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ETAPA 274 COLMA-LAGO GIUSTINA

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71KM 1240+

La noche es tranquila y no viene ningún policía a echarnos. Dormimos muy bien de puro cansancio. Siempre tienes la duda de si un lugar será bueno o no. Un vecino te dice que sin problema y otro desde la ventana ve a dos indigentes acampados en el escenario del parque y llama a la policía. Uno nunca sabe. Lo cierto es que habrá lugares que serán más curiosos que otro. Al dormir con techo y hormigón debajo, la tienda está prácticamente seca. Si hubiéramos dormido diez metros más allá en la hierba todo estaría mojado. Desde las 5:00 o antes, no sé pasan coches por la carretera. La suerte de tener un carril bici nos quita esa inseguridad de las carreteras italianas. Recogemos todo y hoy a las 7:15 estamos en la bici.

Tenemos carril bici, que baja por el valle del río Bria. Hace fresco porque el sol no está lo suficientemente alto para superar las dos paredes verticales que nos guían hasta Bolzano. Llenas de vegetación, parece casi tropical. Hay una autopista y una carretera y el carril bici baja de tal manera que parece que estamos en mitad de la naturaleza. De nuevo es una antigua vía de tren y de vez en cuando pasamos por túneles con arcos que te evocan una época de trenes de vapor y el sonido revotando por todo. De vez en cuando vemos la autopista muchos metros por encima nuestra y serpenteando por el valle. Nos alucina la ingeniería que construye todo eso, en cierta medida como el ser humano coloniza y contamina el paisaje con varias vías. Pienso que esa autovía que vuela sobre nosotros sólo tiene un quitamiedos que separa a los camiones y coches de volar hasta el río. Van a 120km/h como poco y no son conscientes de que fina es la línea entre vivir y morir. Me incluyo entre ellos porque he hecho miles de kilómetros en coche y he pasado por este tipo de vías muchas veces. Desde el coche ves el asfalto, miras el resto de coches, las líneas, pero no te sitúas espacialmente a cientos de metros del suelo. Desde abajo te da la sensación de que de repente un coche saldrá volando.

Cerca de Bolzano comienza a ser más industrial y el carril bici se adapta a las estructuras de hormigón hasta entrar en la ciudad. Luego seguimos el camino del río y la verdad que da gusto ver a tanta gente en bici por todo. Tener carriles bici así, ayuda. La ciudad parece bonita, pero tenemos otra etapa dura y vamos directos al supermercado. Hoy no caemos en el erro de los otros días y metemos bien de combustible, no muy sano, la verdad, pero comemos. Pizza, empanadas de espinacas y donuts con café. En estos momentos tengo a los nutricionistas rasgándose las vestiduras. Ya llegarán días de yogur con fruta y tostadas de tomate y aguacate.

Con el estómago lleno comenzamos la parte de subida. Primero 8km que parecen suaves hasta el comienzo del puerto. Salimos de Bolzano y buscamos en uno de los pueblos cercanos un carril bici que nos evita la carretera hasta el comienzo del puerto. Las primeras rampas por las calles son super empinadas y pronto rompemos a sudar. Tenemos que rellenar agua, que el día anterior el parque público tenía la fuente cerrada. Pedimos agua en una escuela y la profesora nos la da rabiando, “este no es el lugar”. En la mayoría de países que hemos pasado la respuesta habría sido: “claro que sí, ¿necesitáis algo más?2, pero esto es primer mundo en zona de ricos. Le enseñamos los chubasqueros y le decimos que se los de a quien los necesite y nos dice que ella no hace eso. Así que los dejamos en un banco de la iglesia que hay al lado, a ver si cae en manos que les sea útil.

Ahí mismo conectamos con el carril bici por donde no paran de pasar, sobre todo gente mayor, con bicis eléctricas. Vamos primero entre viñedos con vistas a las montañas. Desde donde estamos todo el fondo del valle son cuadrículas de frutales que son como el mar de plástico de Almería, pero con redes para los bichos. Es como el suelo de una cocina con baldosas de diferentes tipos de rayas. Impresiona. Montañas verticales a los dos lados y un fondo de valle todo cultivado con frutales. Además es época de recoger y hay jornaleros por todo. El resto del carril bici va por bosque y nos aleja del asfalto. Pero lo bueno se acaba y llega el Passo Mendola, 15km con 1000+. No es super duro, pero el cansancio que llevamos lo hace exigente. Shei marca un ritmo y vamos poco a poco subiendo. Al prinicipo no hay muchos coches, pero luego sobre todo son motos y gente con deportivos bajando a toda velocidad. Dónde están los carabinieri cuando se les necesita. Hace calor y sudamos mucho. Al principio vemos una de las rectas finales en lo alto, parece imposible que lleguemos a pasar por ahí. La carretera va haciendo eses por la loma de la montaña y lo bueno es que vamos casi todo el rato en sombra. De vez en cuando nos pasan ciclistas con bicis de carretera y hoy nos animan bastantes. A mitad de puerto paramos a comer algo de nuevo en el único banco a la sombra de toda la subida. El sitio es perfecto. Dan ganas de echarse la siesta, pero queda subida y hoy mejor acabar antes y sentir que descansamos. La segunda parte la hacemos mejor, pero el desnivel constante va mermando. La última parte es una recta con la pared a la derecha y un acantilado con vistas al fondo del valle de todo frutales y montañas a lo lejos. Mires para donde mires hay cordilleras. El Passo termina con varias eses o tornantes como llaman aquí hasta un pueblo en lo alto. Varias motos y bicis aparcadas en las terrazas disfrutando del día. Nosotros comemos nuestros sándwiches y pedimos un refresco y café. Por ese precio habríamos comido dos días en Bolivia los dos. Antes de irnos veo a un chico con un culote Etxeondo, es alemán, “esa marca se hace en mi tierra”, “es que viví cuatro meses en Zarautz”, su pareja dice que los mejores meses de su vida y que ahora siempre regresan. Charlamos un buen rato y les dejamos el contacto por si pasan por Pamplona.

Desde ahí tenemos una bajada maravillosa de 20km hasta el lago Giustina. En google maps ha visto que quizá se pueda acamapar. La primera parte de la bajada es puerto, pero cuando llegamos al valle, todo lo que es zona de cultivo son manzanos, pero están puestos como si fueran vides. Son alargados y plagados de manzanas, casi sin tronco no ramas que se extiendan. Es la eficiencia de la modificación genética de la flora. Es un mar de frutales con mucha gente quitando manzanas de todos los colores, hasta que llegamos a la entrada de nuestra apuesta. Es bajada hasta el lago, espero acertar. Al llegar hay varios parkings y zonas de jardín con árboles. Excepto en el lago, se puede acampar y el sitio es una chulada. Hay varias furgonetas. Llenamos la bolsa de agua, ya que no se puede bañar por tema de que es agua de beber y nos instalamos. Ducha detrás de un árbol y la tarde la pasamos algo más tranquilos que el día anterior. Acabamos el vídeo atrasado, el del día, escribimos y se nos hace de noche. Nos quedamos con dos furgos en silencio. Contentos del sitio elegido. Nos queda una etapa hasta el Paso Tonale donde llega día de descanso. 

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