
Etapa 50, dejamos atrás Turquía y pasamos al país 12 de nuestro viaje, Georgia. Llevamos todo el día pegados a la costa y como la primera parte nos obliga a pasar diez túneles, entre el frescor del interior y la tensión que no nos deja comprobar el calor que hace, llegamos a la frontera y tras cuñar el pasaporte somos conscientes del calor y la humedad que hacen. Nos peleamos con los atascos y los malos conductores hasta el hotel. Al llegar al alojamiento, la dueña dice que hace mucho calor y humedad, como si no fuera lo más habitual. No dejamos de sudar desde que llegamos y ni la ducha fría baja la temperatura ni frena la inercia de transpiración. El tiempo que pasamos en el cuarto sobrevivimos con un ventilador cuyo ruido nos acompañará toda la noche.