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ETAPA 57 MESTIA-TSANA

63km 1800+

Basta que queramos dormir para que unos niños estén jugando detrás de nuestra ventana hasta las 0:00 de la noche, hasta que me asomo y suelto un “go to bed”, aunque en mi interior pienso “anda a cascarla a casa ya, cojona”, pero no me iban a entender. La cosa es que surte efecto y poco a poco se disuelve el grupo y podemos dormir. Nos levantamos un par de veces a mear por la dichosa sandia de cinco kilos que compramos el día anterior y había que acabarla a cara perro.

A las 6:00 suena el despertador, preparamos desayuno, montamos bicis y nos despedimos de las mujeres de la casa. El cielo está nublado y hacia la zona que vamos bastante cubierto. A las 7:30 estamos sobre la bici, nos queda una jornada seria.

Según el perfil subíamos levemente 9km y luego un puerto exigente de 6km como primera dificultad del día. Pues de subir levemente nada. A los 3km ya llevamos 150+ y un sudadón de cuidado. Por suerte sé que algo suavizará porque si seguimos esa proporción nos hacemos 3000+ en la etapa. Seguimos el curso del Enguri que viene desde Zugidi. El valle se abre más y vamos pegados al río con paredes de bosques y rocas y cuando las nubes nos dejan vemos las montañas al fondo. Un carretera de toboganes que cruza dos veces el río hasta que comienza la subida de 450+ en 6km. Subimos entre bosque con montañas de más de 4000msn a la izquierda y en mitad de la subida hay un hombre en su casa con unas vistas inmejorables. Nos mira con cara de saber que es lo que estamos pensando. Desde ahí nos queda la mitad de la subida que no vamos mal del todo, pero sabiendo todo lo que queda después 620+ en 15km es un comienzo exigente. En lo alto hay una parada de bus de piedra y en ella hay una cruz, un altar, papel higiénico que no sabemos exactamente el uso. A punto de arrancar después del descanso una pareja que está de trekking saluda en un inglés muy español, son dos catalanes que suelen viajar en bici y con los que conversamos un buen rato. En otras circunstancias habríamos comido y charlado de todo. Nos damos contactos y cada uno sigue su ruta.

Bajada al otro valle de 6km que ponen los frenos a fuego y los ojos incandescentes de mirar todo. A punto de llegar al río y el pueblito de abajo vemos como nuestra ruta se encajona de nuevo en el Enguri. Desde ahí tenemos 32km de subida hasta el Zagari pass con 1200+. Hace sol, sudamos pero no abrasa. Subimos por un valle que de momento está encajonado con paredes de bosques verticales y el río al no tener la suma de los afluentes río abajo, es menos bravo, aunque por el tipo de arena baja gris.

La primera parada la hacemos a los 13km, para tomar un café. Lo único que tienen es instantáneo de bote y nos pegan un sablazo y se quedan tan tranquilas, cuando les pongo cara de vaya robo, dicen que los precios ahí arriba son esos. En Zugdidi por el doble de eso comimos tres platos de carne caseros y dos refrescos.

Siguiente parada en Ushgulli, pueblo que sólo existe en verano, ya que el invierno es muy duro. El lugar debe ser muy chulo ya que no paran de pasar furgonetas con gente todo el rato. Estar en una carretera de hormigón en un lugar tan remoto y que haya tanto tráfico le quita un poco de encanto. Los siguientes 9km hasta el pueblo suben constantemente y hay un tramo con rampas del 15% que se nos atraganta. Coincide con la zona de tierra por que se ha roto el pavimento con lo que gastamos muchas fuerzas. Tras un par de eses empinadas entramos en el valle definitivo que nos lleva al alto de esa carretera. Los árboles comienzan a escasear, ya estamos por encima de los 2000msn y Ushgulli se ve al fondo. Las torres medievales que había en Mestia, aquí son casi todo el pueblo dando al entorno un aire de poblado vikingo ubicado bajo montañas donde ya se ven glaciares. De nuevo el lugar es muy turístico y hay muchos alojamientos y tiendas, pero mucho más sencillo y caro. La parada nos la tenemos que ganar una rampa trampa casi al 20% que baja a Shei de la bici y a mi me saca el higadillo por la boca. Si fuera final de etapa quizá echaras el resto, pero quedan aún 8km duros. Dejo la bici en un bar y bajo a empujar a Shei. El cuerpo pide comer y beber algo para afrontar el repechón final.

Dos refrescos, frutos secos, pavía, bollos y si no fueramos a subir 500+ más nos comíamos al perro que no para de gemir pidiendo algo. Cargamos agua por si acaso y nos lanzamos, ya falta menos. La idea es que sólo los tres últimos kilómetros son duros, pero desde el comienzo vamos al 10-12% hasta que a mitad de subida hay un descansillo. Ahí coincidimos con madre, padre e hijo en bici que nos avisan de lo que queda, pero sobre todo de las vistas. Cuatro kilómetros más que pasan lentos, a 5km/h con rampas que al comienzo del día las haríamos mejor, pero llevamos 1500+ en las piernas y ya superamos los 2300msn. Tres kilómetros y un perro se nos suma en la ascensión. A diferencia de otros le caemos bien y se vuelve loco con los coche y se lanza como un kamikaze contra ellos, alguno con derrape incluido. Dos kilómetros y asoman unas montañas de roca negra, escarpadas, nevadas y con vías que parecen imposibles. Se mezclan con las lomas verdes suaves en primer plano. Las nubes no dejan ver en plenitud el espectáculo. Un kilómetro y parece que ya suaviza, pero queda una rampa al 13% para que no se nos olvide el paso de montaña en mucho tiempo. Hacemos foto antes de llegar al alto para quedarnos con las vistas del lado oeste. Y por fin el Zagari pass, 2610msn, mayor altitud del viaje hasta la fecha, con 1800+, mayor desnivel también y todo en 51km.

Nos cambiamos de ropa, vamos muy sudados y hace algo de frío, pero para las lluvias que daban, para la temperatura media del sitio, el día ha salido perfecto. Fotos, vídeos y seguimos el pavimento hormigonado hacia un nuevo valle. La bajada al 12% hace que duelan las manos de frenar, nos alegramos de haber subido por este lado. Pensar en ese hormigón mojado para bajar impresiona. Conforme pasamos curvas vemos paredes verticales por donde bajan cascadas desde los glaciares. Dejaremos uno de los circos helados a la espalda para ir hacia el sur. La temperatura sube rápidamente y en nada estamos siguiendo un nuevo río que tiene pinta de bajar rozando los 5º, lo ideal sería meterse en él, pero quizá aparezcamos en Turquía. La roca regresa de nuevo al bosque, pero con desniveles más suaves. El valle es largo pero paramos en Tsana, un poblado con muchas casas derruidas y que parece abandonado. En google pone que hay un guest house. Nos metemos por un camino de tierra y en la casa que sale en internet no hay nadie. Shei pregunta en otra y le dicen que por 41€ cena, dormir y desayuno. No se diga más. La tiene para veraneo y parece que han llegado ese mismo día, cortan hierba, limpian la casa y nos dejan un cuarto inventado con una separación de madera. No tiene ni enchufes. Es muy sencilla pero suficiente. Calientan fuego para la ducha, estiramos, hacemos tarea y esperamos ansiosos la cena. Antes de cenar charlamos con ellos sobre la mentira que es Europa, que pone demasiadas normas a Georgia para ser parte de Europa, pero con otros no hace lo mismo. Mientras tanto tienen que sufrir a Rusia y la corrupción europea, la guerra, perder identidad… Tras esa charla nos sacan platos deliciosos, ensalada de la huerta y nos vamos a la cama reventados. Shei cae en segundos.

Ruta en strava.

 

 
 
 
 
 
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Una publicación compartida de Y OS LO CUENTO/RUMBOS OLVIDADOS (@yoslocuento)

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