hay varias granjas y lo gracioso es que los buzones son una especie de competición de quien construye el objeto más llamativo. Muñecos de chatarra, maniquíes, máquinas de césped, motos, cualquier cosa vale para decorar el buzón. Luego están los normales que vemos en las películas al comienzo del camino para no entrar hasta la granja.

Aunque la etapa es corta, hoy apetece llegar para montar campamento y naturalizar la rutina de viajar en bici que se quedó en África. Aquí será más sencillo, no hay que buscar escuelas y negociar con nadie, simplemente un trozo de hierba libre y montar todo. En un momento vemos un cartel que marca el camping por un camino de tierra que baja al lago Barrington. Al fondo se ven las Cradle mountains. Comenzamos a estar en altitud. Al llegar hay algunas tiendas, todoterrenos y caravanas. Hay unos baños, sin duchas y un grifo de agua que no es potable. Ahí encontramos el primer problema, pensábamos que íbamos a tener grifos de agua potable por todo, pero nos dicen que la mayoría serán de agua de lluvia y habrá que hervirla. Vamos a filtrar más agua que en África, ya que varios días no tendremos tiendas para comprar nada. De hecho estamos en un bloque de tres días sin abastecimiento.

Cuando estamos montando la tienda llega un chico alemán que viaja en bici y ha estado seis semanas por la isla. Nos cuenta que el tiempo puede llegar a ser un problema y que le ha paralizado varios días. Mira la temperatura del día siguiente y tendremos ¡¡cuatro grados a la noche!! Esperamos que no sea así, porque no estamos mentalizados para ese cambio tan brusco de repente. Nos habla de la escasez de agua y de tiendas en ciertas zonas. Hemos improvisado demasiado el plan y en cuanto tengamos un sitio con internet habrá que preparar mejor lo que está por venir.

Bajamos un poco al lago y en ese momento se va la nube y el sol abrasa hasta lo molesto y duramos poco mirando el embarcadero. Regresamos a la tienda y caemos en una siesta que hacia mucho tiempo que no echábamos y se agradece. Más tarde en las mesas preparadas para comer, durante la tarde charlamos con dos chicas y sus hijos y nos dan algunos consejos, en ese rato, hace viento, llueve, sol y nos vamos preparando para esta bipolaridad climática que se viene encima. Al final me refugio en la tienda para escribir la etapa porque tengo frío. Cenamos y nos refugiamos en la tienda en nuestra primera noche austral. Dicen que con suerte alguna noche despejada, incluso en verano podremos ver auroras, a ver si tenemos suerte. Hoy de momento no. 

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