67KM 730+
Nos despertamos por primera vez en Francia y lo hacemos a los pies de la ruta que va al Mont Blanc. Es la cima más alta de la Unión Europea, 4.805m. Es la primera vez que estamos aquí y ver esas paredes verticales, los glaciares, impresiona mucho. Pero toca hacer una severa reflexión, la realidad de los glaciares es dramática. Son fundamentales para la vida, además de suponer un regulador de temperatura, son un depósito de agua vital. Durante los veranos van soltando agua a los ríos que abastecen de agua dulce para beber, para generar electricidad, para cultivar, pero cada vez hay menos agua porque el retroceso ha sido evidente. Podríamos poner el comienzo en 1850 cuando una pequeña edad de hielo termina y los glaciares estaban en sus máximos. Desde entonces ha ido retrocediendo poco a poco, pero con la industrialización y el cambio climático el retroceso es muy grave. Ya avisaban en los años 70 los científicos y seguimos sin tomarlo en serio. Sin contar Antártida y Groenlandia, desde 1975 se ha perdido el 7% de la masa de hielo global, un aumento de 2,5cm del nivel del mar. En los Alpes es del 56%, en los Pirineos del 95% y evidente en el último lustro, que las cifras son salvajes. Esas masas glaciares se van para no volver con lo que suponen para la vida. El problema es que cuanto menos hielo hay, menos refracción de los rayos solares hay, más absorción se queda en el mar, más se acidifica, más C02 se fija, más animales mueren, se modifican las corrientes, más se calienta la tierra, más CO2 del permafrost se suelta del hielo, fijado durante millones de años a la atmósfera… No hay nada bueno en todo ello y ciertos sectores de la sociedad miran para otro lado por sus intereses económicos, total no estarán aquí cuando el planeta sea incompatible con la vida y todos nos estemos matando por el agua, un espacio verde o comida.
Después de desahogarme con esta reflexión climática, iniciamos la etapa. En principio son 67km relativamente suaves y ya sabemos donde vamos a dormir, en un camping, así que nos levantamos con la calma y desayunamos antes de comenzar la etapa. La noche no ha sido muy fría, pero tenemos la tienda mojada. El sol está al otro lado de la montaña con lo que estamos en sombra y toca salir abrigado. En unos 8km tenemos que elegir o un camino de 2km o subir un pequeño puerto. Poco antes de llegar a la bifurcación el sol ya nos da y nos tenemos que quitar toda la ropa. En ese sitio hay un pequeño parquecito con una cabina de teléfonos de Londres con libros dentro. Siempre me han gustado esas iniciativas que fomentan la lectura, pero sobre todo que funcionan porque nadie hace abuso de la confianza.
Hasta la fecha los caminos han sido de gravilla, pero favorables, así que nos arriesgamos, “sólo son 2km ¿qué puede pasar?”. El camino comienza bien, pero pronto se empina, hay más piedras, más gravilla y no es fácil ir sobre la bici. El problema llega cuando de repente hay una cuesta super empinada por la que tenemos que ir u otro camino que va hacia abajo. Elegimos la opción fácil y descendemos algo más, pero hay otra trifurcación o regresar a la autovía o entrar en una finca privada o subir por un camino de bosque empinado. Esto parece cada vez una encrucijada peor. Son 300 metros dentro de la finca y pensamos que quizá si el explicamos al dueño, nos deje regresar al camino normal. Pero a los pocos metros vemos un mastín y nos giramos suavemente sin llamar mucho la atención. Toca el camino empinado, con piedras y raíces. Empujar 60kg de bici con los brazos poco trabajados durante año y medio nos pone a mil. Llegamos a las vías del tren y gracias al mapa conseguimos después de muchos esfuerzos regresar al camino. Tocarán otras dos cuestas y una bajada super empinada que yo puedo hacer montado, pero Shei tiene que ir con la bici en la mano. Esos 2km han sido mucha más paliza que el puerto seguro, pero uno no tiene las respuestas, a veces sale bien y otras mal. Lo que nos alucina es cuando ves vídeos de cicloviajeros que se meten por caminos de montaña imposibles y salen empujando la bici. Con pesos como los nuestros no haces 20km en un día. Otro tema es cuando les ves con temperaturas bajo cero y nieves.
La cuestión es que regresamos a la carretera y vamos por una secundaria por pueblitos de cuento, con casas mirando a las montañas y praderas con vacas y ovejas. Bajamos hasta el río con varios parapentistas por los cielos, hace un día buenísimo. Desde ahí comienza una subida de 12km suave. La primera parte es algo más dura hasta Saint Gervais. Un pueblo muy bonito desde el que se ve todo el valle, con turismo invernal, funiculares surcando los aires y muchas motos disfrutando del puerto. Seguimos subiendo y a partir de ahí quedan 8km más suaves que van dando curvas por bosque y con vistas a todo el valle con montañas. Otro lugar al que me vendría a vivir y mucho más barato que Suiza. Cuando llegamos a la cima hay un supermercado abierto, es domingo, así que aprovechamos y compramos la comida para dos días y de paso comemos en un banco sentados. Nos lo tomamos con calma. Por la razón que sea, estamos los dos muy cansados. Quizá los esfuerzos de Suiza, la salida por el Forclaz, han pasado factura.
Desde ahí nos quedan 34km hasta Albertville, supuestamente de bajada, pero es de esas bajadas con repechos sorpresa que te van minando. Pasamos varios túneles y bajamos por una zona encajada por el río con paredes verticales. Es muy bonito pero muy estrecho y hay mucha circulación. Por suerte los coches respetan bastante. En Ugine nos unimos a la carretera principal, hay un carril bici que va paralelo a la autovía. Y por fin ya sólo nos queda disfrutar de los últimos kilómetros tranquilos, paralelos al río L´Arly. La tarde es buenísima y llegamos a un camping municipal que nos sale bien de precio para dos noches.
Tenemos ganas de descansar e instalarnos y en el momento que montamos la tienda de campaña aparece una mujer con una bici eléctrica y un pinchazo. Me pide que le hinche la bici, pero sé que no es eso. Así que le desmonto la rueda y le saco un clavo enorme. Le arreglo el pinchazo y se quedan felices. Viajan en una autocaravana enorme, son suizos y llevan meses viajando. Shei les cuenta el proyecto y se quedan con el nombre de la web. Al rato vienen y nos dan dos refrescos y 10€ para el proyecto. Super agradecidos, pero con el favor que les he hecho y con la pasta que tendrán, los 10€ en monedas nos resultan graciosos. De cualquier manera todo suma. Nos instalamos, ya se hace tarde, así que dejo las tareas para el día siguiente que tenemos descanso y nos relajamos cenando. Hace buena noche, así que contentos. Vamos a aprovecharlo, que parece que nos viene frente de lluvias.
