TRES DÍAS
Después de un día de madrugón para ir en bici hasta Predeal, el tren, el estrés de la estación, un energúmeno que nos deja en la calle aunque tenemos reserva, buscar otro sitio, subir todo a un tercer piso, ir a comprar algo para cenar y desayunar, los dos caemos rendidos y quizá sea de las noches que mejor hemos dormido. Abrimos los ojos a las 8:15, parece pronto, pero en un viaje en el que nos levantamos casi siempre a las 6:30, esos horarios parecen casi de super relajados. Desayunamos tranquilos y la idea es buscar una biblioteca cercana para trabajar algo en el artículo de Ucrania y luego visitar algo la ciudad. Salimos hacia la Universidad que hay cerca de casa y en google dice que todas sus bibliotecas están abiertas. Después de entrar en cuatro facultades y recibir en todas un no por respuesta, caminamos hasta la biblioteca central, adivinad que días está cerrada: del 13 al 16 de agosto, justo los que estamos en la ciudad. Así que aprovechamos, nos vamos a un supermercado grande cercano y compramos la comida para los dos días que quedan. Por muy cara que sea una tienda en el centro, es mucho más barato que comer de restaurante, aunque sea kebab. Regresamos al apartamento llenos de bolsas y ya nos quedamos ahí.
Después de comer, ya sí que nos lanzamos a por la primera ronda de la ciudad. Caminamos por calles de una ciudad fundada en 1459, supuestamente con Vlad en el imperio de Valaquia. Este país ha estado rodeado e influenciado, por ejemplo los romanos, de ahí la Dacia (la marca de sus coches viene de ahí), por bizantinos, otomanos, imperio austro-húngaro, soviéticos… muy resumidamente claro. La capital de los dacios fue Sarmizegetusa, no muy lejos de donde pasaremos al dejar Rumanía hacia Serbia. Saltando mucho en el tiempo, cuando ya es Valaquia, con Vlad radica su capital en Bucarest. El principado de Valaquia es un estado vasallo de los otomanos, en el s. XIX se une con el de Transilvania y de Moldavia y surge Rumania en 1862. Desde entonces ha tenido muchas influencias y en momentos su espejo al que mirarse era París. La ciudad tiene edificios monumentales, bulevares, terrazas, parques, palacios… Entre ellos destacan la calle Victoria, el ateneo, el Palacio CEC, el palacio cantacuzino, estatuas… Pero en 1977 llegó un terremoto que destruyó parte de la ciudad donde murieron 1500 personas y desde 1965 hay otro terremoto, pero político, con Nicolae Ceausescu, que fue mucho más destructivo con su dictadura. Con la mirada puesta en la unión soviética destruyó muchos edificios y mandó construir y urbanizar al estilo comunista. De ahí una ciudad algo confusa por momentos. Entre sus grandes aberraciones es el Palacio del Parlamento, que es un monstruo de hormigón que dilapidó grandes fortunas del estado.
En 1989 derrocan al dictador a la vez que caen muchos estados soviéticos y Rumanía comienza a mirar hacia Europa después de años de pertenecer al pacto de Varsovia. La sensación que tenemos nosotros al pasear por la ciudad es que a veces es un quiero y no puedo. La ciudad en el centro es muy monumental y tiene edificios muy destacables, incluyendo nuevos. Pero por momentos parece abandonada, los parques está poco cuidados, los edificios tienen muchos grafitis que le dan personalidad, algunos amasijos de cables en el exterior que dan sensación de inacabados, algo de basura, muchos aires acondicionados, humedades… La ciudad cuenta con tranvías, pero no hay muchos, mucho tráfico y poca calle peatonal y el Danubio que divide la ciudad por la ola de calor está en horas bajas y añade esa sensación de dejadez con basura acumulada. En Budapest están con restricciones ya que el Danubio desvía agua para centrales nucleares y ahora es necesaria para dar energía.
Nos paseamos por muchos de esos edificios. El Palacio de Ceausescu es una aberración megalítica, de esos edificios que hablan de ego más que de arquitectura. Paseamos por sus calles y tiene rincones bonitos con sus iglesias ortodoxas desde las que se oyen los cantos de los feligreses, casualidad es hora de misa, pero no podemos pasar a ninguna porque vamos en pantalones cortos, hace calor. Quizá sean de los edificios más viejos de la ciudad.
No es una ciudad barata, menos si te toca dormir por el centro. Los supermercados son caros y las terrazas más, pero hemos sido autosuficientes y eso ayuda. Nuestro apartamento se convierte en un refugio desde el que se oyen de vez en cuando las sirenas pasar. La ciudad es grande, tiene 2,5 millones de habitantes, con varias estaciones de tren y mucho turismo en este momento. Los dos días nos sirven para descansar y en el tercero, hacemos tiempo hasta las 15:00 de la tarde con las bicis montadas, el único tren hacia Rosiori de Vede con bicis, sale a esa hora. Desde ahí enfilamos Serbia.