74KM 1140+
Nos metemos a la cama con una tormenta eléctrica que corta hasta las conexiones. Aunque el pronóstico nos daba paz climática, las montañas son imprevisibles. Esperamos que al despertar el panorama sea diferente. La altitud y un te antes de irme a dormir me hacen levantarme tres veces, quizá la edad ya también. Al día siguiente pasamos a Suiza y hemos decidido dormir en Le Prese, así acortamos subida al Passo Bernina. Cuando suena el despertador, al rato, después de tres vueltas y cuatro resoplidos, me asomo a la ventana. No llueve, pero todo está cubierto de niebla.
Desayunamos con cero apetito, pero la etapa, aunque es menos dura que días anteriores, tiene más de 1100+ y hay que comer algo. Es curioso porque la noche anterior nos metimos a la cama pensando en desayunar y hoy que necesitamos comer bien, estamos sin hambre. Yo como de todos modos, pero Shei no mucho. Recogemos todo y nos da pena dejar otro de esos refugios que nos hemos encontrado como en casa. Cuando bajamos todo a la planta baja, los vecinos salen para ir al trabajo. Vivir en un pueblo de montaña enfocado al turismo, que en determinadas épocas se queda casi vacío tiene que ser desolador.
La niebla se ha ido casi del todo, tenemos un repechón hasta el Passo Tonale donde nos hacemos una foto en un monumento levantado por los caídos en la 1ªGM. Por estas montañas se desarrollo la guerra blanca, por hacerse en invierno. Si no te mataba el enemigo, lo hacía el frío. aquella gente sí que sería dura, no sólo estarían con pocas provisiones, la ropa no era muy técnica, la dureza del clima, las noches eternas haciendo guardia, no quiero ni imaginarlo. A parte de las batallas bélicas, por esta zona Coppi y Bartali, dos de los mitos ciclistas italianos, tenían sus propias batallas por estos puertos. Bartali apareció primero y llego Coppi en 1940 arrasando. Pero la 2ªGM paralizó la carrera hasta 1946. Hoy en día, un deportista en su apogeo, le cortan su carrera cinco años y quizá no gane nunca más, pues estos dos siguieron pedaleando hasta mediados de los 50. Uno 15 y el otro 20 años compitiendo, es una locura en aquellos tiempos donde un deportista mayor de 30 ya era viejo. Aunque la verdadera batalla la gano Bartali, durante la 2ªGM, en sus entrenamientos llevaba documentaciones falsas dentro del cuadro para sacar a judíos. Ayudó a miles. En 2013 Yad Vashen, el parlamento israelí lo nombró justo entre las naciones. Me parece de una hipocresía y de una ceguera inmensa, que sólo vean buenas acciones cuando se hacen hacia los judíos, pero sean capaces de destruir el mundo y pensar que es su destino. Quizá Bartali, si supiera en que se han convertido aquellos judíos que emigraron a lo que después sería Israel, se lo hubiera pensado dos veces.
Nos abrigamos en el Passo Tonale, tenemos 30km de bajada hasta Edolo. Hace frío y la niebla se mete por todo, pero los chubasqueros que nos trajeron Giancarlo y Emanuela, nos abrigan mucho. La primera parte hasta Ponte di Legno volamos, hay desnivel y disfrutamos de las vistas. En ese punto la carretera se desvía hacia el Gavia y más allá el Stelvio, son dos cimas míticas que habría dado épica a nuestro viaje, pero la realidad física es que no estamos super para afrontar esas mega subidas. Habrá que regresar a conquistarlas. Hasta Edolo el desnivel es más suave, pero llegamos con una media de 30km/h, que no habíamos tenido en todo el viaje. Antes de llegar hay un desvío hacia el Mortirolo. Miguel Indurain ganó los giros de 1992 y 1993, pero en el 94 se encontró con un Berzin con gasolina super y un Pantani que surgía en la esfera ciclista. El 5 de junio, en ese puerto, Pantani se escapó y alcanzó el segundo cajón del podio, Miguel no consiguió seguirle y sería su último giro.
La temperatura sube y sobra todo. Hace bueno y desde ahí se va hacia Aprica, hay mucho turista con motos, es una carretera muy bonita. Tocan 14km de subida suaves, llevaderos, con alguna rampa dura, pero los hacemos bien. El día de descanso y que llevamos poca tralla ayudan a llegar a esa pequeña ciudad en la montaña. Nos abrigamos de nuevo, porque toca bajada hasta Tirano. 11km que volamos, bajamos de 1200 a 400msnm en nada. Pero lo más espectacular es que hasta ahora, habíamos tenido paisajes de montañas enormes, pero pedaleábamos por el valle viendo las montañas más cerca, pero en una de las curvas vemos todo el valle abajo y a los dos lados las montañas enormes, como paredes imposibles. Hay nubes enganchadas. Nos recuerdan a sitios por los que hemos pasado en Bolivia, Costa Rica, Colombia. Nos sentimos allí. Impresiona ver el paisaje. Nosotros nos desviamos por un seseo en la montaña hasta el río. Lo cruzamos y paramos en un supermercado para comprar la cena. Son las 12:00 y aunque es algo pronto, comemos los sándwiches que tenemos y algo de fruta. Viene la subida y es dura.
Al kilómetro de salir de Tirano llegamos al país 40 del viaje, Suiza. Estrenamos el país con rampas del 10%. Nos adelanta por un lateral el Bernina express, uno de los trenes que hace uno de los recorridos de ferrocarril más bonitos de Europa. El regional y este tren son rojos y nos van pasando de vez en cuando. El Bernina es el turístico y vale mucho más. La subida son casi 8km, pero se hacen durísimos. En el paso fronterizo nadie nos controla ni al salir de Italia ni al entrar en Suiza. Esta parte es más angosta comparada con el valle que acabamos de dejar y nos sentimos algo más encerrados. Nuestro objetivo es llegar a Le Prese y dormir en un camping que hemos visto. Al día siguiente tenemos la segunda parte de la subida, 16km hasta los 2.300 metros. Pero veo sufrir a Shei y pienso que una subida más o menos en el viaje no lo cambia, pero ir en ese tren, sí. Así que cuando llegamos arriba nos acercamos a la estación y por 15€ cada uno tenemos una hora de paisaje, descansados y con un recuerdo diferente. No es la épica de haber conquistado esa cima por tus medios, pero contiene el romanticismo de una ruta ferroviaria que se fundó en 1910 por un entorno difícil. Decidido, compramos los billetes y veo que Shei se alegra, un super esfuerzo menos. Vamos directos al camping, instalamos la tienda, nos duchamos y pasamos el resto de la tarde más tranquilos, sabiendo que al día siguiente haremos turismo y ciclismo más suave.