64KM 815+
Las nubes amenazantes que había al irnos a la cama se han quedado en eso. La temperatura ha sido buena y lo único es los animales que merodeaban de vez en cuando alrededor. Siempre queda la duda de saber cuál de todos los que tiene la isla. Aunque a ver quien se atreve a abrir la tienda para descubrirlo. Por no hablar de que las serpientes y las arañas van al calor de la tienda y suelen meterse debajo. Al sonar el despertador una araña bastante grande, con colorcillos se esbozaba al otro lado de la tela. Parece mentira como una tela tan fina puede darte esa falsa sensación de seguridad. Muchas veces lo pienso, si un animal grande, llámese oso o tejón melero, o guepardo, en los diferentes sitios donde hemos acampado y podían haber aparecido, decidiese tratar de entrar en la tienda, con esas garras, entraban sin llamar y nos sacaban a gorrazos. Por suerte no ha pasado, pero en Etosha park, en Namibia, las dos noches nos visitó el tejón melero, uno de los animales más fieros que existen.
Salimos con el cielo encapotado y la idea es llegar pronto a Mt Field park, las plazas del camping no se reservan, se ocupan conforme llega la gente. Entre una cosa y otra nos liamos y se nos hace algo tarde, pero a las 8:30 estamos sobre la bici. Los primeros 23km son casi de bajada, 16km por camino de tierra con algo de gravilla y la bajada no es tan rápida como nos gustaría porque no vamos super seguros. Además no sabemos si es por falta de costumbre o porque no vamos super abrigados, pero tenemos frío.
El paisaje ha dado un giro de 180º respecto a lo que hemos vivido los últimos días. Pasamos a montañas redondeadas sin ningún árbol, de hierba seca, con ganado y por momentos parece las montañas de Soria a casi 2.000msnm. Por esos caminos, podríamos mandar una foto y cualquiera pensaría que estamos cerca de casa. Nos cruzamos con pocos coches y te preguntas quien vive en esos lugares. Da la sensación de estar super aislado. Por fin llega el asfalto y se agradece la estabilidad, la seguridad de que cada pedalada es efectiva.
A los 23km entramos en Ouse, él único pueblo que hemos tenido en cinco días con abastecimiento. La tienda tampoco es gran cosa, pero tiene de todo. Algo caro eso sí. Nos acercamos a la gasolinera para tomar un café y pedimos dos hamburguesas porque aún no hemos desayunado. Los dos pinchitos de carne y los dos cafés 15€… aquí hay que prepararse a darse estos sustos y por suerte el dólar cada vez está más bajo. La compra con comida, cena y desayuno para dos días, latas y poco más han sido 50€. Mientras desayunamos pasan varias caravanas gigantes, no hay día que no nos adelanten varias.
Nos queda la parte más dura de la etapa y 40km. Primero algo de llaneo por campos y la zona de pastos secos da paso a pastos verdes, cereales y comenzamos a ver árboles. Dejamos Hamilton y la carretera que va a Hobart y nos desviamos a la derecha hacia Elendale y cruzamos el río Derwent, el mismo que cruzamos para llegar al Lago St Clair. En ese punto parece un lago de lo ancho que es. Nada más cruzar el puente comienza la subida más dura del día, 3km al 9%, justo con el único calor del día y nos ponemos a sudar sin parar. En nada subimos trescientos metros y tenemos unas vistas de las montañas al fondo. Tampoco estamos muy altos, son 400msnm. A partir de aquí toca pequeñas bajadas y subidas algo duras con una carretera sinuosa. Zonas ganaderas y cada vez más árboles conforme nos acercamos al parque nacional. Parece un sitio totalmente diferente al del comienzo de etapa y sólo estamos a veinte kilómetros. Pequeñas casas de una planta, de vez en cuando granjas gigantes con la típica entrada como las películas, con un arco de madera, un cartel con un nombre rimbombante y un camino que se pierde al fondo. Muchas veces te dicen que si necesitas agua, un lugar para dormir, entres en una granja y pidas, pero imagino que con tanto animal, también hay unos perros como leones de grandes, a ver quien se atreve a acercarse entonces.
Seguimos viendo animales muertos por la carretera y creo que alguno ha vuelto a ser un canguro. Hoy ha habido uno nuevo, una especie de hurón con dientes muy afilados. El que no hemos visto todavía ha sido un erizo de esos gigantes. Tras varias de las subidas llegamos a Westerway, la población donde se desvía la carretera hacia el parque nacional. Hay varias tiendecitas y baños públicos antes del parque. A lo largo del día hemos visto lugares de acampada libre y nos vendría bien ahorrarnos dos noches, pero en el parque tenemos baños y mesas y vamos a estar dos noches.
La carretera hacia el parque es un constante sube y baja suave lleno de curvas y ya estamos en pleno bosque. Todas las laderas están llenas de coníferas y ya nos hemos olvidado los prados pelados de la mañana donde las vacas nos miraban extrañadas y salían corriendo. Varias de las veces cruzamos las vías de un tren en desuso y pasamos zonas de casas que parecen un decorado de película del oeste. Incluso una estación de madera que puede ser un atrezo perfecto. En una de las curvas por fin vemos nuestro parque nacional. Lo primero que hacemos es el check in en el camping. Por suerte es medianamente pronto y hay muchas plazas libres, escogemos una con sombra de árbol y vamos a registrarnos para las dos noches, unos 18€, está bastante bien. Hay baños, zona de cocina y muchas sendas para hacer al día siguiente. La mala noticia es que viene noche fría y al día siguiente, a pesar del día despejado que tenemos hasta el anochecer, viene tormenta. Por suerte hemos elegido una de las parcelas con árboles más frondosos, pero en otras no hay nada. A ver si el pronóstico cambia, pero lo que es seguro es que frío vamos a pasar. Antes de las 20:00 ya estamos a 10º y cenamos con el plumas. Hacemos la tarea antes de ir a la cama y hoy, después de mucho tiempo. Nos ponemos película.