cuatro días en monteagudo
El 12 de mayo llegábamos a Monteagudo tras el bloque más duro de todo rumbos olvidados, 2.350km en poco más de un mes. El empujón se debe a que queremos llegar por nuestros medios a conocer la labor de Nor Sud y que ese esfuerzo tiene una recompensa, poder escaparnos tres días a la selva tras la cooperación.
Conocer la labor que hace esta organización boliviana ha sido algo que ha surgido por el camino, por casualidad nos pusieron en contacto con un miembro de la ong y uno de sus proyectos estaba más o menos en la ruta. Todo lo que hacen encaja con nuestra filosofía y nos da la oportunidad de conocer otra zona rural del país.
El día de llegada comemos un menú completo antes de ir al hotel. La organización nos colabora con el alojamiento en el hotel Quebracho, su dueño, Raimundo, es un señor mayor, pequeño, con bigote, gafas y una sonrisa permanente que no se borrará en todo el tiempo que pasemos con él. Nos instalamos, nos duchamos y quedamos a la tarde con Gregorio, el director de la ong, que ha venido de Sucre a conocer nuevos proyectos y a estar con nosotros. Nos llevan a cenar con casi todo el equipo que está en Monteagudo y nos presentamos.
El primer día, será el que más horas estemos en todoterreno, todos sus proyectos están en zona rural y hoy tocan más de seis horas de caminos. La primera parada es en Piraycito, un pequeño pueblo donde daremos dos talleres de RCP en la escuela, a alumnos de secundaria y de primaria. Una escuela sencilla, pero muy bien cuidada. Comemos en casa de una mujer local que nos hace una sopa de pollo con arroz y alubias y de segundo pollo con arroz. El plato base será ese durante nuestra estancia y asumimos que será así en casi toda Bolivia. Por poco más de 2€ tenemos el menú completo. Seguimos camino hasta Huacareta. Con los nuevos gobiernos toca renovar compromisos y quieren conocer al alcalde. Uno de los proyectos principales es el de prevención de chagas, una enfermedad endémica que se propaga por la vinchuca, un insecto de unos dos centímetros que se cobija en los agujeros de las casas y baja de noche para chupar la sangre y contagiarte el chagas. Su programa se basa sobre todo en rebocar las casas para que no haya paredes de barro, techos o suelos donde se esconda, que estén limpias, tener a personas dando formaciones, que se denuncia si hay vinchuca, que se analicen, que se desinfecten, muchos frentes para parar la enfermedad.
En Huacareta, Víctor, el médico nos muestra el centro de salud, precario, con habitaciones, material, camas envejecidas. Hacen lo que pueden. A su vez, Miguel nos muestra las vinchucas, analizan las heces para ver si tiene chagas y esta no tiene y nos enseñan la oficina de enfermedades de transmisión como la malaria, el dengue o el chicunguya. Desde ahí otras tres horas de regreso a Monteagudo, ha sido un día largo y llegamos de noche muy cansados, cenamos arroz con pollo y toca trabajo en casa para pasar vídeos, escribir y editar, nos metemos tarde.
El segundo día el programa se desempeña en Monteagudo, conocer las oficinas, su labor con varias presentaciones y de ahí vamos a la universidad a una formación a apicultores. Nor sud apoya este programa que genera trabajo y cuida las abejas. Tenemos la suerte de poder ponernos traje y ver de cerca las clases. El profesor nos invita a la tarde a hacer una cata de mieles. Dejamos a apicultores aprendiendo y nos vamos al hospital principal de Monteagudo para ver la situación. Tras la reunión con Nor sud, donde los médicos nos miran como si fuéramos sus salvadores, nos muestran otro hospital, este de tercer nivel, pero con pasillos oscuros, quirófano y salas muy precarias y un pediatra que suelta sus necesidades por si hubiera suerte. Nos enseña un balde de lavar ropa donde trasladan a los prematuros enfermos con mantas y bolsas de agua caliente durante ocho horas de caminos hasta Sucre. Le grabo un vídeo y lo subo a Instagram para mostrar la realidad sanitaria. De ahí nos vamos a dar otro taller de RCP a los estudiantes de enfermería, tímidos y poco preparados. Cata de mieles para terminar de dulce el día y hoy toca pizza para romper la dinámica de arroz con pollo. Me meto a la cama decidido a comprar con mi dinero una incubadora y solicitarla.
Al despertarme, tengo dos mensajes y dos incubadoras para el hospital, mejor despertar imposible. Comenzamos felices y dando buenas noticias. Regresamos a la carretera que lleva a Huacareta pero nos bajamos en Cruce Piraymiri. Ahí Nor sud se reúne con los médicos del puesto de salud para ver sus necesidades y hablar del nuevo programa materno infantil que Jhony, el médico va a llevar a cabo en los municipios aportando material a los centros de salud y apoyando a las madres. El personal del puesto de salud, nos vuelve a mirar como si fuéramos nosotros los que les vayamos a reformar el edificio. Grabamos un par de atenciones sanitarias y cruzamos la acera para dar otro taller de RCP en la escuela. Los alumnos están más participativos y sale un taller divertido. Comemos nuestro menú favorito en una casa local y nos marchamos hasta Valle nuevo, otro puesto de salud, donde a la tarde se dará un taller de lactancia materna a madres de la zona. De camino paramos en casa de dos personas con discapacidad que han recibido la ayuda para refaccionar la casa. Sonriente, Alcira nos enseña su humilde casa de una habitación, una cocina de leña fuera y el gallinero alejado que es donde más vinchuca suele haber. La casa vieja sigue en pie porque aún no han terminado su nueva casa. Antes del taller vamos a dos casas que se llegan por caminos y arroyos para ver el antes y después de los arreglos para evitar la vinchuca. Conversamos con una familia muy humilde que está feliz, recogemos a tres madres con niños pequeños y las llevamos a un pequeño salón de actos donde el ginecólogo que conocí en el hospital y la nutricionista dan con mucho cariño el taller. Les llevan bocadillos, jugos y reparten pequeños detalles para motivar a las madres. Casi todas adolescentes. Estamos en mitad de la nada compartiendo con un grupo de madres una tarde y nos parece el mejor plan que existe. Regresamos a casa agotados, cenamos un poco y de nuevo tarde a la cama.
El cuarto día en Monteagudo vamos hasta Azero norte, un pueblo a 35km y casi dos horas de un camino terrible, con muchos arroyos que en época de lluvias aísla estos pueblos tres meses. Por lo menos viven en un sitio donde hay posibilidad de pastos, plantar cereal, maní, huerta y tienen río. Visitamos el centro de salud, escuchamos las necesidades del auxiliar que hoy está solo, damos un taller de lactancia materna y nos invitan a comer pescado. Sólo llegar hasta allí es un regalo de cumpleaños perfecto. El paisaje, la compañía y la oportunidad. De ahí regresamos a Monteagudo para conocer la realidad de otro centro de salud de barrio y ahí se imparte otro taller de lactancia materna. Mientras charlo con los médicos dentro, la nutricionista va en busca de una tarta, no lo sabe nadie, ni los de la ong y al salir me cantan cumpleaños feliz, me hacen la mordidita (tradición en Latinoamérica de hacer morder la tarta y pringarte la cara con ella. Repartimos tarta a todos y de regalo, Shei y yo les compramos dos dopler y dos glucometer con nuestros ahorros.
De ahí nos vamos a cenar con los que quedan del equipo, es sábado y todos están con sus familias. Buena cena para despedirnos y otra tarta que compartimos con la pareja que regenta el local.
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2 DÍAS EN SANTA CRUZ
Al día siguiente tocan siete horas de viaje hasta Santa Cruz y Miriam, Jhony y Henry nos llevan hasta allí con las bicis. Un detalle increíble, ya que es viaje largo y van a regresar en el mismo día. Sale nublado y frío. Nos despedimos de Raimundo, el dueño del hotel con el que hemos terminado desayunando todos los días. Cuando llegamos a Caraparicito, paramos a despedirnos de Simona, se alegra mucho y nos esperaba con dos bolsos hechos por indígenas. Si hacemos algo en el futuro nos gustaría hacerlo con ella a través de NORSUD. La carretera por suerte en esta dirección es asfaltada, pero el viaje se hace largo. Paramos a desayunar en Abapó. Un lugar de paso, sucio, con muchos puestos de comida y bastante ruidoso. Las circunstancias han hecho que nuestro camino se desviase a Monteagudo y evitásemos dormir en ese lugar inseguro, que era el plan inicial.
Llegamos a la hora de comer, repetimos tilapia, que está buenísima, nos despedimos de el equipo de Monteagudo a los que esperamos ver y nos llevamos unos amigos increíbles. Nos llevan al hotel, nos instalamos y damos un pequeño paseo por el centro. Santa Cruz es la segunda ciudad más grande del país. Está muy deprimida, transmite inseguridad. Casi todo está deteriorado, roto, hay mucho mendigo y andamos con ojo.
Al día siguiente nos vienen a buscar Bryan y Alicia. Nos ayudan a dejar las bicis en una tienda de confianza para ajustarlas y de ahí nos llevan a Plan 3000 un barrio de familias con pocos recursos donde tienen el centro de salud que han construido. Se me ha olvidado decir que prácticamente toda la financiación que sacan llega de España, con lo que casi todos los logos son de ayuntamientos de allí y ongs que conocemos. De hecho el último día en Monteagudo, el puesto de salud fue construido por el gobierno de Navarra.
En ese barrio han construido un centro que ofrece médico, odontólogo para la gente del barrio y fisioterapia a niños con discapacidad que hay muchos. Grabo varias atenciones y sesiones, comemos ahí y a la tarde doy un taller de RCP a los padres y madres del barrio. Tras la sesión cenamos cerca. Junto al parque vallado donde juegan los niños a fútbol, cerca de dos mercados callejeros enormes como laberintos. Hay muchas tiendas, muchas motos, mucha basura, son barrios algo deprimidos.
Al día siguiente al punto de la mañana vamos a un hospital de barrio y damos un taller a enfermeras de RCP. Comienzan con pocas ganas, pero se van dando cuenta que no saben tanto y lo hacemos amenos y resulta una sesión divertida. Les hacen entrega de unos diplomas aprovechando que se han juntado muchas y de ahí nos vamos a comer en una plaza cercana a un vegetariano, viene bien dar un poco de reposo al estómago de tanta fritanga. A la tarde recogemos a varias niñas con discapacidad del plan 3000 que viven en caminos de tierra y alejadas. Viven en casas precarias y salen todas con las hijas en brazos y sonriendo. Es bonito verlas llegar al centro. Les grabo las terapias y el dentista. Norsud hace una labor increíble.
De ahí vamos a recoger las bicis, que parece están enteras y con todas las piezas (todos nos dicen que no dejemos las bicis sin estar encima supervisando, pero nos dan buenas referencias y a priori parece que bien, lo sabremos cuando reiniciemos la marcha en unos días). Después de recoger las bicis nos llevan al hotel y ahí despedimos sietes días intensos de actividades donde además de los talleres hemos conseguido dos incubadoras, dos doplers y dos glucometer, con lo que ha sido satisfactorio. Por no hablar de que sentimos que regresaremos y de que estamos hablando para hacer una pequeña acción con el tema del agua a corto plazo.
Nos vamos al hotel y preparamos las mochilas porque al día siguiente nos vamos a la selva tres días.