66KM 700+
Las tres noches han sido de las más frías del viaje, pero las hemos gestionado bien. Los dos días de descanso han venido muy bien y estamos super agradecidos a Mark y Adriana por dejarnos un precio simbólico. Por suerte la tercera noche es la que mejor hemos dormido. El despertador suena a las 6:30 y hasta las 7:15 no salimos del saco. Quiero pensar que la etapa será más fácil y que no importa tanto. La humedad relativa en este lugar es de las mayores de todo el viaje y metemos un kilo de agua más dentro de la bolsa, imposible secarla ni quitarle el agua. Vamos a paso de perezoso y sin desayunar para no perder mucho tiempo, pero no sé que hacemos que se nos hacen casi las 9:00. Nos abrigamos porque hace frío y comenzamos bajando. Nos ponemos hasta el pantalón plástico. Nos despedimos de Mark y nos lanzamos a por una nueva etapa. El cielo está despejado y nos ofrece las vistas que nos perdimos el día que llegamos al camping. En menos de 2km llegamos a Bergün, miramos mal el mapa el día que llegamos y pensábamos que estaba más lejos. Con lo que hicimos toda la subida con comida para tres días. Además parece muy bonito. El típico pueblo que uno imagina en Suiza, con sus casas de madera de techos puntiagudos, las iglesias decoradas por fuera, calles estrechas y empedradas, las fuentes sacando agua cristalina constantemente. Si no hubiéramos calculado mal, nos habríamos acercado a dar un paseo.
Los trenes rojos siguen decorando nuestro paisaje y de vez en cuando trazan líneas en nuestro horizonte. Bajamos unas cuantas curvas cerradas más y el perfil se va suavizando un poco. A los 10km nos quitamos ropa porque hemos descendido unos cuantos metros y porque nos llega una subida en Albula inesperada de 3km que nos calienta rápido. Desde ahí hasta Thusis seguimos bajando con el rio abajo, un paisaje increíble de montañas con casas esparcidas por todo el paisaje. Algunas en lugares imposibles en mitad de la montaña. Tenemos cuatro túneles para llegar y son muy estrechos, ya nos ha avisado Mark que quizá mejor tomar un tren hasta Thusis, pero a la entrada de los túneles pone cuidado bicis y nos ponemos la luz roja detrás. Apretamos dientes y pedaleamos. Excepto uno que se nos hace eterno, el resto los pasamos bien. El viento frío que se acelera por el túnel nos deja helados. Una bajada rápida nos lleva a Thusis. Son casi las 11:00 y llevamos sólo 30km. La etapa no es muy larga y hoy hace bueno, son de esos días que puedes permitirte ir más tranquilo.
Comemos con hambre, la verdad que disfrutamos más del desayuno cuando arrancamos sin comer nada. Justo cuando estamos elaborando la lista de la compra recibimos un mensaje de una chica que tiene warmshowers (la aplicación que acoge a ciclistas) en el pueblo que queremos acabar la etapa. La idea era acampar a escondidas detrás de un polígono. Pero ese mensaje nos alegra el día. Ya que llegaremos directos a un lugar. Nos dice que no estará en casa, pero que ha dejado la puerta abierta y nos manda una foto de donde dormiremos. En donde vivo es impensable que una casa esté abierta a la calle y menos que dejes pasar a un desconocido a tu casa. Que bonito sería que el mundo entero pudiera ser así, que todo el mundo se sintiera seguro, que no te importase que entra en tu casa, pero…
Con el estómago lleno y la noche solucionada salimos de Thusis por una carretera secundaria que nos llevará a un valle tranquilo. Desde ahí ya comenzamos con las subidas. Al ser las montañas tan altas, mucho tiempo pedaleamos en sombra y se nota la bajada de temperatura. Vemos el río Posteriur abajo con un color de agua turquesa, casi de dibujos animados. Parece muy fría. A los 12km llega nuestro desvío hacia ese valle. Una carretera tranquila, por bosque, prados y con vistas a las montañas. Otro de esos días que hacen fácil viajar en bici. Las casas son de madera tallada, muchos graneros, algunas son centenarias y es una mezcla entre pueblos de caseríos con un nivel de vida altísimo. Mantienen el folclore o la tradición arquitectónica, pero con un coche eléctrico en la puerta. Algunos pueblos son de postal y con esas vistas dan ganas de empadronarse.
La etapa tiene primero una subida suave que llega a un desfiladero desde el que se ve el río cientos de metros más abajo creando un valle. Pedaleamos por esos acantilados hasta la subida más dura del día. 2km al 10% con varias eses hasta una zona de prados donde las vacas y cabras pastan plácidas. Hasta los establos son bonitos. A los 55km se acaban los esfuerzos y nos queda una bajada de 10km hasta Ilanz por pueblos muy bonitos. Este tipo de valles ya no los tendremos hasta terminar Suiza, ahora iremos por la principal subiendo varios puertos a más de 2.000 metros. De momento disfrutamos de este día y llegamos a la ubicación que me ha mandado Ángela. Es un caserío de 1929 que mantiene toda la estética tradicional por fuera, pero que lo han dividido en apartamentos por dentro. Varias bicis aparcadas debajo sin candado, herramientas, todo a pie de calle.
No están en casa y la puerta está abierta, pero tenemos que secar la tienda de campaña y la lona, así que desplegamos todo en el cemento y comemos algo que nos ha sobrado del super. El sol no pega muy fuerte y tarda un buen rato en secarse, pero por fin podemos acceder a la casa. Un piso sencillo, acogedor y confortable. Nos duchamos y escribimos la etapa hasta que llegan Ángela y Marco de andar en bici. Son una pareja de nuestra edad que hace poco han regresado de un viaje de once meses por África. Tienen también un proyecto con centros de rehabilitación en India e Indonesia que se llama: suportbeyondthebarriers.ch, con el que apoyan a trabajadores que cuidan de personas con discapacidades. Nos parece super chulo y lo más seguro es que hagamos algo en el futuro con ellos. La pena es que ambos tienen citas esa tarde y después de la cena (temprana) se marchan y nos quedamos solos rematando las tareas. Nos vamos a la cama con la idea de desayunar con ellos y afrontar una etapa dura hasta Andermatt.