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ETAPA 291 BANASSAC-PONT DE SALARS

56KM 715+

Nos despertamos en la que puede ser nuestra última noche en tienda de campaña. Sin farolas ni ruidos extras descansamos bastante bien. Recogemos todo relativamente rápido y decidimos desayunar en una pastelería que hay a 18km, así arrancamos la etapa y hacemos algo de hambre. La tienda está bastante seca así que nos facilitará luego poder dejarla durante días dentro de una bolsa. El camping está tranquilo, no está mal, pero si algo dejado, los baños están llenos de telarañas y el argumento es que las arañas son buenas para comer mosquitos, pero ducharte con un festival de telarañas sobre la cabeza no da mucha tranquilidad. Esta pequeño pueblo tiene más historia de la que parece, inicialmente se llamaba Condatomagus, y es que esto era un asentamiento galo de la época romana, tiene más de 2.000 años de historia y estaba dentro de la ruta comercial. Aquí se hacia mucha cerámica sigillata.

Seguimos 10km el curso del río Lot y vamos llaneando por una pequeña carretera con la niebla posada sobre los prados. Hay pequeñas poblaciones y algunas de las casas parecen castillos. El estilo de casas de Bourg que hay en otros pueblos ha cambiado y son más robustas, de piedra grande, vigas de madera y techos apuntados. Seguimos el río hasta Saint Laurent d´Olt. Este pueblo ubicado en lo alto se ve desde lejos. Vemos la iglesia en lo alto y esperamos no tener que subir hasta allí como parte de la etapa, pero un meandro del río rodea la ciudad por debajo y pedaleamos con el río a la derecha y todo el pueblo en lo alto a la izquierda. A poco de salir del pueblo comienza nuestra primera subida del día, 4km que van ascendiendo suave y donde nos elevamos sobre el valle. El día que ha salido nublado hace amago de despejar al comienzo de la subida, pero antes de terminar ya nos muestra que el pronóstico de lluvia es real y que quizá nos mojemos antes de terminar etapa. La subida es llevadera, pero saber que en pocos kilómetros pararemos a desayunar motiva para pedalear con más brío. Esta zona era ruta de antiguas rutas jacobeas. Nosotros llegando a San Saturnin de Lenne en bici como hace muchos años lo harían peregrinos a caballo.

El pueblo está impecable. Es pequeño, con casas de piedra en perfecto estado, una iglesia que te encuentras tras una arboleda con una fuente seca a los pies. Ahí hay un economat abandonado con una enredadera seca en la pared y en frente lo que nosotros esperábamos fuera nuestra Boulangerie cálida para desayunar. La mala noticia es que es un local con varias máquinas con pan y bollería dentro de puertezuelas. Metemos los códigos, pagamos y se abren las dos puertas, una barra de pan y dos bollos. Nos sentamos bajo una cruz de hierro sobre la fría piedra y mirando el cielo por si se pone a llover. En tiempos estos pequeños comercios tendrían tenderos y mucha vida, la situación actual cierra negocios o monta vendings. Las relaciones humanas van desapareciendo y los números imperan. El tipo de negocio no nos quita el hambre y gozamos de un pan con nocilla y nuestro café soluble frío. Dentro de nada se acabará esta aventura y echaremos de menos estos momentos.

Desde ahí tenemos otros 20km favorables por campos de pastos y tranquilos. Hace una temperatura que nos obliga a ir con perneras y cortavientos. Desde la subida a La Paz que no llevaba perneras toda la etapa. La realidad es que estamos en octubre y la temperatura ya va bajando. De cualquier manera el cielo respeta y seguimos secos. Disfrutamos de la bajada hasta Laissac. Una pequeña ciudad como muchas francesas con calles enrevesadas. La estructura urbana de damero de países soviéticos no llegó a Francia. No os imagináis lo complicado que es seguir un mapa para ir hacia la carretera que quieres en Francia. Hay muchas vías secundarias y a un cruce llegan a veces hasta cinco o un poco más allá es la tuya y como te despistes estás bajando por la que no te tocaba. Así que ando atento al móvil, pero no puedo evitar escuchar los mugidos que hay bajo un techado enorme. Aquí se celebra el mercado de bestias de la zona. Lleva más de 600 años realizándose un mercado de ganado en esta ciudad. Es uno de los centros más importantes de Francia y en 2021 pasaron más de 70.000 piezas de ganado por este mercado. La casualidad ha hecho que pasemos el día de la semana que se celebra: los martes. Dejo la bici aparcada y me acerco. Ahora hay camiones aparcados con las rampas preparadas para cargar las vacas. Una nave enorme con recintos vallados y puertas que se abren y cierran para crear pasillos para enfilar el ganado hacia los vehículos. Suenan los mugidos, hay varios grupos de vacas de diferentes razas. Muchos ganaderos, con sus varas amarillas, bastones y con gorras, chapelas y abrigos. Casi todos vistes de oscuro. Algunos miran el género desde una plataforma en lo alto y por el altavoz se oye al speaker subastar la pieza. En una pantalla se lee el nombre de la vaca, el peso y el precio, va por 1.940€ y parece que se ha vendido.

Dejamos la feria a espaldas y vamos a por las segunda subida del día, unos 9km con un pequeño descanso a los 2km. La primera subida es dura, con rampas del 11% y nos calienta rápido y sobre todo nos quita toda la ropa. La segunda parte es más fácil, una subida por un bosque otoñal, con hojas naranjas y marrones por todo el suelo, cientos de árboles y muchos matices de verdes. Vamos casi solos y disfrutamos del silencio del bosque.

Hoy la etapa es corta y cuando llegamos al alto estamos en la meseta de Levezou de la región de Aveyron. Nos queda una bajada hasta Pont de Salars. Hay una zona de lagos que parecen naturales y que en este momento están bastante secos. Lo curioso es que son artificiales. Tras la 2ªGM, Francia en su campaña de crear electricidad trajo a miles de trabajadores, sobre todo del norte de África, Italia y España y en cuatro años construyó estas presas que darían electricidad a la zona. Se levantó una mini ciudad y la consecuencia fue que desaparecieron cinco molinos y 350 explotaciones agrícolas. Cuando llegamos al camping, de nuevo está desierto, no sé si somos lo únicos, pero no vemos a nadie más. Por las justas hay alguien que nos da la llave del sitio donde dormiremos. Nos explica que está muy bajo el pantano por obras en la presa, no por la falta de lluvias.

Por suerte la única ve que hemos visto a alguien en recepción en dos días ha sido cuando llegamos. No sabía ni de nuestra reserva. Nos da la llave, aprovechamos un rayo de sol para secar la tienda de campaña y nos metemos metemos dentro de la caseta. Ducha y comemos unas latas que tenemos de casualidad de alubias. Toca ir acabando las reservas ya que estamos cerca de casa y esa despensa que llevamos por si acaso ya no tiene sentido. En África o Sudamérica que quizá no haya comida en días, ahora no tendremos problema. A la tarde compramos comida para dos días y por suerte, en nuestro día de descanso volvemos a ver llover desde el cristal. El porcentaje de días de lluvia que han caído en días de descanso es super favorable en todo el viaje. Aunque aún nos quedan nueve etapas y de todo puede pasar. 

 

 
 
 
 
 
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Una publicación compartida de Y OS LO CUENTO/RUMBOS OLVIDADOS (@yoslocuento)

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