94KM 505+
Se nos hizo algo tarde charlando con Karmen y Sdrauco y no pudimos hacer ni crónicas ni vídeo, pero momentos humanos como estos están por encima. Los trenes cesaron hacia las 23:00 y hemos dormido tranquilos. Amanece con calma, recogemos todo. El lugar está en silencio, limpio, en un par de horas cambiará todo, un músico, barbacoa, risas. Lo mismo cabe pensar de cuando llegamos el día anterior. Si al pasar está la fiesta, no hubiéramos parado y nuestra etapa habría sido diferente y no habríamos conocido a esta gente. Los viajes tienen infinitos escenarios. Salir antes, el clima, una enfermedad, parar cien metros antes o después, todos marcan un camino diferente en tus recuerdos.
Nos hacemos una foto en una cabina pequeña que cruza el río con una sirga. Está rota, pero no hace mucho la usarían para ahorrar mucho tiempo pasando mercancías de un lado a otro. Ahora no es más que un vestigio muy fotogénico, pero que parece casi ancestral. Lo más probable es que no hace mucho que se estará usando, pero hay cosas que parecen más viejas que otras. Las últimas décadas ha habido un salto tecnológico tan grande, disrupción como lo llaman en lenguaje más exacto, que 1990 queda muy lejos.
Nos regalamos 4km de tranquilidad por esa especie de carril bici hasta la carretera principal. El tráfico aumenta considerablemente a pesar de ser sábado y de mañana. 18km hasta un puente de madera con tejado muy estético. De sólo una dirección. El puente nos lleva a Sava, población con el nombre del río. El río se llama así desde los romanos, el pueblo cientos de años después. Ahí hay una estación de tren pequeña. Vemos unos bancos con una mesa y aprovechamos para desayunar. Cuando buscamos un grifo para lavarnos las manos descubrimos una sala de espera muy cómoda donde podríamos haber desayunado, unos baños super limpios y un lugar a la sombra. Acostumbrados a estaciones de tren medio abandonadas, no esperas estos lujos. Hace nada no podías entrar en algunos baños sin aguantar el aire y hoy nos sentamos con cierta tranquilidad.
Con el estómago lleno continuamos por carreteras pequeñas, es zona rural, con vistas increíbles y aunque se ven tractores, se respira otro estatus. Cruzamos de nuevo el río Sava y ahora vamos por carreteras con muchos ratos de tren. Muchos de esos pueblos viven pegados a las vías. Nos planteamos si estaríamos dispuestos a vivir en una casa de esas, por muy bonito que sea el paisaje, con tanto tráfico de tren al día. Incluso si la heredas. Supongo que te haces a todo, pero algunas ventanas casi pueden darle un refresco en mano a los pasajeros. Nos vamos acercando a Ljublana, la capital y cuesta más seguir una ruta clara. Tenemos que mirar más el mapa para evitar la principal que ahora ya está saturada de tráfico. Llega un momento que hay que sucumbir.
Aunque estamos lejos del centro y pedaleando por zona aparentemente rural, leemos ya el cartel de la ciudad. El área metropolitana abarca mucho. La idea es evitar el centro y circunvalar la ciudad para ir hacia el noroeste rumbo a Bled. En un momento dado nos pasa un coche pitando y una mano sale de la ventanilla saludando, puño en alto animando. Varios cruces más allá, por un carril bici, sale de un supermercado el mismo coche y se asuma el conductor, “¿queréis un café?”. Es más o menos la hora de comer y la idea es avanzar algo y tomar el café después, pero este tipo de gestos hay que agradecerlos y el orden de factores… Así que nos señala una cafetería que hay en frente y le seguimos. Lleva un clio viejo, sale un hombre muy grande, perilla, cresta y cojeando, tiene una especie de cura en uno de los pies. Se llama Jole, todo lo que tiene de grande lo tiene de bueno. Pedimos tres cafés y se interesa por nuestro viaje. En general ver a un cicloviajero que no sabes desde donde vendrá, genera admiración, pero admito que me enorgullece ver la cara de las personas que se interesan y les contamos el proyecto. Hay muchas experiencias vividas y dan mucho juego. Generalmente falta tiempo para poder contarlas. Él a su vez nos cuenta que cosntruye atrezos de teatro y cine. Es un artistazo. Muy nervioso, le tiemblan las manos cuando nos muestra trabajos suyos. Hablamos de la geopolítica actual y al igual que con Karmen y Sdrauco, coincidimos en todo. El resumen: el mundo tiene una deriva hacia la derecha y el odio muy preocupante.
Nos despedimos de Jole y vamos a las afueras de Ljublana para comer algo en un supermercado y pillar algo de cena. Cuando estamos recogiendo veo que el tapón que aprieta el pedalier está roto. No es algo que me impida pedalear, pero puede generarme problemas. La pega es que es sábado y todo está cerrado. Lo único que vemos abierto es el Decathlon a 10km. Hay que intentarlo. Nos cruzamos la ciudad que queríamos esquivar y las dos únicas tiendas abiertas del parque comercial no tienen esa pieza. Así que nos hemos hecho 20km extras, no hemos dado solución y se ha hecho tarde. Son las 18:00 y ahora toca avanzar lo que podamos, salir de la ciudad y ver como arreglarlo. Escribo a un par de tiendas por las que pasaremos mañana, pero es domingo. Lo intento. Casualmente me responde una y me pide una foto del eje. Para no parar la etapa, seguimos camino y ya veremos si me responde de nuevo. Salir de la ciudad se hace pesado, sobre todo porque hay carreteras que no dejan ir bicis.
Varios pueblos más allá y fuera de la ciudad, el sol se está metiendo y hay que localizar un sitio para dormir. Hay un parque de bomberos, pero está cerrado. Justo al otro lado de los setos escuchamos voces y entramos en el jardín. Un hombre y su hijo arreglan un coche. Les preguntamos si sería posible acampar en la parcela y tardan un segundo en decir que sí. Nosotros no estaremos, pero podéis acampar donde queráis. Así que mientras oscurece montamos la tienda de campaña, nos aseamos dentro con un trapo mojado y comenzamos a preparar la cena. Ellos terminan con el coche y antes de irse nos regalan una chocolatinas y nos desean buena noche. Es una gran lección la confianza y la generosidad.
Mientras instalamos las cosas, veo que existe una posibilidad de que el chico que me ha respondido antes tenga esa pieza, pero me dice que tiene que hacer cosas durante la mañana. Así que tiro del contacto que acabamos de hacer con Karmen y le pido que le llame, de eslovena a esloveno. La respuesta es positiva, dice que tratará de ayudarnos, pero tenemos que estar a las 8:00 en Kranj. Se abre una posibilidad. Hay que madrugar, pero quizá el esfuerzo merezca la pena. Así que cenamos con el sonido de las campanas cada 15 minutos, recogemos y nos vamos a la cama que toca dormir poco.