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ETAPA 293 CARMAUX-BUZET SUR TARN

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Tras una velada muy bonita con Francisca y Francisco, curiosa coincidencia. Lo mejor de todo es cuando nos sacaron el zumo “Paquito” y ellos sin saber el triple mortal con su nombre. Nos levantamos en una mañana fría, 7º y el café que ha preparado Francisco huele hasta la habitación y es un buen estímulo para salir de la cama. La etapa no es muy larga ni muy dura, pero tampoco queremos salir muy tarde así que a las 7:30 aceptan desayunar con nosotros. Un buen rato de charla y probamos mermeladas caseras que ha hecho Françoise. Una pareja original que quizá veamos en el futuro en casa. Nos hacemos una foto para el recuerdo antes de irnos y subimos hasta la plaza principal de Carmaux, todos los viernes hay mercado y la gente sube con carros para comprar producto fresco. Todos los puestos dan color y vida al pueblo. Ya hemos desayunado, pero siempre dan ganas de comprar quesos, pasteles o cualquier cosa, pero la bici no es amiga de pesos extras.

Al salir del pueblo hacemos la única subida del día, es por una ciclovía que se ha construido en las antiguas minas. Ahora el Lac de cap couverte es un lugar de ocio, pero hasta 1997 hubo mineros sacando carbón de ese cráter en lo alto de la montaña. Toda esta zona es importante por la extracción minera. Aquí en 1892 los mineros eligieron como alcalde a Jean Baptiste Calvignac, él en sus funciones como alcalde se ausentaba del trabajo en la mina y lo despidieron. Aquello provocó una huelga de los mineros y llamó la atención de Jean Jaurès, un profesor de filosofía que ya era diputado en Tarn. Se posicionó del lado de los mineros y transformó su pensamiento político siendo uno personaje importante en el socialismo francés. De hecho la tradición socialista de Carmaux desde entonces hasta hoy es dominante. Jaurès fue uno de los políticos que se posicionó a favor del militar en el caso Dreyfus. A ese juicio asistió un periodista judío, Theodor Herzl, padre del sionismo. Si aquel juicio no hubiera sacado a relucir una sociedad antisemita en Francia, quizá lo que está ocurriendo en Palestina hoy no habría ocurrido. Los azares del destino.

Dejando historias entrelazadas del pasado, regresamos a un carril bici por bosque y carreteras locales que nos lleva hasta Albi. Antes de cruzar el río Tarn paramos a tomar café y comer algo más en una pastelería. Charlamos con la dependienta y en un momento dado unos chicos merodean las bicis, me quedo atento por si tengo que salir corriendo y la dependienta nos pide meter las bicis dentro. “Esos chicos estaban tratando de robar vuestras bicis”. No sabemos si era verdad o prejuicio, pero le hacemos caso que nos queda poco y queremos llegar con ellas a casa.

Cruzamos el río por uno de los puentes y de repente a la derecha vemos varios puentes más que cruzan el mismo río y la  mirada se nos va a una imponente catedral de ladrillo, la de Santa Cecilia. Parece que llegamos a caballo a una ciudad medieval. Nos metemos por una de las calles que suben hasta ella y veo una tienda de bicis. Mi rueda trasera, aunque sólo tiene 3.000km está ya sin tacos y no estoy seguro de si comenzaré a pinchar mucho y si será seguro en bajadas de puertos con lluvias. Así que entro a preguntar por el precio de un neumático nuevo. El dependiente escucha nuestra conversación en castellano y nos entiende: “quedan siete días y tenemos ocho neumáticos nuevos en casa”, así que me dice que espere. Llega con una rueda vieja, pero que está mejor que la mía. “Llevate esta, que será suficiente y no te gastas nada”. Él se llama Bennoit y ha tenido un detallazo.

De ahí vamos hasta la plaza de la catedral. Por fuera es robusta, de ladrillo, casi parece una fortaleza. No es la imagen normal de esas catedrales del norte de Francia que son esbeltas. Esta se comenzó a construir en 1282 y durante siglos se le han ido incorporando las pinturas del interior, el coro de tracería y todo el conjunto la han hecho una de las más espectaculares de Europa. Al entrar me recuerda esa sensación que tuve en Alexander Nevski en Sofia, o en Santa Sofia en Estambul. Son templos muy diferentes, pero todos te evocan la sensación de viajar en el tiempo. Sentir que hace siglos, alguien estaba viendo el mismo escenario y se sentía igual de pequeño. La robustez de fuera es diferente dentro. Dentro hay 18.500m2 de pinturas que son patrimonio de la unesco, un coro en piedra y un órgano del s.XVIII que hacen de este lugar algo increíble. Hay que estar dentro para poder describirla. Durante este viaje hemos visto templos como los que hemos nombrado o las madrasas de Samarcanda, pero quizá sea de los más impresionante que he vivido y tengo ganas de leer su historia más en profundidad.

Son casi las 12:00, nos quedan 50km, hace sol, estamos tranquilos y con esa visita estamos disfrutando mucho del día, pero al salir de Albi los carriles bici se acaban y comienza un viento en contra enorme que transforma la etapa por completo. Ahora vamos por carretera sin arcén, hay mucho tráfico y pasamos del placer de una etapa relajada a una paliza contra el aire. Así que el resto de la etapa vamos uno detrás de otro. El paisaje es aburrido, campos cosechados, estamos a 100msnm, con lo que la etapa es casi plana. Lo único bonito es que vamos casi todo el rato por arboledas, creo que son plataneros o álamos. En un día de calor esta sombra sería un lujo, pero hoy hace 15º con viento en contra y vamos justos de temperatura.

Hoy vamos a dormir en casa de una familia cerca de Saint Sulpice y vamos a intentar llegar antes de las 16:00, pero con el viento que hace paramos en Gaillac a comer algo porque ya son las 14:00. Comemos a gusto y como siempre con hambre. Andar en bici hace que disfrutes de cada comida. Compramos de paso algo para aportar a la cena. Nos quedan 30km y nuestra idea era visitar Lisle sur Tarn, que es una bastida, un tipo de ciudad medieval con un urbanismo en damero, muy diferente a los pueblos de calles retorcidas. Pero el viento nos empuja a querer acabar la etapa. En el siguiente pueblo, Rabastens, esta la iglesia de nuestra señor del burgo que es patrimonio de la Unesco, pero está cerrada, así que nos quedamos con las ganas.

Sólo nos queda ver si seremos capaces de llegar antes de las 15:45, ya que Zoe se marcha a buscar a su hija al colegio. Luchamos contra el viento y seguimos por estas alamedas enormes. Hoy la etapa, a pesar de parecer fácil nos está resultando agotadora. Dormimos en un pueblo cerca de Saint Sulpice, una ciudad creada en por Sicard Alaman en el siglo XIII, lo curioso de este lugar es que esa familia construyó un castillo con galerías que servían para refugiarse, es un patrimonio medieval de la zona. Como es zona de viñedos, al pasar y ver un cartel anunciando las galerías de la Castela, me vienen a la mente los cientos de kilómetros de galerías subterráneas destinadas a bodegas en Moldavia. Hace dos meses estábamos allí y el tiempo ha volado, hemos cruzado ocho países y estamos a punto de terminar Rumbos Olvidados, es un abismo emocional enorme.

Llegamos justo a tiempo, Zoe nos abre la puerta, nos deja pasar y se marcha a Por Cyriana a la escuela. Desmontamos la bici y les esperamos en la cocina tomando un café y escribiendo la etapa. Hoy por lo que sea estamos muy cansados, quizá el frío y el viento han sido los culpables. A las 20:00 llega Grego de trabajar desde Toulousse y cenamos ensalada que hemos preparado, un poco de picoteo y un pastel de verduras riquísimo. Nos dan a probar fermento de kéfir que sabe parecido a la combucha, pero sin alcohol. Está rico, es digestivo y probiótico, tomamos nota para cuando regresemos a casa. Nos vamos tarde a dormir porque surgen muchos temas de conversación. Segunda noche seguida con una experiencia muy bonita. 

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