82KM 580+
La casa de Annaíg y Laurent, es la típica de pueblo francés. Con sus gallinas, su huerta, dos plantas con contraventanas, enredaderas por la pared, un lugar donde dejar las bicis y para nosotros nos han dejado una casetita donde tenemos de todo, para cocinar, escribir y descansar. Un lujazo. Lugares así te hacen perder la noción de la realidad y en este viaje hemos tenido muchos de estos y ha sido mucha suerte. La suerte de Francia es que nos vamos con varias experiencias donde hemos convivido con la gente local, nos acerca a su cultura, nos deja ver realmente que clase de personas son los franceses, mi opinión siempre ha sido muy buena. Cuando salimos de la caseta, aunque es pronto, Laurent ya se ha ido a trabajar y la casa está vacía. Las puertas correderas se quedan abiertas y la verja de la calle también. No sé si la vida me llevará a vivir a un lugar donde pueda irme de casa sin cerrar la puerta y saber que al volver estará todo igual.
Salimos de Carbonne por carreteras pequeñas, hoy la etapa no es excesivamente dura, pero aunque tratamos de decirle a nuestro cuerpo que no se relaje, él sabe que estamos terminando el viaje y le cuesta pedalear. Leyendo un poco sobre esta zona, en 1244 la ciudad se destruyó en la cruzada contra los cátaros. Fue un movimiento religioso cristiano de carácter maniqueo y dualista que chocó de frente con la iglesia de Roma. Las cruzadas y la inquisición no cesaron hasta su eliminación. Los cátaros se extendieron sobre todo por Occitania, que es la región que hemos pasado estos días.
Toda esta región está plagada de bastidas, que son poblaciones medievales de nueva planta. Una forma que tuvieron de organizar el territorio y controlar el comercio. Comenzamos a ver unas casas rurales que son una ele, está restauradas, son granjas Comminges, con una parte donde guardan todo el heno con una celosía para que ventile y la casa. Ahora los coches están donde la celosía y la casa está arreglada. Hasta ahora no las habíamos visto y son muy bonitas.
De nuevo gran parte de la etapa transcurre por arboledas que hay en las carreteras secundarias. El comienzo es más o menos llano, buscamos un lugar donde comer algo y pasamos por un pueblo muy pintoresco, Martres-Tolosane, es muy bonito, pero todo está cerrado, así que seguimos y paramos justo antes de entrar en Boussens, en una boulangerie y nos tomamos un café y picamos algo, es imposible no comprar algo. Desde que hemos entrado en Francia, creo que el negocio que más predomina son las pastelerías, hay algunas enormes. La única pega son los horarios, aquí muchas cierran a las 12:30 y abren a las 15:00 hasta las 18:00. A la tarde esto parece una película apocalíptica.
Luego continuamos siguiendo las secundarias que acompañan a la autovía y vamos pasando de un lado a otro con grandes rectas que hacen algo aburrida la etapa. Lo bueno es que ya vemos los Pirineos más cerca, vamos en paralelo y si seguimos 80km pasamos un puerto que nos meta en este caso en el Val de Arán. Pasamos por Saint Martory, lo alucinante de este pueblo es que antes se llamaba Calagurris y efectivamente, hay relación directa. Cuando Pompeyo ganó la guerra Civil a Sertorio, los calagurritanos originales fueron desterrados al sur de Francia y todas esas personas supervivientes fueron denominados los Convenae (congregados) y ellos fundaron Calagurris Convenarum que hoy se conoce como Saint Martory.
Seguimos pedaleando hasta Saint Gaudens, mucho tráfico, algo de viento en contra y paramos en un banco a descansar y comer algo, todavía es pronto. Esta era la capital de los Comminges, que es el que da nombre a ese tipo de granja tan característica que estamos viendo. A esta ciudad estuvo muy vinculado Norbert Casteret, un explorador y espeleólogo que ayudó a desarrollar esta disciplina y puso el mundo subterráneo de la cordillera Pirenaica donde se merece, se dejó de mirar para arriba y se comenzó a mirar para dentro de esta geografía kárstica. Decidimos seguir hasta Montrejeau y ahí vemos el primer cartel donde pone un topónimo español: Lérida. Se nos hace raro, porque en 3 de mayo de 2025 llegábamos a Lérida después de cinco etapas, con todo el viaje por delante y ahora que vemos su nombre justo nos quedan cinco etapas para terminar todo el viaje. Queda tan lejano y han pasado tantas cosas que no parecen que ambos momentos pertenezcan al mismo proyecto.
Después de un buen repecho hasta la plaza del pueblo, nos sentamos en uno de los bancos y nos comemos dos bocadillos de jamón, queso y huevo duro que nos saben riquísimos.
Nos quedan 16km para terminar etapa, se ha hecho más larga de lo esperado y llegamos a Lannemezan hacia las 16:00 la hora que nos dan para entrar en el apartamento. Una habitación en la parte baja de un edificio donde nos metemos y ya nos relajamos, que el cuerpo pide descanso.
