78KM 830+
Escuchamos toda la noche llover, el pronóstico no falla y vamos asumiendo poco a poco que será un día duro. Por la razón que sea me despierto varias veces y cuando suena el despertador lo que apetece es cubrirse con la manta y quedarse en la cama. Hacemos huevos y preparamos el yogur con frutas y café, un buen desayuno que se indigesta un poco viendo la lluvia y el viento mover los árboles con agresividad. Miramos el perfil de la etapa y nos asomamos fuera de la cabaña para valorar que ropa queremos llevar. Hace mucho viento, está lloviendo y estamos a 10º, será difícil que la etapa no se haga larga y pasemos frío, pero no tener la ropa adecuada para estos casos tiene consecuencias.
Salimos del camping y de momento sólo tenemos viento, frío y llueve ligeramente. En los primeros 15km tenemos pequeñas subidas que nos hacen sudar mucho con sus bajadas que nos hacen temblar otro tanto. Transcurre por carreteras llenas de árboles. Tenemos todo el cielo cubierto, niebla y el día es desapacible. Inicialmente nuestra idea es parar en Arvieu a tomar un café, pero hoy con el mal tiempo es probable que no hagamos ni una parada. Ese pueblo tiene una torre medieval que ha sufrido las guerras de religión y en 1944 tropas alemanas aparecieron buscando maquisards y fueron a una misa y dispararon matando a tres hombres. Fue un acto que conmocionó porque no fueron muertos en combate, si no en una celebración local. Los maquisards son lo que en España llamamos los maquis. La palabra viene de la maqui, que es la maleza que cubre el monte y donde la resistencia contra los alemanes se ocultaba. Luego en España eran los grupos de resistencia antifranquista.
Desde ahí tenemos una subida de 5km y hoy agradecemos cuando hay cuestas porque entramos en calor. Son de esos días que sabes que tocará sufrir las bajadas. Vamos con los nuevos chubasqueros, pero el tejido no es muy impermeable. De momento lo gestionamos bien. Desde ahí la etapa es algo más favorable, pero quedan 50km y ya tenemos ganas de acabar. Hoy no es un paisaje espectacular, nos acercamos a zonas de minas y casa vez hay más pastos. Hoy está lloviendo y octubre a comenzado dentro de la estadística media, pero esta región viene del tercer septiembre más seco desde que hay registros.
Al rato pasamos por Durenque y vemos un cartel que anuncia una estatua menhir que hay en el museo. Tomo nota porque hoy no es el día de poder parar y visitar cosas. Cuando acaba la etapa leo que en esta región está el mayor conjunto arqueológico de estatuas menhir de Europa. Estas figuras que llegan a medir tres metros y pesar casi una tonelada tienen hasta 5.000 años de antigüedad. Resulta que en Rodez, cerca de donde hemos dormido hay un museo que contiene muchas de ellas. Lo curioso de la de Durenque, que es algo más tardía, 3.000 años de antigüedad, ya se distinguen rasgos como la boca y esta estaba tallada en esquisto, que es una roca muy dura. Lo impresionante es que ya se veían rasgos de género, armas y otros distintivos. Si eran arte, para venerar o proteger, no se sabe, pero estaban aisladas de viviendas y templos, aparecieron en el bosque.
Seguimos bajando hasta llegar a la última subida del día, 5km suaves, pero con el viento y la lluvia se hacen pesados. No es fácil seguir el mapa con la lluvia mojando el móvil y teniendo que secarlo cada vez que quieres hacer un vídeo o mirar el mapa. Sobre todo en esta red de carreteras secundarias que cada dos por tres hay un cruce. Bajamos dirección Carmaux, nos quedan 30km para terminar etapa. Se hacen muy largos, lo bueno que como no hemos parado más que para quitarnos o ponernos ropa, vamos bien de hora. Así que cercanos a la 13:30 estamos llegando a la ciudad. Hoy vamos a dormir en casa de una persona local que nos aloja y nos ha pedido que lleguemos antes de las 17:00. Vamos bien, en caso normal compraríamos algo de comida y nos sentaríamos en la plaza principal, pero hoy hace un día de perros. Nos refugiamos en un techado del supermercado, compramos algo de pan y para la cena y nos sentamos a comer. Mientras preparamos los bocadillos y comemos comienza a llover muy fuerte. Nos hemos librado de una buena. La gente super educada, nos saluda con alegría nos desea buena comida y viaje. La gente francesa es muy amable.
En cuanto vemos un rayo de sol, recogemos todo y afrontamos los 2 últimos kilómetros. Las paradas nos sientan fatal, las piernas están agarrotadas, vamos helados con toda la sangre en el estómago. Por suerte la casa de Françoise está cerca y justo llegamos cuando mete a su madre en el coche. Le ayudo y nos presentamos. Está con un amigo/novio que ha venido a visitarla. Son jubilados. Es una mujer super alegre y simpática. Dejamos las bicis en el garaje, nos metemos en la casa y nos saca un café y un té caliente. Charlamos un rato y ella se va a la marcha rosa de octubre. En Francia durante todo el mes hay marchas por el cáncer. Nos quedamos en casa, una ducha caliente, un poco de reposo y bajamos a charlar con Francis, le digo que en mi tierra el se llama Patxi y casualmente nos saca un zomo de la marca blanca del Intermarche que se llama “Paquito”, le decimos que su nombre en España es ese y se ríe.
Durante la tarde intento escribir esta crónica, pero charlamos a gusto y sobre todo cuando llega Françoise que es un terremoto de alegría. Hablamos de sus viajes, de sus profesiones, ella bibliotecaria y él de los primeros en trabajar en IBM cuando inventaron los ordenadores. Anda que no han evolucionado. Ves a un abuelo y no te imaginas que ha visto desarrollarse la informática como de la invención de la rueda al espacio. Preparamos la cena, nosotros ponemos una ensalada con un poco de todo y ellos hacen unas endivias con jamón y queso gratinado que están riquísimas. Estas experiencias en Francia con gente local, están siendo increíbles.
