83KM 225+
Descansamos bien en casa de Adrian, cuando nos levantamos Pablo ya está listo para ir a trabajar y Adrian nos espera con el ordenador para mostrarnos la manera de llegar por la ruto 1, que es una ciclovía. No es intuitiva, así que hay una aplicación que te muestra todas las ciclovías y rutas de monte del país. La descargo y me fijo los lugares por donde tendremos que pasar. Es mucho más engorroso que ir por la carretera, pero ni comparación con la tranquilidad que nos da. La idea es irnos pronto porque mi bici hace días que hace un ruido en el buje trasero. Creo que son las levas del núcleo que no vuelven bien y da saltos, pero quizá sea algo peor. La cosa es que Adrian se quedó con las ganas de charlar el día anterior y no hay manera de despedirse. Es un chico super majo y la verdad que en otras circunstancias nos quedaríamos más, pero además del arreglo, tenemos 80km de etapa.
Así que bajamos todo al portal, voy a por las bicis y a las 8:20 nos ponemos en marcha. El carril bici transcurre por zonas industriales, a ratos por ciudad, a ratos por carretera principal y a ratos por el río junto a los cultivos. La realidad es que es la etapa más fea desde que entramos en Croacia, no es la mejor despedida a nivel de paisajes para Suiza. A los 9km salimos de la ruta para entrar en Visp e ir a un supermercado para comprar algo de desayuno. Estamos con hambre, la cena del día anterior fue algo liviana y ya son las 9:30 de la mañana.
Con los depósitos llenos salimos a por la etapa, nos quedan más de 70km tendentes hacia abajo. El día será una especie de yinkana buscando la ruta o la mejor opción. Entre mirar la aplicación, google maps, los carteles del camino, hay muchos momentos que nos tenemos que parar para situarnos. En comparación con días previos y sobre todo de las rutas ciclables italianas casi no hay ciclistas, pero seguimos viendo. El sol ya sube por encima de la montaña y nos quitamos algo de ropa. Pasamos por los pueblos que están algo alejados de la carretera y son zonas con casas enormes. Todo transcurre por un valle de unas montañas enormes a ambos lados. Todo llega hasta Martigny donde asciende el Forclaz.
Hoy los kilómetros a pesar de lo llano que es no avanzan muy rápido. La tienda de bicis está en Uvrier a los 55km de etapa. Es la tienda de Caroline, nuestra anfitriona que nos acoge dos noches. Casualmente le escribí para saber si conocía una tienda de confianza y barata y me dice: “¿qué te parece la miía?”, así que felices. Caminos, carreteras en obras, muchas carreteras en obras. Desde que hemos entrado en Suiza hay cortes cada dos por tres. Suponemos que es final de verano y antes de que llegue el invierno quieren mejorar todo. Pero nos ha tocada parar en semáforos muchas veces.
La ruta a partir de la mitad de la etapa ya transcurre casi toda por un carril bici pegado al río y te aleja de lo urbano e industrial, pero la sensación que nos da es de aburrida y fea. Aunque la realidad es que bajamos por un valle impresionante, pero tu mirada está más en los coches que en las vistas. El buje cada vez mete más ruido, es como si supiese que va a llegar a la tienda y me dice, “ya te he dado muchas oportunidades, o me llevas a la tienda o me rompo”. Así que pedaleamos con ganas y por fin llegamos a una tienda gigante con todo tipo de bicis, bar, dos talleres, vamos un paraíso. Caroline sale a recibirnos, nos ofrece un café y me quedo con Samuel, el mecánico. Un chico francés que lleva 16 años viviendo en Suiza y que sube la bici al caballete. Cuando mira la rueda no hace ruido y le describo lo que creo que es y cuál puede ser el fallo. Así que desmonta el núcleo y ve que las levas no regresan a su sitio. Las limpia, vuelve a meter la rueda y parece que todo está en su sitio. De paso fabrica una pieza para el eje pedalier y descubre que mi cuadro está roto donde la pata. Las dos pletinas están tan prietas y llevo tanto peso que se ha agrietado. Cree que con seguridad llegaré a casa, pero tocará soldarlo. Ahora el problema, que es la pata, es la solución, ya que da unidad al cuadro, si la quito, se romperá del todo. Parece como si la bici estuviera autodestruyéndose, sólo necesito que aguante 1.000km más y 17 etapas.
Dejamos a Caroline y Samuel y afrontamos los últimos 25km, ya es más tarde de la 13:30 y el viento que viene del oeste sopla con fuerza en nuestra contra. Llegamos a día de descanso, tenemos muchas cosas que hacer, enviar el 17º artículo, actualizar las etapas atrasadas, lavar la ropa y anticipar alojamientos en Francia. Nuestra casa está a las afueras de Fully, es una casa de una planta entre viñedos. Está abierta, pero Caroline y Joakim están en el trabajo. La casa es espectacular, tienen cuatro hijos, pero tres están fuera, así que ahora está casi vacía. Nosotros dormiremos en una habitación de invitados en el sótano y nos relajamos. A la tarde cuando llegan, Caroline prepara una cena sencilla, pero deliciosa. Por suerte los dos hablan español y la conversación y reflexiones son más profundas. Joakim es periodista y habla más de seis idiomas, nos sentimos como chimpancés.
El día de descanso rematamos todas las tareas y conocemos a tres amigos de Joakim. Desde hace 30 años se reúnen los viernes para comer. Charlamos sobre muchas cosas, sobre esa supuesta neutralidad de Suiza, pero que al igual que el resto del mundo observa el genocidio de Palestina, sobre nuestro viaje, sobre la de profesionales que busca Suiza, entre ellos enfermeras. Nunca se sabe. Descansamos el resto de la tarde y a la noche rematamos Suiza con una raclete que hace Caroline. Mejor despedida del país imposible. Resulta que el país más caro de Europa, nos ha salido el segundo más barato gracias a la generosidad de la gente local.
