62KM 1500+
El día anterior, llegan antes de que nos vayamos a la cama y nos quedamos hasta tarde hablando de su proyecto y el nuestro, de la realidad de África, del mundo, de la cooperación, de cuál es la mejor manera de cambiar las cosas, de muchas cosas. La conexión con Ángela y Marco es inmediata y disfrutamos mucho de la conversación. En mi caso creo que doy un paso más en ciertas reflexiones y aunque no lo sepan aprendí cosas nuevas. Nos vamos a la cama en una casa que puede ser la nuestra. Al despertarnos ya están con el desayuno preparado y tanto ellos como nosotros tenemos que irnos pronto, pero se nos quedan muchas cosas por hablar. Sabemos que nos volveremos a ver, de ocio y compartiendo proyectos. Se marchan antes de que recojamos todo y dejan la puerta abierta. Me parece un absoluto privilegio vivir en un lugar donde tu puerta de casa está abierta, que en el descansillo tengas un armario con cosas y sepas que nadie se va a llevar nada y que las bicis estén intactas en plena calle. Hemos estado en lugares en el mundo donde es impensable que eso suceda, ni siquiera puedes dejar la bici sola un minuto para comprar la comida en una tienda.
Comenzamos la etapa por un camino de gravilla que nos recomienda Marco y es un acierto, antes de entrar en la tierra, casualidad regresan de su recado y nos saludan efusivamente y nos dan ánimos. El día anterior les comentamos que nadie nos ha dicho nada desde hace varios países y nos sacan una sonrisa. Lo hacen en castellano, Ángela habla siete idiomas y Marco cuatro, es increíble.
La etapa comienza subiendo ligeramente por un camino de bosque sombrío. No hace mucho frío, pero vamos abrigados. Nos cruzamos con algunas personas que van en bici hacia el trabajo. Tenemos unos 18km paralelos al río y cerca de la carretera y la vía del tren. Nuestros trenes rojos siguen siendo parte del paisaje y los echaremos de menos cuando salgamos a Francia. Agradecemos pasar al lado derecho del río porque ya está insolado, aunque ahí las cuestas son más pronunciadas y sumamos desnivel inesperadamente. Por ese camino están las casas como donde viven Ángela y Marco, se llaman chalets, son de madera oscura, creo que quemada para tratarla para la lluvia. Además nos encontramos papeleras con bolsas para gestionar las heces de los perros cuando sales a pasear con ellos. Son en esos detalles o en lo de las bicis sin candar lo que define la calidad de vida. También es verdad que cuando llegamos a Trun, compramos un poco de salchichón, queso y pan y nos cuesta 14€, un disparo a la cartera inmenso. Por ese precio comemos tres días en Bolivia, con sopa, arroz, carne y jugo. Dos bocadillos a 7€ cada, casi ni en los aeropuertos.
A lo tonto ya hemos subido 300+, pero aún nos quedan 1200+ en los 32 hasta la cima del Oberlap Pass. La etapa es dura. Por suerte hace muy buen día. Subimos relativamente poco a poco hacia Disentis por un valle abierto donde todo lo que nos rodea son montañas y prados con vacas y ovejas super peludas. No hay mucho tráfico así que vamos bastante tranquilos. Nos cruzamos con varios bikepackers y comentamos que desde Pamplona hasta el final de Serbia, en 16 meses no habremos visto más de 60 cicloturistas. Desde Croacia hasta aquí más del doble. Tampoco son muchos si los comparamos con la de moteros viajando que han sido miles en todos los continentes. Para lo caras que son esas motos que superan ya los 20.000€ es surrealista la de moteros que hay.
En Disentis paramos para comer un poco antes de afrontar la subida, hay un monasterio blanco con dibujos en color rojo. Con este paisaje, aquí todo es bonito. Cargamos agua en una de las fuentes, aquí todas tienen el chorro saliendo permanentemente. Me imagino a un africano viendo eso y alucinaría después de tener que caminar más de una hora por agua. Con algo de comida en el estómago salimos hacia Tujescht desde donde comienza el puerto. Otros 10km cada vez más empinados. Todo el día vamos sumando metros y se nota. Sobre todo cuando llegan los 10km que nos separan de la cima. Comenzamos a buen ritmo y pienso que quizá nos cueste menos de lo que pensamos. La subida en la primera parte va lomeando. En cada curva vemos la siguiente y como subimos poco a poco. Las montañas que nos rodean cada vez son más bajas. Llegamos a una especie de circo donde hay cascadas y a falta de 5km nos adelanta un chico que va ligero. Nos saluda como casi nadie ha hecho desde hace tiempo y le deseamos buena subida. Desde ahí Shei comienza a flaquear, ya acumula cansancio y encima tenemos viento en contra. No son grandes desniveles, pero son constantes. En el tramo final nos tocan curvas de 180º que van subiendo poco a poco y vemos ya todo lo recorrido allí abajo. Los kilómetros se hacen eternos y no sé como motivar a Shei. Bueno, en realidad sí, no hemos comido y tenemos unos huevos duros y dos bocadillos de salchichón con queso esperando. No es gran cosa, pero ayuda. El viento, el frío hacen duros y largos los últimos metros, pero como todo, llegamos al cartel de los 2044msnm de Oberlap Pass. Varias motos alrededor, un faro rojo de mar que resalta en la cima y un par de bares con gente en sus terrazas. Nosotros nos ponemos en un banco al sol, nos abrigamos que hace mucho frío y nos disponemos a comer. Se acerca el chico que estaba subiendo y se llama Olaf, es holandés y lleva una temporada trabajando en un refugio de montaña. Charlamos un buen rato y se lleva nuestro contacto. Así da gusto. Terminamos de comer, nos templamos con los rayos de sol dándonos en la cara y nos abrigamos para la bajada. Esta parada con nubes sería una penuria. De vez en cuando vemos llegar algún ciclista y casi van sin ropa. La gente de aquí es de otro planeta.
Esta vez vamos bien tapados y sufrimos menos la bajada. Son 12km hasta Andermatt. Pasamos al siguiente valle y es impresionante. Hace ya muchas etapas que hemos perdido la noción de la belleza y la echaremos de menos. Tratamos de contemplar todo mientras bajamos y las últimas eses nos dejan en un pueblo muy bonito, empedrado en el centro. Compramos algo de comida para la siguiente etapa y vamos en busca del camping. Dado que está prohibido acampar por libre, no queda otra. Pero alguien ha sacado partido a un parking para las autocaravanas y enfrente en un prado las tiendas. Los baños y las duchas son de la estación de esquí y no estás dentro de un recinto, estás en plena carretera. Y no es barato, 30€ por dormir en el suelo. Por suerte el sol se mete al fondo, por donde iremos al día siguiente y nos da algo más de calor hasta las 18:00. Nos da tiempo a montar todo y ducharnos. Pero en cuanto se mete el sol baja la temperatura de golpe y toca abrigarse. Para estos días hemos porteado ropa de abrigo durante meses y le encuentras todo el sentido. No hay nada como regresar a casa y ver que has usado todo. Hacemos tarea, cenamos a 5º y al saco, que al día siguiente toca el Furka Pass y tiene 12km exigentes.