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CATARATAS DE IGUAZÚ

20KM CAMINANDO

Descansamos mejor que los últimos días, pero nos levantamos pronto, queremos ir al parque nacional de Iguazú lo más temprano posible. Lo abren todos los días del año y la afluencia de turistas es enorme. Desayunamos tranquilos, huevos y tostadas, una cosa es la prisa y otra no regalarnos la calma de comer sentados. Preparamos todas las cosas, sándwiches ya que dentro del parque debe ser carísimo, chubasquero, crema y gorra. Ya está, salimos, a los 500 metros Shei se da cuenta de que se ha dejado el agua en la mesa, vuelta al hotel. Ahora sí, vamos a la parada de bus, allí un señor nos dice que un taxi vale lo mismo, 20.000 pesos los dos, 12,5€, si es así, nos habían informado mal y tenemos que volver, así que otra vez al hotel y a coger dinero. Media hora más tarde esperamos el bus definitivamente y vale 20.000 pesos.

Llegamos al parque y hay colas por todo, reservamos por internet para evitarlas y a las 9:00 estamos entrando en el parque. Las cataratas de Iguazú son una de las siete maravillas del mundo, sobre todo por lo complejas que son. No son las más altas (son las Victoria en Zambia), o las que más caudal tienen, en R.D. Congo son mayores y con mucho más caudal, pero tienen más de 275 saltos en 2,7km de distancia, el entorno, la capacidad de verlas desde diferentes puntos de vista, la complejidad, las hacen únicas. Tienen más de 120 millones de años y la roca es volcánica y se incrustan en mitad de la selva. Forman parte del río Iguazú que desemboca en Puerto Iguazú en el río Paranná, el que llevamos siguiendo desde Corrientes.

Hay varios recorridos en ellas, el Macuco, que son 7km en total para ver una pequeña cascada. Lleva mucho tiempo, comparado con lo que vas a ver es una miseria y al final no hay un sitio cómodo para estar. Lo hacemos porque queremos aprovechar el lugar, pero si estás cansado y no tienes tiempo descartarlo. Luego está el recorrido inferior, otros 2km con una perspectiva más lejana de la cataratas, desde ahí ves a media altura los saltos, el río con sus barcas llenas de turistas, la plataforma que sale desde Brasil para asomarse a algunos de los saltos. Quitando la pasarela por la que vamos, si yo como explorador llegase a ese punto en pleno siglo XIX alucinaría. Hablando de historia, el primer europeo que vio el río Iguazú y las cataratas, fue Alvar Núñez Cabeza de Vaca en 1541, este conquistador, sin ser un héroe, se posicionó más del lado de los indígenas, aprendió su lengua y los defendió, por ello fue enviado preso a España. En aquella época y hasta la actualidad, aquí han vivido guaraníes, Iguazú en su lengua significa agua grande.

Otro de los recorridos es el superior, otros 2km, desde aquí vas viendo desde arriba y asomándote a los saltos. Es un complemento al inferior y desde donde ves el río abajo del todo. Pasear entre árboles e ir asomándote a diferentes saltos es una sensación increíble. En frente al otro lado del río, se ven las colas de turistas caminando por Brasil a todos los balcones. En el último salto hondea una bandera de Argentina gigante. Aquí en todo el país la bandera ha estado muy presente, cada mañana en las escuelas, por las calles, en las casas, hay un sentimiento patriótico muy fuerte. Sorprende entre comillas, ya que la bandera data de 1812 tras su independencia, el país creció con la inmigración de finales del XIX desde Europa y hoy todos los descendientes tienen un amor a la patria mucho más fuerte que los europeos en sus países.

El último recorrido, se puede hacer andando o en un tren ecológico que te lleva hasta unas pasarelas que llegan a la garganta del diablo. Allí hay mucha gente queriendo asomarse a una de las cataratas principales. El sonido es abrumador, de hecho la descubrieron porque se oye desde kilómetros de distancia. El caudal promedio histórico es de 1,5 millones de litros al segundo, pero ha habido crecidas históricas como la de 2014 donde casi llego a los 50 millones o las bajadas actuales. Hoy en día con el cambio climático es muy irregular. La bruma de agua pulverizada genera un microclima con especies únicas y arcoíris permanentes. Esa niebla al elevarse a veces modifica la temperatura local.

Después de un día en el que caminamos más de 15km, nos vamos con la energía a tope, acabamos de estar en una de las siete maravillas del mundo por todo lo que os he contado. Quizá la ubicación hace que sean más visitables que las del Congo o las de Zambia, pero incluso en época baja había mucha gente. El promedio anual es de 1,5 millones de personas. Entiendo que alguien quiera ver esto una vez en su vida, pero mirando estadísticas de el lugar más visitado del mundo, no es un entorno natural, es el parque de atracciones de Orlando con casi 60 millones de personas, eso habla mucho de lo que es el ser humano.

Nosotros regresamos a casa felices de la suerte que tenemos y de haberlas presenciado en directo. La siguiente etapa será ya en Brasil, país 29 del viaje. 

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